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“La inteligencia artificial ha venido y la sociedad no está preparada”

Carmen Torrijos, coautora del libro de divulgación ‘La primavera de la inteligencia artificial’, ha entrado en la lista de la revista Forbes de los cien españoles más creativos en los negocios
“La inteligencia artificial ha venido y la sociedad no está preparada”
05/11/2023 - María Valverde

Carmen Torrijos es una de las  cien españolas más creativas en el mundo de los negocios. Así lo ha publicado la prestigiosa Forbes, que ha sacado a la palestra a esta conquense de 35 años por su labor como lingüista en el marco de la inteligencia artificial.

Esta conquense entró en un centro de ingeniería a hacer prácticas, una experiencia que le acercó por primera vez a la inteligencia artificial.

Nueve años de experiencia le han permitido ser parte de Prodigioso Volcán, donde asesora, forma y crea proyectos originales. 

¿Qué supone personalmente para ti ser parte de la lista de los cien españoles más creativos en negocios de Forbes? 

Supone el reconocimiento a dos años de trabajo, de insertarme en un equipo completamente creativo. Yo venía del mundo de la ingeniería, y entrar a esta agencia creativa, para mí fue un choque. Tuve que aprender a trabajar con estos equipos y abrir mi creatividad, porque yo no era especialmente una persona creativa hasta este momento. Estar con ellos me ha permitido idear proyectos mucho más originales con inteligencia artificial. A veces es difícil vender proyectos con esta tecnología porque en muchos sectores causa rechazo. Este es el premio a esa pelea de sacarlos adelante. 

Te formaste dentro del ámbito de las letras. ¿Cuándo entraste en este mundo tecnológico?

Estudié traducción y filología hispánica. A través de la traducción entré a trabajar en  un centro tecnológico donde estaban haciendo lingüística computacional, que es el procesamiento informático del lenguaje humano. No solo necesitaban ingenieros, también lingüistas. Empecé como becaria. Estuve nueve años en equipos técnicos con ingenieros desarrollando inteligencia artificial aplicada al lenguaje. En 2021 entré a Prodigioso Volcán porque yo lo que quería hacer con todo eso que había aprendido era comunicarlo, contarle a la gente de qué es la inteligencia artificial y cómo se puede utilizar. Doy formación sobre esta teconología a comunicadores, periodistas, diseñadores, traductores; para personas que no han estudiado ingeniería.Imparto cursos, hago consultoría para empresas y proyectos creativos en los que esta herramienta se usa para hacer iniciativas culturales o comunicativas como, por ejemplo, un podcast o un festival de cine basados en la inteligencia artificial.   

 

“A la sociedad le falta madurez digital. Hay mucha desigualdad. No todos acceden a los trámites digitales de la misma manera”

Eres lingüista computacional. ¿Qué es esto exactamente? 

Se pasa del lenguaje natural, al que hablamos los seres humanos, a un lenguaje informático, es decir, a números. Las máquinas no trabajan con palabras; son un método de comunicación normal. Se transforma de una manera inteligente las palabras a números para que la informática lo pueda procesar. Hay que tener en cuenta que no solo se traducen las palabras a cifras. Esos números tienen que tener un sentido y encapsular el significado y el contexto de las palabras. Ese es el reto, conseguir pasar a números el significado y el contexto, no solamente la palabra. Así es como conseguimos sistemas como ChatGPT. 

Fusión entre lo humanístico y lo científico. Es una unión que señalas como necesaria en los negocios. ¿Por qué razón?  

Los equipos de ingeniería saben mucho de su campo, pero pueden no saber sobre todos los aspectos de la vida. Si tienes que aplicar la ingeniería al lenguaje, necesitas lingüistas. Si tienes que hacerlo a la imagen, requieres de fotógrafos, diseñadores e ilustradores. Siempre van a hacer falta, en la inteligencia artificial, que es muy compleja de desarrollar, equipos más allá de los ingenieros y de los informáticos. 

La inteligencia artificial ha llegado para quedarse. ¿Estamos en una nueva revolución digital?

