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Después de la tormenta, no olvidemos el horizonte

Dicen que después de la tormenta llega la calma, y es desde esa calma desde donde quiero escribir estas líneas.

Soy consciente de que ahora mismo somos muchas las personas de izquierdas que sentimos incertidumbre, tristeza y desconsuelo por no haber conseguido, pese a la voluntad de hacerlo, una candidatura unitaria de la izquierda para las próximas elecciones generales. Pero estos sentimientos, por legítimos que sean, no pueden hacer que nuestros horizontes se difuminen ni que perdamos de vista aquello por lo que llevamos tanto tiempo luchando.

Cuando hacemos política desde los territorios, hay decisiones que se toman lejos de nuestras ciudades y pueblos, desde realidades que no siempre reflejan las necesidades ni el trabajo que se construye desde abajo. Pero lo que sí podemos es decidir cómo seguimos trabajando juntas, cómo cuidamos los espacios compartidos y cómo respondemos a la gente que nos acompaña y confía en el proyecto colectivo.

Nuestro trabajo no se queda en las calles, donde estamos, mano a mano y lucha tras lucha, junto a nuestras compañeras en los diferentes movimientos sociales. También compartimos trabajo en equipo en las instituciones, donde, gracias a la colectividad y a la participación de la gente, intentamos contribuir a construir una Cuenca mejor, con viviendas accesibles, transportes que faciliten la vida de sus usuarios, unas calles limpias que recorrer y unas plazas con bancos y sombras para habitar.

Las decisiones adoptadas en otros estamentos no deberían condicionar el trabajo conjunto que tanto esfuerzo nos ha costado construir ni pongan en riesgo todo lo que todavía nos queda por hacer. Nuestro compromiso está con quienes esperan de nosotras respuestas a sus necesidades cotidianas.

Porque lo local tiene un valor propio. Es aquí donde conocemos de cerca las necesidades de nuestros vecinos y vecinas, donde tejemos alianzas y donde nuestras ideas se convierten en propuestas y avances concretos. Cuidar ese trabajo colectivo es también una forma de defender todo aquello en lo que creemos.

Queremos derechos, queremos vivienda, queremos vivir sin miedo y queremos mejores salarios y disfrutar de nuestro tiempo. Queremos, en definitiva, una vida digna. Tenemos claro qué modelo de sociedad tenemos enfrente y seguiremos trabajando codo con codo para que su visión anacrónica del mundo no triunfe.

Seguiremos avanzando desde las calles y desde las instituciones, junto a nuestras compañeras y a todas las personas que comparten el deseo de construir una sociedad más justa.

Que pase la tormenta, sí. Pero que no se nos olvide por qué empezamos a caminar.

Olga Díaz Cano, Portavoz del Círculo de Podemos Cuenca