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Repoblación rural: el fenómeno que no cesa en la provincia

Almodóvar del Pinar tiene como nuevos vecinos a una pareja de emprendedores valencianos, una familia que ha reabierto el bar municipal y un diseñador gráfico en busca de inspiración
Repoblación rural: el fenómeno que no cesa en la provincia
Fotos: Saúl García
16/12/2022 - Dolo Cambronero

Nhader y Cristina querían tranquilidad, Rubén buscaba inspiración para crear, y David y su familia anhelaban dirigir su propio negocio. El punto común de estas tres historias es Almodóvar del Pinar, municipio conquense que no llega a los 400 habitantes al que han ido a parar estos nuevos vecinos que ponen cara al fenómeno de repoblación rural que no cesa en la provincia de Cuenca.  

“Estamos contentísimos de que lleguen nuevos vecinos al pueblo”, celebra el alcalde de Almodóvar del Pinar, Paco Ibáñez, quien pone en valor los incentivos que suponen las medidas económicas, sociales y tributarias de la normativa de Castilla-La Mancha para hacer frente al reto demográfico. “Agradezco al Gobierno regional la ley contra la despoblación. Es un acierto para el desarrollo de los pueblos”, asegura, al tiempo que alude a que “uno de los problemas del entorno rural es la falta de vivienda. Es necesaria la implicación de las administraciones autonómica y central para buscar soluciones”, reivindica.

Nadher Ruiz (35 años) y Cristina Camps (36), pareja natural de Valencia aunque vivían en la localidad alicantina de Torrevieja, se mudaron a Almodóvar del Pinar en septiembre. “Hemos vivido en muchos sitios y ahora buscábamos algo tranquilo. El trabajo es estresante y queríamos un lugar en el que no piten los coches constantemente”, explica él, que tiene un amigo conquense que les recomendó este pueblo de La Manchuela.

Con todo, contactaron con alcaldes de varios municipios conquenses aunque finalmente se decantaron por Almodóvar del Pinar, el más pequeño de los que vieron y lugar al que han trasladado la sede central de su empresa, Black Heaven, agencia especializada en la organización de festivales y eventos musicales y que cuenta habitualmente con una decena de trabajadores más los contratos puntuales que hacen dependiendo de la actividad que tienen. 

Para la pareja, que reside en una vivienda municipal, los incentivos fiscales, una mayor calidad de vida, la amabilidad de sus habitantes y la cercanía –“aquí todo está al lado”– son algunas de las ventajas de vivir en este pueblo. Como inconvenientes ven “que hay que coger el coche a menudo para ir a Motilla del Palancar” y que algunas cosas son más caras aunque, por el contrario, algunos suministros como el agua son más baratos que en su ciudad de origen. “Y reconozco que echo de menos el reparto de comida a domicilio”, frivoliza. “Y hace mucho frío”, añade entre carcajadas.

Para agradecer la buena acogida que el pueblo les ha dado, estos emprendedores organizaron el sábado 10 de diciembre el evento PinoRock, una suerte de recuperación del antiguo festival Pinocho Rock y en el que participaron Dünedain como cabeza de cartel, además de la banda conquense La Dama Oscura, Barrigada –tributo a Barricada– Wurdalak y Mil Demonios.           

INSPIRACIÓN 

Un poco antes que la pareja también llegaba a esta localidad Rubén Núñez Chumillas (El Herrumblar, 1982), de nombre artístico Rubén Chumillas, que lleva afincado en este pueblo desde agosto. El diseñador gráfico, que estuvo nominado al Grammy Latino en 2018 en la categoría de Mejor Dirección de Arte de Packaging por el disco de Vetusta Morla ‘Mismo Sitio, Distinto Lugar’, vivió dos años antes en Þingeyri, un pequeño pueblo de los Fiordos del Oeste de Islandia, experiencia que le hizo un clic en la cabeza y que es en parte responsable de que haya acabado en este municipio.

El artista, que se formó en la Escuela Superior de Diseño de Madrid, había recalado a principios de 2020 en un centro de cotrabajo en Islandia, donde le pilló la pandemia, algo que dice que le vino bien, dentro de las circunstancias, porque eso le obligó a relacionarse más con la población local dado que debido a la situación sanitaria pasaron por allí menos de los llamados “nómadas digitales”, una expresión que reconoce que no le gusta demasiado.

De aquella experiencia destaca sobre todo el concepto de centro de cotrabajo como un lugar para el intercambio de ideas y para construir redes. “No es solo un sitio al que vengan a trabajar distintos profesionales. Es un salto cualitativo”, destaca. Y pone como ejemplo que uno de los trabajos que está diseñando ahora desde Almodóvar del Pinar surgió a través de una mujer que conoció en Islandia.

