La Navidad es tiempo de ilusión, de regalos y de buenos deseos. Sin embargo, no todos los obsequios son iguales. Regalar una mascota puede parecer un gesto tierno y lleno de buenas intenciones, pero desde las asociaciones animalistas recuerdan que implica una responsabilidad a largo plazo. Así lo detalla Carolina Cuello Núñez, voluntaria de la asociación Bonamiko, que este año participa con una caseta solidaria junto a CuencAnimal en el mercado navideño de Carretería cuyos beneficios van a ir al cuidado de mascotas abandonadas en Cuenca.
“Desde la asociación lo único que pedimos estas fechas es responsabilidad”, expone Carolina. Detalla que tener un animal en casa puede ser una experiencia maravillosa, incluso beneficiosa a nivel social y emocional, pero nunca debe tomarse a la ligera. “Un animal no es un juguete”, recalca, especialmente cuando el regalo va dirigido a niños pequeños que aún no tienen la conciencia ni la madurez necesarias para hacerse cargo de sus cuidados.
En estos casos, insiste, el papel de los adultos es fundamental. Los padres deben acompañar y supervisar siempre la relación entre los niños y la mascota, sobre todo cuando se trata de cachorros. “Son animales muy pequeños y delicados, y sin querer se les puede hacer daño”, señala. Además, esos animales “tan adorables” crecen, cambian y requieren cada vez más atención, especialmente durante el primer año, que suele ser el más exigente.
La falta de previsión es una de las principales causas de abandono. Carolina explica que, aunque no siempre ocurre justo después de las fiestas, los abandonos se disparan meses más tarde, especialmente en verano. “Cuando ya no están tan quietecitos como uno pensaba o cuando llegan las vacaciones”, apunta. En muchos casos, esos abandonos son la consecuencia directa de regalos navideños hechos “sin conciencia”.
Perros y gatos son los animales más afectados, pero no los únicos. “Se abandona todo tipo de animales”, expone la voluntaria. Desde aves exóticas hasta tortugas que no pertenecen a la fauna autóctona, lo que además supone un grave problema medioambiental. “No solo abandonas al animal, sino que pones en peligro a otras especies”, advierte.
Desde Bonamiko trabajan para evitar estas situaciones fomentando la adopción responsable. Carolina detalla que antes de cada adopción se comprueba el entorno familiar, la vivienda y el grado de implicación de las personas adoptantes. “Los animales deben estar vacunados, esterilizados y con chip. Es tratarlos como tratarías a un hijo”, afirma. La ley de bienestar animal también establece estas obligaciones, aunque reconoce que todavía hay quien no las cumple.
Esta Navidad, el mensaje es claro, y no es otro que regalar una mascota no tiene que ser un acto impulsivo ni temporal, sino una decisión meditada ya que implica años de cuidados, compromiso y amor. Por eso, deja claro que solo desde la responsabilidad se puede garantizar el bienestar de los animales y evitar que la ilusión de hoy se convierta en el abandono de mañana.