Cazarlos a todos uno por uno
España se resarció de la miseria generada por la Guerra Civil gracias, primero, a la emigración, y en segundo lugar, al turismo, ambos fenómenos ligados al desplazamiento humano masivo, y en todos los casos, producto de la voluntad incontrolada de los pueblos, porque efectivamente, la pobreza empujó a muchísimos españoles a buscar el sustento de los suyos en otras tierras durante siglos, en mayor medida que cualquier otro país europeo, sólo igualado proporcionalmente por Portugal, y modernamente, por Italia y Turquía, y en todos los casos, los desplazados por la miseria tuvieron que enfrentarse a la marginación en sus países de destino. Un ejemplo muy nuestro: en Alemania, años 50, unos 600.000 españoles paupérrimos tuvieron que someterse, en bastantes casos, al trato cruel y repulsivo de un pueblo recientemente caracterizado por su apoyo y culpabilidad del Holocausto, que les despreciaba, les humillaba y vejaba públicamente sin miramientos, como les había caracterizado con otros pueblos durante el infierno nazi, aunque les necesitaba absolutamente para poner en funcionamiento el Milagro Alemán, y el ejemplo no es único o aislado: así es, y fue siempre, el infierno de la emigración, del que España es uno de los mejores compendios eternos y universales, y ahora, un perro secuaz de la derecha criminal, heredera mental y mayormente biológica de la parva golpista y asesina de la Guerra Civil, propone “cazarlos a todos uno por uno”, refiriéndose a los miles de niños/menores desgraciados que buscan refugio en la CEE. No hablo en vano; rechazan asumir toda responsabilidad en la tutela, como se comprueba en los territorios gobernados, fruto de la voluntad popular, por esos crueles desaprensivos, pues la cosa adquiere propiedades de tragedia cuando esos desalmados desempeñan funciones de gobierno, y ello significa que estamos sumidos en un proceso de degeneración moral, y no sólo política, al otorgar el voto a personajes deshumanizados de esa especie y catadura, que además, suele darse en individuos revestidos de aparente religiosidad, un subterfugio social adornado de falsa misericordia, consistente, como mucho, en sacralizar las fiestas de guardar. Si Dios existe, y en este caso lo deseo con todas mis fuerzas, les estará esperando en el otro mundo para fulminarles, sin la menor duda evangélica.
Pues bien: Lo ocurrido en la España africana es solo un avance de lo que nos espera a las naciones coloniales. Esos pueblos explotados invadirán multitudinariamente nuestros reinos de felicidad con todo el derecho histórico a reclamar la riqueza que les robamos a cambio de su cruel y racista explotación, y tendremos que aceptarlo, transformando nuestro mundo en un sistema multirracial y multicultural, mucho más justo y humanamente rico. Su persecución y expulsión no es más que una forma de exterminio que se suma a las penurias mortales del viaje infernal que les trajo al Paraíso.