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Promesas de Papel: una librería para leer, quedarse y compartir cultura

La empresaria Ruslana Luts Khoros impulsa un nuevo espacio cultural en la ciudad pensado para disfrutar del libro con calma, café y atención a todos los públicos
Fotos: Saúl García
14/02/2026 - Rubén M. Checa

Lo que empezó como una idea recurrente terminó tomando forma una noche de octubre a través de los sueños. Así nace Promesas de Papel, la librería que desde el 1 de diciembre de 2025 ha abierto sus puertas en Cuenca, en la calle Escultor Jamete, frente a la rotonda de Bomberos. Su promotora es la empresaria Ruslana Luts Khoros, quien explica que esta historia de emprendimiento surgió con una imgen noctura en la que se veía gestionando una librería con estanterías blancas y tonos turquesas. 

Esa imagen es hoy una realidad, aunque la idea llevaba tiempo rondando. Ruslana y su socio, Carlos Poyatos, gestionan un centro de formación (F2Prom) y durante años se plantearon la posibilidad de suministrarse ellos mismos los manuales y el material didáctico. “Muchas veces elaborábamos nuestros propios manuales y al imprimirlos fuera no los hacían como queríamos o había retrasos”, explica. Fue entonces cuando decidieron dar un paso más y convertir aquella necesidad en un proyecto abierto a toda la ciudad.

El impulso definitivo llegó a mediados de octubre y, en apenas mes y medio, la librería estaba lista. “Todo el mundo nos decía que no iba a salir a tiempo”, afirma Ruslana, que recuerda cómo fontaneros, electricistas o carpinteros dudaban de llegar a la fecha marcada. Sin embargo, ella tenía claro el objetivo: abrir el 1 de diciembre. “Es una fecha que marca el inicio de la Navidad y un buen libro es un buen regalo”, dice, añadiendo que también era una forma de terminar el año cumpliendo consigo misma.

Más allá de vender libros, Promesas de Papel nace con una vocación clara: ser un espacio para disfrutar. “Queríamos hacer lo que a nosotros nos hubiera gustado tener y no hemos encontrado como usuarios”, afirma. La librería está pensada para que el lector pueda sentarse, hojear un libro sin prisas, tomar un café y quedarse el tiempo que quiera. “Queremos que la gente venga y pase aquí el rato, sin presión”, dice, destacando el área de sillones y sofás con cafetera para favorecer esta desconexión de la vorágine diaria. 

 

 

Ese concepto se amplía también a las familias. El local cuenta con una zona infantil para que los más pequeños puedan jugar mientras los adultos eligen su lectura. “Yo tengo dos hijos y hacer algo tranquila a veces es complicado”, explica Ruslana, que defiende la necesidad de ofrecer espacios culturales pensados también para los niños.

Aunque Promesas de Papel pueda evocar fragilidad, su nombre encierra una fuerza silenciosa. El papel parece débil, “pero es el soporte de las ideas que cambian el mundo, de las palabras que permanecen y de los compromisos que se hacen eternos cuando se escriben”. La verdadera fortaleza del nombre está en ese contraste: lo que aparenta romperse con facilidad es, en realidad, capaz de sostener sueños, historias y emociones.

La selección de títulos es otro de los pilares del proyecto. “Los libros están escogidos por personas que saben de literatura”, afirma. Carlos aporta su pasión por la historia, el ensayo o el thriller, mientras que Elena se encarga de la literatura juvenil. Además, la librería reserva un espacio específico para autores conquenses. “Queremos darles cabida y que tengan su huequito”, dice Ruslana, que destaca que incluso el escaparate se dedica en ocasiones a escritores locales.

 

Desde su apertura, la respuesta del público ha sido muy positiva. “La gente se siente bien aquí y nos lo dice”, afirma. Los vecinos, además, han agradecido la llegada de un espacio cultural. “Nos han dado las gracias por traer cultura y por no ser un bar”, incide. Por ahora, asegura, no han recibido críticas negativas, aunque las espera “para poder mejorar”.

Promesas de Papel también ha comenzado ya a acoger actividades: presentaciones de libros, cuentacuentos, podcasts en directo o encuentros para distintos públicos. “Queremos tener al menos dos eventos al mes, uno infantil y otro más específico”, explica la empresaria, que avanza que la programación se concentra habitualmente entre jueves y sábado y se difunde a través de redes sociales y grupos de WhatsApp.

En una época marcada por lo digital, Ruslana defiende el valor del libro en papel. “A la gente le gusta tocar el libro, hojearlo, olerlo”, afirma. De hecho, aunque la librería cuenta con tablets para consultar el catálogo, reconoce que apenas se usan. “Prefieren darse una vuelta y decidir con el libro en la mano”, dice.

 

La librería también ha supuesto la creación de empleo. Actualmente trabajan tres personas en el local, dedicadas tanto a la atención en librería como a la zona de papelería, copistería e impresión, que completa la oferta del establecimiento. “Estamos un poco en todo”, afirma Ruslana, que destaca esta parte como uno de los fuertes del negocio.

El color turquesa que domina el espacio no es casual. “Es un color que representa muchas miradas”, explica. Para unos es azul, para otros verde, pero para ella simboliza frescura, vitalidad y un punto de encuentro. “Da igual cómo lo veas tú o cómo lo vea yo, al final es un color bonito que nos representa”, dice.

Así, Promesas de Papel se consolida como algo más que una librería al uso, ya que pretende ser un lugar para parar de la rutina diaria, leer, compartir y disfrutar de la cultura con calma, tal y como Ruslana lo imaginó en aquel sueño de octubre en el que todo empezó.