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25 de Septiembre de 2021 Son las 5:31

Entrevistas

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Especial Semana Santa 2020

"Estamos trabajando para celebrar un concierto este otoño como previa de la SMR"

El director artístico de la Semana de Música Religiosa se plantea de cara a 2022 ampliar el espectro musical y los espacios, llegando también a la provincia, con el fin de atraer a nuevos públicos

"Estamos trabajando para celebrar un concierto este otoño como previa de la SMR"
Foto: Saúl García
2/8/2021 · Dolo Cambronero

Lo define como una “bella casualidad”. Daniel Broncano (Orcera, Jaén, 1986) descubrió de niño la música sinfónica gracias a la lluvia: estaba de vacaciones con su familia en Galicia y entraron a un concierto con el fin de resguardarse del agua. “Me dejó maravillado esa masa de sonido que salía de la orquesta. Me impactó muchísimo”, recuerda el ahora gestor cultural.

Tras ese episodio pidió tocar el oboe aunque en la banda de música de su pueblo natal le asignaron el clarinete, instrumento en el que se especializaría finalmente. “Y después he ido pasando poco a poco de una carrera en el escenario a estar detrás, asegurando todo para que la música y los conciertos sucedan. Y he aprendido a disfrutar de la recompensa, incluso mayor, que proporciona esta parte organizativa”, asegura el director del festival Música en Segura, que también acaba de asumir la dirección artística de la Semana de Música Religiosa de Cuenca.      

 

Enhorabuena. ¿Qué supone asumir la dirección artística de la Semana de Música Religiosa de Cuenca?

Una gran alegría pero también una gran responsabilidad. Es el cuarto festival más antiguo de España de música clásica y está en un momento clave porque no se ha llevado a cabo en los dos últimos años debido a la pandemia. Se me encarga llevar la dirección artística en un momento especial ya que hay que planear el retorno, el reencuentro con el público, así que diría que es un momento importante en la Semana, importante en mi carrera y en mi vida.

     

¿Qué retos se plantea en esta nueva etapa?

Hay que valorar de nuevo cuál es la misión de la Semana de Música Religiosa, cuáles son sus componentes únicos en todo el mundo, con una temática muy concreta y encima en Cuenca, una Ciudad Patrimonio y cuya Semana Santa está declarada de Interés Turístico Internacional. Creo que hay que modernizar la Semana, ampliar el espectro musical y llevarla a nuevos públicos. Esto es un reto en sí mismo, volver en 2022 después de dos años y aprovechar para reactualizar un festival único en el mundo y para reconectarlo con el público.

¿Cuáles serían esos nuevos públicos? ¿Los jóvenes, que quizás no están tan interesados? 

Ese interés hay que generarlo. Como director artístico de la Semana, la tarea principal no está tanto en el glamur o en lo filosófico [risas] de las propuestas artísticas sino en hacer conciertos que lleguen al máximo número de personas para mejorar su vida de alguna forma. Este es el objetivo número uno. Y también hay que prestar atención a la comunicación de la Semana, para que realmente sea conocida en toda España, además  de ampliar el espectro de propuestas para que sean atractivas para nuevos segmentos de público. Esto no quiere decir cambiar de público sino llegar también a sectores más jóvenes.    

"Trabajamos con ilusión para hacer una programación interesante y atractiva. Puedo avanzar que el festival va a ser un poco diferente a lo que ha sido hasta ahora"

¿Hay alguna novedad que se pueda avanzar? 

Estamos viendo cuáles son las prioridades. La Semana de Música Religiosa se presentará en enero y a partir de ahí se pondrán las entradas a la venta. Estamos trabajando con ilusión para hacer una programación que sea interesante y atractiva. Ahora estamos en un momento clave para cuajar colaboraciones con ensembles, con orquestas... Lo que sí puedo avanzar es que la Semana va a ser un poco diferente a lo que ha sido hasta ahora. Y se está trabajando para hacer un primer concierto en el otoño de 2021, como previa del festival. Esperemos que después del verano se puedan dar más detalles. Es una oportunidad para reconectar con el público y para mostrar una nueva cara del evento.                            

 

¿Se baraja también ampliar espacios?

