15 años de Estival: la historia de un festival que quiso ser diferente y lo consiguió
Quince años después de su nacimiento, Estival Cuenca se ha consolidado como una de las citas culturales más singulares del verano conquense y castellanomanchego. Su apuesta por la música de calidad, los espacios patrimoniales de la ciudad y valores como la inclusión y la diversidad han convertido al festival en una referencia que trasciende lo estrictamente musical. Con motivo de esta efeméride, hablamos con su director, Marco Antonio de la Ossa, su precursor y director, sobre el camino recorrido, los desafíos que ha afrontado el proyecto y las claves de un cartel que vuelve a combinar juventud, veteranía y una estrecha conexión con Cuenca.
Estival cumple 15 años. ¿Qué siente al mirar atrás y ver lo que han conseguido?
Un poquito de vértigo porque ha pasado el tiempo muy rápido. Me acuerdo perfectamente de las primeras ediciones y estamos muy contentos de mantenernos y de celebrar este año el decimoquinto aniversario.
¿Cuál ha sido el momento más emocionante de estos 15 años?
La verdad es que es muy complicado quedarse con uno solo porque ha habido muchos. Los talleres de musicoterapia para personas con discapacidad y con cáncer, los congresos, los conciertos…
¿Y el más complicado?
Los momentos en los que la meteorología nos ha impedido celebrar algún concierto. La organización de este tipo de eventos y más al aire libre en esta época del año es complicado. De hecho, ya estamos atentos al clima y a la previsión de tormentas. Es cierto que la gente no entiende por qué no cambiamos los conciertos de ubicación cuando llueve, pero no podemos hacerlo, es inviable porque todo se prepara desde muy temprano. Más nos duele a nosotros que estamos trabajando durante todo el año. Ojalá este año nos podemos escapar de la lluvia porque la pasada edición fue muy dura en ese sentido.
¿Qué diferencia a Estival de otros festivales de música de España?
Que estamos en Cuenca y que tratamos de utilizar todos los espacios patrimoniales que tiene la ciudad. Desde el Parador, con esas vistas icónicas que todos disfrutamos, hasta el Patio de la Limosna, la Plaza de la Merced o los jardines de la Posada de San José, todos son sitios mágicos y que invitan a desarrollar nuestras propuestas , que son tranquilas, pausadas, pensadas para disfrutar sin prisa. Yo voy a muchos festivales en los que hay una agenda programada a contrarreloj, que está muy bien, pero Estival defiende todo lo contrario. Cada día proponemos un único concierto para que el público lo disfrute al cien por cien.
¿Qué le aporta Estival a Cuenca?
Una mirada amplia y diferentes estilos musicales. Siempre hacemos propuestas adaptadas al Parador porque, lógicamente, nos dejan ese espacio con la condición de que sean propuestas contenidas y cuidadas para no molestar a la gente alojada. Jugamos con el jazz, el flamenco, la canción de autor, músicas de raíz, músicas populares urbanas, música académica, música clásica... Intentamos que todo pueda tener espacio en este barco.
¿Cómo ha evolucionado hasta hoy el festival?
Hemos escuchado al público y atendido las peticiones que nos han hecho llegar. En Cuenca no se hacían conciertos de jazz o de flamenco, cuando comenzamos no tenían mucho tirón, pero ahora se ha estandarizado. La idea es seguir aquí, mantenernos y traer a grandes artistas, pero también fomentar y dar espacio a los artistas conquenses.
¿En que se diferencia esta de otras ediciones?
Yo creo que seguimos más o menos en la misma línea. Recuperamos el espacio del Parador de Cuenca, que es para nosotros fundamental, y proponemos un cartel que conjuga juventud y veteranía. Entre los veteranos destaca Paquito de Rivera, con 18 Grammys. Y entre la juventud tenemos a María Terremoto, que está ahora petándolo con esos 2 premios de la Academia de la Música. Ha sido bastante complicado conformar el cartel este año porque los cachés se están multiplicando enormemente. Tendremos también grandes clásicos como Carlos Núñez, Rocío Márquez o The Excitements, que tienen una nueva propuesta. Hemos dejado espacio al 150 aniversario del nacimiento de Manuel de Falla con un concierto de neopercusión. Y también creo que van a gustar muchísimo Crash.
Decía que los cachés suben, ¿se ha hecho algún esfuerzo para sacar adelante esta edición?
La verdad es que hemos tenido menos tiempo de preparación porque tenemos que recordar que somos una asociación sin ánimo de lucro y cada uno tenemos nuestros trabajos. En 2024 arriesgamos mucho y lo pasamos bastante mal porque si quieres traer ciertos artistas el pago es muy potente y te juegas bastante de tu patrimonio. En nuestro caso no somos una empresa y es complicado. Este año, jugando con todo, tenemos un cartel bastante atractivo y esperamos que el público disfrute y que nos critiquen para que sigamos aprendiendo.
¿Por qué este año es el momento ideal para venir a disfrutar de Estival?
Por varias razones. Porque Cuenca es una maravilla y más en verano, lejos de multitudes. Porque podrán disfrutar de nuestra gastronomía, de nuestros espacios patrimoniales y de la música en vivo. Porque los espectadores no son un número más con una pulsera como en otros festivales. Además, el cartel de este año auna juventud y veteranía con agrupaciones locales y grupos de fuera, con muy distintos estilos musicales, desde música académica, hasta folk, flamenco, flamenco experimental, humor, soul y mestizaje.
Este festival siempre ha apostado por valores como la inclusión, la diversidad cultural, la educación, ¿van a seguir siendo pilares fundamentales?
Sí, por supuesto. El 9 de junio realizamos un concierto didáctico dirigido a escolares con Vibrato, que es un grupo que crea instrumentos con materiales no habituales, de desecho, por decirlo así. Y el 13 de junio tuvimos DIVERS+S, un encuentro de experiencias musicales inclusivas gestadas en Cuenca, Letur y Madrid. Fue un momento precioso ver que hay gente que trabaja de una manera genial y trata a personas con distintas capacidades de una manera espectacular. Para nosotros es fundamental programar actividades para todos los públicos.
Este año incorporan los jardines de la Posada San José. ¿Algún otro espacio que quieran sumar?
Sí, siempre hemos tenido la hoz del Huécar como protagonista pero la hoz del Júcar también tiene una grandísima belleza. Nos gustaría sumar algún espacio de esa zona porque tiene otra luz y acústica.
¿Qué retos de futuro se marcan?
Siempre nos gusta intentar crecer, pero la situación es compleja. Estamos contentos con el trabajo que desarrollamos pero queremos seguir atrayendo distintos artistas de gran nivel, aunque algunos se nos resisten. Aquí intentamos que los artistas se sientan como en casa desde el primer momento, que vean que esto es un festival en el que les cuidamos.
Una canción que resuma estos 15 años…
“Cantares” de Joan Manuel Serrat y letra de Antonio Machado. Y de poesía el Romance sonámbulo de Lorca, el “verde que te quiero verde”.