La FAP siembra la semilla del arte entre los más pequeños
Pintar con tintas, fabricar pinceles con ramas recogidas durante un paseo, experimentar con cianotipias o aprender el nombre de la Fundación Antonio Pérez en lengua de signos. Así transcurren las mañanas de los participantes del primer CAMPA FAP, el campamento de verano que la Fundación Antonio Pérez ha puesto en marcha por primera vez este año con el objetivo de acercar el arte contemporáneo a los más pequeños de una forma participativa, creativa y divertida.
Desde el pasado 22 de junio y hasta el próximo 31 de julio, el museo abre sus puertas a niños y niñas de entre 3 y 9 años para vivir seis semanas temáticas en las que el arte sirve como hilo conductor de todas las actividades. El campamento arrancó con ‘Arte y lengua de signos’, una propuesta que permitió a los participantes descubrir nuevas formas de comunicación a través del arte junto a profesionales especializados. La segunda semana, titulada ‘Arte y naturaleza’, invitó a observar el entorno como fuente de inspiración, siguiendo el espíritu creativo de Antonio Pérez mediante paseos, recogida de materiales y talleres al aire libre. A continuación, esta semana hasido el turno de ‘A de Amigxs y mucho Arte’, centrada en conocer a algunos de los artistas que formaron parte del universo personal del coleccionista y las relaciones de amistad que marcaron su trayectoria. La cuarta semana propone ‘Retos FAP’, una serie de juegos y desafíos para aprender a “encontrar”, como hacía Antonio Pérez, descubriendo obras y objetos repartidos por la Fundación. Después,’ Arte y música’ les permitirá explorar el vínculo entre ambas disciplinas a través de actividades sensoriales y creativas, mientras que la última semana ‘Arte y juegos al aire libre’, pondrá el broche final con propuestas colaborativas en los patios del museo para fomentar el trabajo en equipo, la convivencia y la diversión.
Una variada y completa programación cuyo objetivo es que los participantes “experimenten con materiales que nunca han utilizado y descubran nuevas formas de crear”, tal y como explican las profesoras Eva Guzmán y Paula Vieco. Pero el aprendizaje va mucho más allá de la creación artística. Los niños también salen del museo para recorrer su entorno, recoger materiales reciclados o elementos naturales que posteriormente incorporan a sus obras, siguiendo la filosofía creativa del propio Antonio Pérez. “También aprenden a valorar el patrimonio natural, el museo y los objetos que nos rodean”, señala Guzmán.
UN MUSEO PARA DESCUBRIR DESDE LA INFANCIA
Y es que, la idea del campamento surgió a propuesta del equipo de la Fundación, que durante el curso escolar desarrolla actividades didácticas con centros educativos, institutos o grupos de adultos. “Durante el año realizamos muchas visitas y talleres, pero son actividades de una o dos horas. El campamento nos permite trabajar con ellos durante toda la mañana y desarrollar proyectos mucho más completos”, explica Eva Guzmán.
Para la docente, uno de los principales objetivos es que los niños hagan suyo uno de los grandes espacios culturales de la ciudad desde edades tempranas. “Es importante que conozcan este patrimonio desde pequeños, que entiendan lo que representa la Fundación Antonio Pérez y que dentro de unos años recuerden que estuvieron aquí, que disfrutaron y quieran volver con sus familias o con sus amigos”, afirma.
Además, ese contacto continuado también favorece la convivencia. Según explica Guzmán, conforme avanzan los días los niños superan la timidez inicial, crean amistades y aprenden valores de respeto, diálogo y trabajo en equipo. “Hablamos mucho con ellos sobre qué les ha gustado, qué ha salido bien o qué pueden mejorar. Es un aprendizaje en todos los sentidos”.
Por su parte, la diputada de Cultura, Marian Martínez, destaca que este campamento responde a la voluntad de seguir ampliando la actividad de la Fundación Antonio Pérez y acercarla a nuevos públicos. “Queremos que la FAP, que siempre ha sido nuestro buque insignia en el plano cultural, abra sus puertas a otras iniciativas y, sobre todo, a otras edades. Queremos que los más pequeños conozcan este legado artístico, se acerquen a la abstracción y disfruten creando sus propias obras.”
Eso sí, para poner en marcha esta primera edición ha sido necesario un importante trabajo previo por parte del gabinete didáctico del museo y de Mónica Muñoz, que durante meses ha preparado actividades adaptadas a las diferentes edades. “El gran valor de la Fundación no es solo su colección, sino también las personas que trabajan aquí. Han diseñado una programación pensando en las necesidades de cada grupo y adaptando cada propuesta a sus edades y objetivos educativos”, pone en valor Martínez.
Además, la edil de Cultura considera que otro de los grandes alicientes del campamento es el espacio donde se desarrolla. “El entorno ya lo hace diferente. Están aprendiendo en un lugar privilegiado, rodeados de arte, donde además de jugar también aprenden a respetar y valorar el patrimonio cultural.” Y de paso, tienen la oportunidad de conocer las salas del museo, descubrir artistas y ampliar así su visión sobre el arte contemporáneo.
FUTURO
Y aunque se trata de una iniciativa piloto, las primeras sensaciones son positivas tanto por parte de la organización como de las familias y los propios participantes. “Estamos muy contentas. Es bonito ver cómo llegan sin conocerse y poco a poco forman un grupo, crean sus propios juegos y desarrollan su creatividad”, explica Guzmán.
Y viendo la buena acogida que ha tenido la iniciativa, la Diputación quiere consolidar este proyecto, según confirma Marian Martínez. “El objetivo es seguir manteniéndolo. Ahora durante el verano, pero quién sabe si más adelante también en otras épocas del año. El gabinete didáctico va a seguir activo porque creemos que esta labor es muy importante.” Con esta primera edición, CAMPA FAP está demostrando que un museo puede convertirse también en un espacio para jugar, experimentar y crecer, donde el arte deja de contemplarse únicamente desde las paredes para pasar a vivirse con las manos, la imaginación y la curiosidad de quienes empiezan a descubrirlo.