Totalmente. Tanto en la ciudad de Cuenca como en la provincia. Hay que juguetear todavía más con los espacios patrimoniales, históricos y naturales.

 

¿Llegará entonces a otros escenarios de la provincia?

Sí, esto es clave. La Semana tiene un respaldo institucional muy grande. Hay apoyo de la Diputación de Cuenca y de la Junta de Castilla-La Mancha. Hay que hacer valer el dinero del contribuyente por lo que se debe ampliar la base territorial de la Semana.   

¿Qué cree que puede aportar al festival?

El reto es hacer un festivalazo que sea uno de los mejores de España. 

 

Se ha referido a la Semana de Música Religiosa de Cuenca como un evento único. ¿Cómo “vendería” el festival a alguien que no está interesado en este tipo de música? 

Es un festival único en el mundo por su temática, música religiosa en un sentido estricto, pero además es un espacio para escuchar y para escucharse, para encontrarse, para recapacitar… Estamos trabajando ahora en este concepto de las músicas religiosas, místicas, trascendentales, con significado, como un espacio para reconectar con uno mismo a través del sonido.

 

Foto: Saúl García

    

¿Qué iniciativas del festival Música en Segura se pueden exportar a la Semana de Música Religiosa?

Algunas cosas se pueden aprovechar pero otras, no. Cada festival es único. Se puede utilizar a nuestro favor el entorno de Cuenca y usar como catapulta todo este patrimonio histórico, monumental, natural... Pero lo más importante de todo es ser creativo e imaginativo con la propuesta artística. Creo que esta es mi especialidad: configurar una programación un tanto única en cuanto a que no se pueda ver en ningún otro sitio de España. Esto al final hace que la gente venga a este sitio en concreto porque no puede ir a otro para escuchar las propuestas que se traigan a Cuenca. 

 

¿Qué tal la experiencia de estos años con Música en Segura? 

Es un caso muy diferente a la Semana de Música Religiosa. Música en Segura es un empeño personal que empezó siendo muy muy pequeño y que ha ido creciendo hasta ser un festival que atrae a gente de todas partes que viene ex profeso a esto, a la periferia de la periferia rural. Una moraleja de Música en Segura es que a veces las propuestas culturales un poco más arriesgadas y algo más exóticas y fuera de lo común atraen a mucha gente. Conforme fuimos apostando por formatos un poco más extraños como el concierto del amanecer -que se hace en una aldea a las siete de la mañana-, la excursión musical, un concierto en una fábrica de aceite... justo esto se ha ido convirtiendo en lo más emblemático. Y esto la Semana de Música Religiosa de Cuenca lo tiene porque es un festival muy único, muy específico, y en esto hay que ahondar más, en exprimir esa originalidad que tiene.    

 

El sector de la cultura es uno de los más perjudicados por la pandemia. ¿Puede esto afectar de alguna manera al festival?    

No tiene por qué. Afortunadamente, los patronos de la Fundación siguen ahí. No todos los eventos pueden decirlo. Los artistas y el tipo de ensembles con los que trabaja la Semana son top en el ámbito internacional, los cuales por supuesto pasan sus dificultades pero cada actuación se valora como algo especial en los dos últimos años. El reto, insisto, es reconectar con el público, conseguir que la gente vuelva al auditorio, a una iglesia... a escuchar un concierto. Y este es un objetivo del mundo de la cultura a nivel mundial. Y eso lo vamos a lograr en Cuenca haciendo una superpropuesta y no me cabe duda de que va a ser una vuelta con éxito.

 

Además de dirigir la Semana de Música Religiosa y Música en Segura, ¿en qué otros proyectos anda inmerso?

Organizo también la Semana de Música Antigua de Álava. Pero ahora mismo, más que retos, yo hablaría del disfrute que es liderar proyectos tan icónicos como la Semana de Música Religiosa de Cuenca, lo cual hago de cara a 2022 con toda la alegría y toda la ilusión del mundo, aunque también con mucha responsabilidad porque es un momento histórico tras el parón de dos años. Así que más que cuáles son los retos, el objetivo es centrarme ahora en dar lo mejor de mí para ser útil en un festival que tiene muchísimo dinero público detrás y muchísimos colaboradores. Utilizar bien ese presupuesto para producir el mejor festival posible es una gran responsabilidad para mí.

 

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