“Hay que levantar la vista de las pantallas y mirar lo bueno de la vida”
Sole Giménez es la encargada de abrir este viernes 26 de junio la quinta edición del programa Actuamos en Patrimonio, impulsado por la Diputación de Cuenca. La cantante actúa a partir de las 21:30 horas en un escenario tan singular como la Villa Romana de Noheda, donde ofrecerá un concierto íntimo en formato de piano y voz junto al músico Edgar Olivero. Las entradas se agotaron en apenas unos minutos, una respuesta que la artista recibe como una nueva demostración del cariño del público conquense. En el repertorio habrá espacio para las canciones de ‘Ser Humano’, su trabajo discográfico más reciente, pero también para algunos de los temas que han marcado sus más de cuatro décadas sobre los escenarios, como Cómo hemos cambiado o Mi pequeño tesoro.
¿Qué supone actuar en un espacio con tanta historia?
Siempre me parece un privilegio poder hacer música en lugares así. Creo que es muy importante que se valore nuestro patrimonio, porque el que tenemos en España es increíble, y que se le dé una nueva vida mediante este tipo de formatos. Poder ofrecer conciertos en lugares emblemáticos me parece realmente oportuno y, como artista, es un privilegio.
Sé también que Actuamos en Patrimonio es un ciclo que lleva tiempo celebrándose, que cuenta con muy buenos carteles y que tiene muy buena prensa. Inaugurarlo es todo un detalle y agradezco que hayan pensado en mí para estar en Noheda. Espero que pasemos una bonita noche todos juntos a través de la música y del patrimonio.
¿Qué espectáculo se va a encontrar el público que acuda al concierto?
Vamos en formato de piano y voz. Me acompaña un pianista excepcional, Edgar Olivero, y entre los dos vamos a hacer un recorrido por diferentes momentos de mi trayectoria. Acabo de publicar un nuevo disco, por lo que sonarán algunos temas de este trabajo, pero también haremos un repaso por otras canciones que me han acompañado durante muchos años. Llevo mucho tiempo en la música y hay temas que forman parte de mi historia desde hace décadas y otros que se han incorporado más recientemente. Creo que la gente lo va a disfrutar mucho, que es lo que suele ocurrir en nuestros conciertos.
¿Influye un enclave tan especial como la Villa Romana de Noheda en la elección del repertorio?
Siempre influye un poco. Tengo un repertorio muy amplio y puedo elegir unas canciones u otras dependiendo del entorno, algo que también me parece importante. Evidentemente, no tengo ninguna canción tan antigua como el lugar en el que vamos a actuar, pero el espacio sí que influye.
De hecho, estaba pensando qué repertorio podía resultar más bonito para un sitio así. Después están los clásicos, que siempre tienen que sonar. Hay canciones que mucha gente conoció durante un momento importante de su vida, especialmente en su juventud, y que generan un vínculo muy fuerte con una determinada época. Son canciones que siempre canto, que van conmigo y que forman parte de mi historia. Esas estarán presentes actuemos donde actuemos.
¿Cuáles son esos clásicos que no pueden faltar en un concierto de Sole Giménez?
Creo que no puede faltar ‘Cómo hemos cambiado’ y tampoco ‘Mi pequeño tesoro’. Son canciones que han creado vínculos preciosos con mucha gente y que ya forman parte de nuestra historia compartida. Esas canciones no pueden faltar, aunque hay muchas otras que también estarán presentes.
Las entradas para el concierto se agotaron pocos minutos después de salir a la venta. ¿Cómo recibe esta respuesta del público conquense?
Con muchísimo agradecimiento. Estoy agradecidísima de que la gente tenga ganas de venir, de disfrutar del concierto y de escuchar estas canciones cantadas por mí. Solo puedo dar las gracias ante esta demostración de cariño.
Llega a Noheda después de publicar Ser Humano. ¿En qué momento personal y artístico nace este disco?