La gran revolución anterior fue Internet. Ya está superado, ya está como en una meseta productiva. Estamos acostumbrados a Internet. La siguiente, que ya ha llegado, es la de la inteligencia artificial. Y ha venido en una sociedad digital que no está del todo preparada para la inteligencia artificial. Todavía queda mucho por recorrer, pero se calcula que la gran ola va a ser de aquí a 2030. Llevamos ya tres años con ella. Por primera vez ha salido al gran público. A partir de ese año se asentará y la población empezará a conocer mejor la IA y sus posibilidades

“Creo que aún hay que impartir mucha formación sobre inteligencia artificial a la población general, desde niños hasta empleados en empresas”

¿Está la sociedad preparada para utilizar la inteligencia artificial?

En mi opinión, no. Creo que falta madurez digital. Para empezar,  hay mucha desigualdad; no todos acceden a los trámites digitales de la misma manera. Hay muchas personas, como la gente mayor, que se queda fuera de muchísimos trámites de la administración porque no es capaz de acceder por sí sola a estos procedimientos. Eso es una señal de falta de madurez digital. No todos tienen la misma formación. La gente no sabe qué posibilidades hay en la tecnología. Si no las sabes, hay más posibilidad de ser engañado. Creo que aún hay que impartir mucha formación a la población general, desde niños hasta empleados en empresas. 

Recientemente se han difundido desnudos falsos de unas chicas en Extremadura. ¿Consideras necesario educar a la ciudadanía en inteligencia artificial? 

Qué diferente hubiera sido el caso de Almendralejo si los padres hubieran estado formados en inteligencia artificial y si los chicos hubieran sabido que hacer eso es delito. Si se hubieran dado charlas de prevención a principio de curso o el año pasado y nos hubiéramos adelantado un poco a lo que puede pasar, creo que el caso hubiera sido menos grave o directamente no se hubiera producido. Tienen que entender las consecuencias de lo que están haciendo. Con este caso hemos aprendido muchísimo de lo que se puede hacer. Hay que intentar conseguir esa anticipación para preparar a la sociedad para lo que viene.

“Es como un asistente que ayuda a dar ideas, a hacer listas y a organizarse”

Una parte de tu trabajo se enfoca en la comunicación. ¿Qué impacto tiene la inteligencia artificial en este terreno?

En la comunicación, en todas las profesiones digitales y en todas las que supongan creación de contenidos esto es un gran avance. Es como un asistente que ayuda a dar ideas, a hacer listas, a organizarse y eso es muy útil. Tiene tanto positivo como negativo. En lo negativo hay que estar alerta. El riesgo que tiene, por ejemplo, es la alucinación. Cuando un sistema de IA alucina, quiere decir que está mandando más información de la que se ha pedido o que se la está inventando. No se puede confiar en un sistema de IA como si fuese Google. La información puede ser falsa. Hay que tener mucho cuidado. Las personas tienen que formarse para saber que no es una fuente de información fiable, sino que tienen que comprobar los datos.

Has escrito el libro La primavera de la inteligencia artificial. ¿Qué propósito tiene?

José Carlos es periodista e historiador. Él me dio una perspectiva periodística e histórica de la inteligencia artificial que para mí ha sido muy importante. La idea de sacar este libro es hacer llegar a gente que no estudia ingeniería, inteligencia artificial o informática todo lo que se puede hacer con ella en el ámbito de la cultura, de la comunicación, del lenguaje y del diseño también, y de la creatividad. Es un libro en positivo en el que se cuenta todo lo que se puede hacer y todo lo que  aporta de bueno esta tecnología. Al mismo tiempo se trasladan los riesgos. La inteligencia artificial puede estar sesgada. Damos las dos versiones intentando crear un discurso que relativiza. También habla de Internet, de la digitalización y cuenta cómo esto ya nos ha ocurrido más veces. No es la primera revolución tecnológica que vivimos. Es un libro que trata de acercarla un poco a aquellas personas que no se dedican a ello, que no tienen por qué saberlo.