'Adopta un libro', la campaña de la biblioteca de Tarancón
La Biblioteca Luis Rius de Tarancón ha colocado esta semana en su vestíbulo la mesa de la campaña 'Adopta un libro', con libros, películas y revistas que los usuarios pueden hojear, elegir y llevarse a casa para siempre, sin préstamo de por medio y sin coste alguno. La iniciativa, que se mantiene hasta el viernes 23 de octubre, forma parte de las actividades que el centro ha organizado en torno al Día de las Bibliotecas, que se celebra el 24 de octubre.
En realidad, este rincón existe durante todo el año. “Normalmente está en la entrada de la sala general de préstamo de adultos, pero esta semana lo hemos sacado al hall para que lo vea todo el que entra a la biblioteca”, explica Gemma Urien, bibliotecaria del centro. La respuesta ha sido tal que desde el lunes han tenido que reponer la mesa varias veces.
El material procede de dos vías. Por un lado, donaciones de particulares que no se han incorporado a los fondos, muchas veces porque la biblioteca ya cuenta con esos títulos duplicados o incluso triplicados. Gran parte llega en verano, cuando muchas familias hacen limpieza en casa. “Nadie tira un libro, o casi nadie, así que directamente nos los traen”, detalla Urien.
La otra vía es el expurgo, la retirada selectiva y planificada de ejemplares que siguen todas las bibliotecas a partir de criterios técnicos, como el método de la IFLA. Se evalúa si el contenido está desactualizado, si el ejemplar está deteriorado o le faltan páginas y no compensa repararlo, o si sobran copias. “No hay que verlo como una destrucción, sino como una depuración necesaria”, señala la bibliotecaria, que recuerda que el gran problema de cualquier biblioteca es la falta de espacio y que la colección “es una colección viva que tiene que estar siempre activándose y siendo atractiva para los usuarios”.
Tirar esos libros, añade, no es una opción que guste a nadie. Por eso, la campaña sirve a la vez para mantener la colección, fomentar la lectura y hacer partícipes a los vecinos. “Siempre hay un libro del que piensas que no le va a interesar a nadie, y al final alguien acaba llevándoselo”, explica Urien. Lo resume el propio cartel de la mesa: son libros que no han tenido la suerte de quedarse en las estanterías de la biblioteca, “pero su historia no termina aquí”.