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Cultura

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Especial Semana Santa 2019
Estival Cuenca

Rocío Márquez, flor nueva de cantes viejos

La cantaora onubense actuó acompañada del guitarrista Juan Antonio Suárez Cano en el Parador dentro de la programación de Estival Cuenca 2019

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Fotos: Mario Gómez
3/7/2019 · José An. Montero

El paso del tiempo ha traído a Estival una Rocío Márquez distinta de la que descubrimos en 2016 en este mismo escenario. En aquella ocasión, vino a presentar su aún inédito disco 'Firmamento' producido por Raül Refree que la convertiría en la estrella que ya es. La acompañó a la guitarra Miguel Ángel Cortés que convierte en flamenco cada baldosa que pisa. Desde aquella noche, es verdadera devoción lo que hay por Rocío Márquez en Estival.

Este martes volvió a llenar el recinto del escenario Solán de Cabras del Parador de Cuenca para presentar una propuesta bastante diferente de la de aquella noche. Su quinto trabajo, 'Visto en el Jueves' (Universal, 2019) es un disco conceptual que hay que escuchar en conjunto.

Eso fue lo que hizo la onubense sobre el escenario, desgranar la canciones del disco, historia de descubrimientos y hallazgos en el mercado de los jueves de la calle Feria de Sevilla. Sonidos de vinilos y cassettes. En formato dúo, acompañada por el guitarrista Juan Antonio Suárez Cano 'Canito', coautor intelectual del disco.

En esta ocasión sin la compañía de la percusión de Agustín Diassera, habitual en esta gira, por lo que Canito tomó mayor protagonismo sobre el escenario desplegando una amplia gama cromática a la guitarra que va desde el toque más clásico a una guitarra más innovadora, que por momentos parecía percutida para crear una base rítmica.

Rocío Márquez nos tomó de la mano y nos guió por el mercadillo sevillano, llenando el escenario de los tesoros encontrados, contándonos y cantándonos las historias que acompañan a cada uno de los temas que se van mezclando hasta difuminar los estilos y las autorías.

Sonidos que creíamos de origen cierto, pero que antes fueron también asimilados y transformados de versiones anteriores. Nombres míticos mezclados con otros olvidados, la Bernarda, la Fernanda, Concha Piquer, el Turronero, Manuel Vallejo, van mezclando sus compases, a veces se aflamencan y otras se acancionan.

Rocío Márquez va creciendo en el escenario conforme avanza la velada y cuando camina libre es cuando más resplandece. Alcanza la máxima altura en el cante libre a capela en el romance contemporáneo "Llegar a la meta" de Antonio Orihuela con aroma marchenero. Una toma conciencia de que el flamenco sigue siendo una forma de expresión útil para narrar el mundo mestizo y transfronterizo en el que habitamos.

Para cerrar, la única canción del repertorio que no aparece en su último disco y que interpretaron fuera de micros. Una pieza escrita por la poeta Isabel Escudero con la que ya colaboró en 'Firmamento' y que sirvió para que Rocío Márquez volviera a decir las cosas altas y claras, que no andan los tiempos para medias tintas, porque "lo peor de la condena es cogerle el gusto a las cadenas".

EL ARTE FLAMENCO DE VIRGINIA GARCÍA VICENTE

Abría la velada Virginia García Vicente que, tras acompañar en años anteriores en el cartel de Estival Cuenca a Kiki Morente o Arcángel, ha acompañado la actuación de Rocío Márquez.

La bailaora puso el punto y seguido a un año intenso de trabajo en el que ha puesto en pie en Cuenca Riá Pi Ta, un espacio artístico que va más allá del tablao para convertirse en un centro de arte, una academia de danza y, sobre todo, un punto de encuentro para los amantes del flamenco.

Si hace unos días nos presentó en el Teatro Auditorio el IV Festival Virginia García en el que las alumnas y alumnos de Riá Pi Ta presentaron el espectáculo "Llora, así ríe", en esta ocasión fue la propia Virginia García Vicente la que se presentó sobre el escenario Solán de Cabras del Parador de Cuenca para mostrar en un espectáculo renovado la potencia artística del baile flamenco.

Un formato de cuarteto algo más reducido que en otras ocasiones, en el que estuvo acompañada de su siempre solvente escudero Chema Bautista a la guitarra y de los hermanos Iván y Abraham Segura, Chaskío, al cante. Los hermanos Segura mostraron su dominio de los fundamentos del flamenco más clásico y hasta se atrevieron con algún cante sin micrófonos que levantó al público de sus asientos.

Virginia García Vicente volvió a deleitar con un variado repertorio y una cuidada puesta escena, lo que confirma una vez más la seriedad y belleza de su propuesta escénica que gana cada día más fieles.

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