Aitor González: "El secreto y el éxito de El Chaflán del Huécar está en sus clientes"
Cinco años al pie del cañón en un bar que quiere aportar un toque distinto al ocio durante el día y, especialmente, en la noche en la capital. El Chaflán del Huécar, situado en la calle Tintes de la capital conquense y que presume de tener en los clientes el secreto de su éxito, celebra en este mes de junio su quinto cumpleaños. El negocio se hace mayor y como señala su encargado, Aitor González Gómez del Moral, cada día que pasa se sienten más cómodos gracias a la gente, que más que clientes, se han convertido ya en una familia. “Creo que el bar aporta algo diferente. El trato que ofrecemos, el sitio donde está y la música es especial...”, destaca. En definitiva, un sitio que merece una parada cada día. “Abrimos al mediodía y estamos hasta que nos dejan. Muchas horas con buenas tapas, buenas copas, un ambiente excepcional y música variada que engancha”, explica González, uno de los encargados de meterse en cabina y preparar una selección musical que incluye temas de los años 70, 80, pasando por el funk, el jazz o el blues, según la hora.
Una variedad que atrae a mucha gente, como la que hay en sus tapas. González Goméz del Moral se queda con la tortilla y la paella para degustar con una buena cerveza o un buen vino, pero también recomienda una de las bebidas que triunfa en el verano: el mojito. “Ahora piden muchos. Tomártelo con el calor y a la orilla del río Huécar es algo especial que la gente aprecia”, cuenta, al tiempo que invita a los conquenses y visitantes a comprobarlo. “En verano la terraza da vida, ahora con la Eurocopa hemos sacado la pantalla gigante para que la gente vea los partidos de la selección española y, cuando cae la noche, se va el sol y hace una buena temperatura no hay nada mejor que estar en un buen ambiente, junto al río tomando una copa, se está de lujo”, sugiere.
Y además de todo lo anterior, otra de las señas de identidad de El Chaflán son sus iniciativas solidarias. Así, cada año se caracteriza por organizar “Música contra el hambre”. “Estos últimos años ha sido un éxito y, por eso, este vamos a intentar adelantarla a finales de verano, para que siga aumentando la gente que venga y done alimentos, que el pasado año ya recogieron entre 500 y 600 kilos y estuvo muy bien”, avanza.
Por todo ello, Aitor González recomienda a todo aquel que no lo conozca que se deje envolver por la magia del bar y se muestra convencido de que los que pasen volverán y les pide su confianza. “Cuando entra un cliente, la clave es fijarse, cuando escuche dos canciones, ya sabes cuáles son sus gustos y por donde le puedes convencer. Pasa lo mismo con las tapas durante el día, para nosotros los clientes son únicos y nuestro trabajo pasa porque cuando se vayan de El Chaflán hayan disfrutado y tengan ganas de repetir”. Eso sí, reconoce que el peor momento llega cuando la hora de cerrar se aproxima y algunos no se quieren marchar. Es quizá el peor momento de la profesión. Lo bueno, termina González, “que pronto volverán y seguirán compartiendo buenos momentos”.