“Todo el mundo entiende la importancia de la Semana Santa y la respeta”
La Semana Santa de Cuenca y la figura de Jorge Sánchez Albendea son ya difíciles de entender por separado. Tras 19 años al frente de la Junta de Cofradías, el dirigente nazareno recibirá el próximo 31 de mayo el título de Hijo Predilecto de Castilla-La Mancha. Un reconocimiento que lo recibió por sorpresa durante la procesión Camino del Calvario el Viernes Santo, tal y como comenta en esta entrevista, donde también hace balance sobre la evolución de la Semana Santa conquense durante estas dos décadas, los momentos más emocionantes y también los más complicados que ha afrontado al frente de la institución. Todo ello con una idea clara: el reconocimiento “es para la Semana Santa de Cuenca”.
¿Qué sentiste cuando te lo comunicaron?
La verdad es que al principio muy sorprendido, sobre todo por cómo se dio la noticia. Me lo comunicó el presidente Emiliano García-Page en plena procesión Camino del Calvario, cuando llegamos a la Plaza Mayor. Estábamos en el balcón del Ayuntamiento y ahí me lo dijo. Fue un cúmulo de emociones, porque estabas viviendo la emoción de la procesión y de repente llega esta sorpresa. Después de ese primer momento, ahora lo que siento es mucho agradecimiento y mucha alegría, pero sobre todo estoy contento por la Semana Santa de Cuenca, porque creo que este reconocimiento es para ella.
¿No sabías nada hasta ese mismo instante?
No, no lo sabía. De hecho, cuando llegué ya se lo había comentado a la prensa. Ahí notaba que todo el mundo me miraba raro. Entonces García-Page me llamó y me dijo: “Jorge, te voy a fastidiar el puente”. Y ahí ya me lo contó. Estoy muy contento. En 19 años haces estas cosas por amor y de manera totalmente altruista, nunca pensando en reconocimientos. Pero ser Hijo Predilecto de Castilla-La Mancha en Cuenca y en el Día de la Región es un orgullo enorme.
¿Esperabas alguna vez un reconocimiento de este calibre?
Nunca, jamás. En 19 años no había pensado ni remotamente en algo así. Yo siempre he trabajado intentando que la Semana Santa fuese mucho más que los desfiles procesionales, que estuviese presente durante todo el año y que fuese un nexo de unión para la ciudad. Creo que hoy todo el mundo entiende la importancia de la Semana Santa de Cuenca y la respeta. Eso es lo que yo siempre he querido conseguir y quizá, en parte, lo hemos logrado.
Son ya 19 años como presidente de la Junta de Cofradías. ¿Cómo ha cambiado la Semana Santa desde entonces?
Muchísimo. Echo la vista atrás y me parece que todo ha pasado muy rápido. Ahora, con este reconocimiento, sí reflexionas más sobre todo lo vivido. Creo que la Semana Santa ha conseguido ser parte de la ciudad durante todo el año y que todos los conquenses la sienten como algo suyo. También ha cambiado muchísimo el turismo. Antes, por ejemplo, la madrugada era mucho más conflictiva y el turismo no era el que queríamos. Eso ha cambiado. Se genera mucha riqueza económica y cultural, hemos mejorado mucho en comunicación y hoy la Semana Santa de Cuenca es conocida y respetada en toda España. Creo que son muchos cambios positivos.
¿Cuáles han sido los momentos más gratificantes?
Hay muchos, pero presentar la Semana Santa de Cuenca ante el Santo Padre en la Plaza de San Pedro fue algo inolvidable. También la presentación en la Embajada de España ante la Santa Sede. Aquella visita a Roma nos marcó muchísimo. Otro momento importante fue crear la procesión del Sábado Santo junto a la Hermandad de las Santas Marías. Parecía impensable añadir otra procesión y hoy está completamente consolidada. Y también destacaría la reforma organizativa de la Junta de Cofradías, que nos permitió modernizarnos y ganar peso social en la ciudad.
Imagino que también habrán existido momentos complicados.
Muchísimos. Los comienzos fueron difíciles porque había que crear una estructura jurídica para el Museo de la Semana Santa y modernizar los estatutos. Luego llegó el COVID, que fue probablemente uno de los momentos más duros. Recuerdo las conversaciones con presidentes de otras ciudades antes de suspender las procesiones. Fue un dolor enorme porque había muchísima gente muriendo y había que tomar decisiones muy difíciles. También ha sido complicado trabajar para reducir los incidentes en Las Turbas y hacer comprender el verdadero sentido de esa procesión.
¿Crees que la Semana Santa atraviesa uno de sus mejores momentos?
Yo creo que sí, al menos de la historia reciente. Estamos en un gran momento por la participación, la organización, el peso nacional que tiene la Semana Santa de Cuenca y también por el funcionamiento de las hermandades. Además, contamos con un museo que es referencia en España. Pero también pienso que tan difícil es llegar hasta aquí como mantener este nivel, y eso requiere muchísimo esfuerzo.
Este año se han superado los 25.000 participantes en las procesiones...
Es una cifra muy alta para una ciudad de 55.000 habitantes, pero más allá del número, lo más importante es la cantidad de jóvenes y niños que participan. Eso demuestra que hay relevo generacional y que la Semana Santa va a seguir viva durante muchos años. Siempre digo que aquí lo de ser nazareno lo llevamos en el ADN.
¿Te queda algún reto pendiente como presidente de la Junta de Cofradías?
Siempre hay retos. Ahora mismo quizá el principal sea seguir mejorando nuestros desfiles procesionales cuidando pequeños detalles que engrandecen la Semana Santa. Y luego continuar con el esfuerzo organizativo y con la promoción fuera de Cuenca. Compartir nuestra Semana Santa con otras grandes Semanas Santas es un esfuerzo enorme, pero da frutos.
¿Te planteas volver a presentarte a la presidencia?
Ahora mismo no estoy pensando en eso. Estoy disfrutando de este momento tan bonito que supone el reconocimiento de Hijo Predilecto. Creo que después de 20 años sería bueno que gente joven asumiese el reto. Yo llegué a la presidencia con 35 años y ahora hay mucha gente joven en la Junta de Cofradías. Ojalá alguien dé el paso.
¿Qué legado te gustaría dejar?
Me gustaría que se me recordase como alguien que amó profundamente la Semana Santa de Cuenca y que trabajó sin descanso por ella. Evidentemente habré cometido errores y también habré acertado en muchas cosas, pero todo lo he hecho desde el amor a la Semana Santa y a mi ciudad.