El creador, que ha recibido varios Premios ADG Laus de Diseño Gráfico y Comunicación Visual, regresó a España con la idea de poner en marcha en su pueblo natal un centro de estas características, en el que puedan trabajar artistas y desarrollarse exposiciones y talleres, entre otros eventos. “Pienso en círculos que puedan converger”, resalta.

Chumillas empezó a buscar posibles espacios en El Herrumblar pero el alcalde de Almodóvar del Pinar contactó con él haciéndole una propuesta que no pudo rechazar: le ofreció la ermita desacralizada de San Vicente Ferrer para el proyecto, un lugar que le ha parecido más que interesante al creador, que decidió finalmente mudarse a la localidad el pasado verano –reside en una de las viviendas municipales– y ya se ha puesto manos a la obra para dar forma a la iniciativa mientras continúa con sus diseños y un proyecto de tipografía, al tiempo que ha empezado a estudiar el Grado de Antropología Social y Cultural.

Para el artista –que antes de cursar Diseño Gráfico se dedicó durante años al mundo de la construcción, el cual dice que ha dejado poso en sus trabajos–, residir en un pueblo pequeño le ayuda sobre todo a inspirarse: “No hay tanto ruido visual ni interferencias de publicidad, aunque esta está por todas partes. La creación es más pura”.              

SU PROPIO NEGOCIO

Otros de los nuevos vecinos de la localidad son David Martínez Solera (20 años), sus dos hermanos gemelos, Sergio y Aitor (22), y su madre, Consuelo, quienes hicieron el pasado abril las maletas y dejaron Cuenca para irse a vivir a Almodóvar del Pinar, donde han cogido las riendas del bar de titularidad municipal ‘El Hogar’.  

David, que ha cursado el Grado Medio de Formación Profesional de Hostelería, trabajaba como camarero en un bar de la capital conquense cuando su prima, que reside en esta pequeña localidad, les contó que el Ayuntamiento quería reabrir este establecimiento, antiguo ‘hogar’ de los jubilados que llevaba siete años cerrado tras haber sufrido un incendio el inmueble. A la familia le pareció un buen plan, por lo que se pusieron en contacto con el alcalde y decidieron dar el salto de la ciudad al pueblo.  

La familia se había hecho cargo con anterioridad de barras en fiestas de pueblos pero es la primera vez que gestionan un bar. El balance de estos meses de trabajo es positivo. “Está yendo bastante bien. Pensábamos que evolucionaría poco a poco pero ha marchado desde el principio”, cuenta el joven, que reconoce que arrancaron con el negocio en temporada buena, Semana Santa, a la que siguieron la primavera y el verano, cuando la localidad multiplica su población. “Ahora en invierno se nota que está más flojo”, cuenta.

El traslado a Almodóvar del Pinar le ha supuesto “más tranquilidad” y un trabajo menos “esclavo” que el que tenía en Cuenca. “Ahora soy mi propio jefe”, subraya. Entre las desventajas cita haber dejado atrás a sus amistades aunque, a cambio, ha conocido a nuevas personas en esta localidad que acoge a los nuevos vecinos con los brazos abiertos.

Rehabilitación de la antigua casa del médico para recibir nuevos vecinos

Almodóvar del Pinar y Cardenete son los dos pueblos conquenses incluidos en la experiencia piloto que desarrollará el Gobierno de Castilla-La Mancha en un total de siete localidades de la región afectadas por la despoblación para rehabilitar viviendas de titularidad municipal con el fin de destinarlas a alquiler social, programa al que se destinará cerca de un millón de euros de presupuesto.

“La falta de vivienda es uno de los problemas del medio rural”, reconoce el alcalde de Almodóvar del Pinar, Paco Ibáñez, quien detalla que se intervendrá en la antigua casa del médico, que ya ha recibido la visita de técnicos de la Junta.

“Es muy necesario”, indica, poniendo el acento en que los pueblos pequeños tienen dificultades económicas para llevar a cabo acciones de este tipo. No obstante, ya se han rehabilitado antes las casas del secretario y de los maestros.

El primer edil apunta que el alquiler de inmuebles de particulares escasea, además de que algunas viviendas no reúnen las condiciones idóneas de habitabilidad. Por ello, considera que rehabilitar viviendas públicas puede ayudar tanto a atraer a nuevos habitantes como a dar su primera experiencia de independencia a jóvenes del pueblo.