Es un disco muy pegado a la realidad y creo que quienes se acerquen a él se darán cuenta enseguida. Hay canciones que hablan de la necesidad de volver a sentirnos más seres humanos, de regresar a la esencia, mirarnos los unos a los otros, apoyarnos y desarrollar la empatía y todos esos sentimientos que nos hacen más humanos y más cercanos. También hay canciones que hablan del uso de las máquinas y de la inteligencia artificial, incluso de cómo enfrentarnos a ellas desde el humor. Me apetecía hacer un disco de canciones nuevas que tuviera esa esencia y que estuviera relacionado con todo lo que está sucediendo actualmente.He tenido la suerte de contar con autores y autoras tan importantes como Víctor Manuel, El Kanka, Rozalén, Pedro Guerra y Pablo Cebrián, que firma tres canciones. Yo también he compuesto bastantes temas del disco. Es un trabajo muy bonito, refrescante, actual y optimista. Aunque parece que la sociedad está instalada en otra vibración, este disco aporta alegría y positivismo. Me parece el mejor regalo que se puede hacer en estos momentos.
Una de las ideas del disco es la necesidad de recuperar aquello que nos hace humanos.
Tenemos muchas cosas buenas en el mundo y en la vida. Creo que debemos levantar la vista de las pantallas y mirar todo lo bueno que tiene la vida.
¿Hay alguna canción de Ser Humano que resuma especialmente el momento en el que se encuentra?
Creo que el disco entero es un compendio de cómo me encuentro. Escuchándolo de principio a fin se puede saber bastante bien cuál es mi momento actual. Me ecuentro en la sabiduría que tienen algunas canciones, en ese pozo que también van dando los años; pero también en la ironía y el humor de otros temas. Sobre todo, me encuentro en la alegría de poder compartir, de sentir la esencia de la vida y de seguir disfrutando de la música.
Después de más de cuatro décadas de trayectoria, ¿cómo ha cambiado su forma de enfrentarse a un escenario?
Ahora me enfrento a los escenarios con más paz. Antes me ponía más nerviosa y ahora, siempre que las condiciones sean las adecuadas, subir a un escenario es un auténtico privilegio y una alegría enorme. Nos toca hacer música, hacer buena música y hacerlo desde un lugar en el que buscamos, sobre todo, la belleza. Creo que el público reconoce esa intención y la agradece. Poder subir a un escenario con esta posibilidad produce mucha alegría.
¿En qué proyectos está trabajando actualmente, además de la presentación de Ser Humano?
La presentación del disco ya es en sí misma un proyecto enorme, porque los discos no caen del cielo. Llevo más de un año, posiblemente un año y medio, trabajando en este álbum y ahora estamos ofreciendo algunos conciertos de presentación. A mediados de julio vamos a parar un poco y retomaremos la actividad en septiembre y octubre. Darle vida a este disco y conseguir que tenga el recorrido que creemos que merece supone un esfuerzo, pero vamos a hacerlo porque merece mucho la pena.
Ha actuado en varias ocasiones en Cuenca. ¿Qué relación mantiene con el público conquense y qué recuerdos conserva de sus visitas?
Siempre han sido experiencias muy agradables y tengo muy buenos recuerdos. Cada vez que he actuado en Cuenca me he encontrado con un público cariñoso, atento y que sabe guardar silencio. Eso es muy importante cuando se ofrecen conciertos con canciones más íntimas. Siempre conservo buenos recuerdos de Cuenca y, por supuesto, de la ciudad, que me parece un auténtico encanto, como todo el mundo sabe.
¿Dónde podrán verla próximamente quienes no hayan conseguido una entrada para Noheda?
A partir de septiembre y octubre retomaremos los conciertos, porque durante el verano vamos a parar un poco. Estamos preparando actuaciones en grandes ciudades y también en otras localidades más pequeñas. Todas las fechas irán apareciendo en mis redes sociales y en mi página web conforme estén cerradas. También estamos trabajando para llevar la gira a México, por lo que va a ser una gira muy bonita.