Es noticia en Cuenca: Accidentes de tráfico Farmacia rural Medio Ambiente Fútbol Cuenca Lee 2026 Ciclismo Junta de Gobierno Local
DIPUTACIÓN CUENCA FERIA DEL LIBRO

El arraigo tontucio

El Papa norteamericano está demostrando ser un hombre de ley, pero de la ley de los hombres, muy diferente de la ley de Dios, que, a juzgar por sus hechos supuestos, no era especialmente partidario de la justicia y la clemencia; basta con leer el Viejo T. para constatarlo, en la más abyecta descripción del exterminio, la crueldad y la maldad racista ejercidas sobre niños, ancianos, hombres y mujeres de toda condición. Robert Francis Prevost, rebautizado León, hoy nos permite contemplar una Iglesia enfrentada a la barbarie, a la que hemos echado de menos durante siglos de connivencia con los poderosos de la Tierra. Hoy, el Santo Padre renuncia a su papel de semidios con capirote y se mezcla con la plebe, enfrentándose al poder tiránico de un capitoste sin escrúpulos, caracterizado por la insuficiencia mental y humana, y la avaricia desenfrenada del multirricacho usurpador de los recursos que su Dios sectario creó supuestamente para ser repartidos equitativamente, si atendemos a las consignas del Nuevo T.

Hoy, León el XIV nos ofrece una Iglesia liberada de sus componentes supersticiosos y milagreros, y de su pretensión de administrar en exclusiva la gracia divina. El supuesto representante de Dios en la Tierra ha regresado adonde le corresponde estar por naturaleza, predicando el amor verdadero y prescindiendo de los dogmas absurdos, esas herramientas de opresión mental resistentes al entendimiento humano, como la inmaculada concepción y la virginidad perpetua de María, típicas ensoñaciones de ginecología divina, y otras muchas de diversa índole, para encararse con desparpajo al ídolo tontucio de la derecha cerril, racista y NACIONAL; específicamente, al modelo fantoche de la derechuna con ARRAIGO, la que se inventa el imbécil certificado de ARRAIGO que da derecho a humillar al indigente, a negar su naturaleza humana, a menoscabar sus derechos, incluso en nombre de Dios, porque, estadísticamente, esos ARRAIGUEROS son gente devotuna, misacantana, arrodillera y rezadora de los domingos por la mañana, para dedicarse el resto de la semana a perseguir evadidos de la miseria asesina, humillarlos y re-emigrarlos sin piedad, olvidando esos mismos ARRAIGUEROS que descienden de generaciones tradicionalmente desplazadas y emigradoras, acostumbradas a la tortura vital de la pobreza, porque ese es el pasado reciente y lejano de todos los españoles, los tontucios y los que no lo somos, que en consecuencia ofrecemos nuestro obligado acogimiento a esa muchedumbre que el Dios ARRAIGUERO ha condenado a la miseria, el desamparo, la incertidumbre y la muerte, como antes hizo con nosotros durante siglos. Que su Dios les de su merecido, preferiblemente en esta vida, porque la otra es una hipótesis tontucia de imposible probatura.