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Las caras de la pandemia

“La gente siempre está ahí cuando la necesitas”

A lo largo y ancho de la provincia de Cuenca fueron muchas las empresas y particulares que hicieron frente al desabastecimiento de material sanitario, entre ellas, Luz María Cañas
“La gente siempre está  ahí cuando la necesitas”
A lo largo y ancho de la provincia de Cuenca fueron muchas las empresas y particulares que hicieron frente al desabastecimiento de material sanitario, entre ellas Luz María Cañas
14/03/2021 - Paula Montero

La llegada de la Covid-19 desató una auténtica ola de solidaridad para combatir el desabastecimiento de artículos de protección frente al coronavirus destinados a los profesionales sanitarios que luchaban contra la pandemia en primera línea. Aquellos primeros días cuando todavía nadie entendía qué era la Covid-19 muchos particulares y empresas desempolvaron sus máquinas de coser, se ataviaron de aguja y dedal, pegamento y metacrilato a lo largo y ancho de la provincia de Cuenca para contribuir a este propósito.

Desde Sotos, un grupo de voluntarias confeccionaron batas para las trabajadoras de ayuda a domicilio del municipio y del hospital de Cuenca. Cometido al que se sumaron más de cuarenta mujeres de Ledaña. Poco después, cuarenta mujeres de Las Pedroñeras cosieron 6.500 mascarillas para camioneros. Las empresas textiles de la provincia tampoco se quedaron atrás y desde un taller de Almonacid del Marquesado salieron más de 11.000 mascarillas. En esta línea, desde el Grupo de Acción Local CEDER Alcarria también pusieron en marcha diversas actuaciones para dotar a los profesionales sanitarios de materiales de protección.

Más tarde llegó el turno de las pantallas de metacrilato. El joven conquense Félix Calvo entregó más de 300 unidades al hospital gracias a las donaciones de material por parte de las cristalerías Monvisa y Cervera. También el Ayuntamiento y la Diputación compraron material para casi 200 voluntarios de la capital que consiguieron fabricar más de 1.800 pantallas.

En este sentido, una de las primeras iniciativas surgió de la mano de Luz María Cañas, la primera conquense que no dudó en ponerse manos a la obra y pedir al alcalde, Darío Dolz, el material necesario para llevar a cabo su propósito: coser batas quirúrgicas. “No podía salir a comprar tela, estábamos encerrados en casa y decidí llamarle para pedir ayuda. Al día siguiente tenía todo lo necesario en casa para empezar a coser”, recuerda.

Tras ella, más de 200 personas siguieron sus pasos, la mayoría mujeres, aunque “también nos ayudaron dos hombres”, dice. Una red ciudadana a la que cada día se unían más personas gracias a los grupos de WhatsApp y el boca a boca. “La solidaridad de la gente era cada vez más grande”, apostilla.

El primer paso fue sacar el patrón. “Desde el hospital me trajeron a casa una de las batas que utilizaban habitualmente y de ese modelo cogimos las medidas”, comenta. Así, realizaron prendas de tres tallas diferentes: grandes, medianas y pequeñas. La mayoría eran amplias porque “así todo el mundo podía adaptarla a su cuerpo”.

En total hicieron llegar al personal sanitario del hospital de Cuenca alrededor de 4.000 prendas, pero para ello fue necesaria la ayuda de Policía Local y voluntarios que se encargaban de desinfectar y transportar todo el material hasta el complejo hospitalario conquense. “Sin ellos no hubiera sido posible”, agradece.

Su única intención era “ayudar a todo el personal, porque ellos estaban haciendo el esfuerzo de triplicar turnos para atender a los pacientes. Era lo menos que podíamos hacer por ellos”, asegura.

"De esta pandemia he aprendido que siempre podemos confiar en los demás, aunque no sean de tu familia o de tu círculo de conocidos"

Un año después, Luz María agradece a todas aquellas personas que se sumaron a la causa porque “ha sido maravilloso conocer la solidaridad de tanta y tanta gente”. Una satisfacción que aumentaba más si cabe al recibir fotografías y vídeos desde la UCI. “Me inflaba a llorar cada vez que los veía con las batas que les habíamos hecho llegar”, cuenta.

Ahora, un año más tarde, la balanza se decanta hacia el lado positivo pues “de esta pandemia he aprendido que siempre podemos confiar en los demás. La gente siempre está ahí cuando lo necesitas, aunque no sean de tu familia o de tu círculo de conocidos”, dice. Y está claro que los ciudadanos conquenses siempre estarán ahí para ayudarse unos a otros en momentos de crisis.