La provincia resiste el tren de borrascas sin incidencias graves
La provincia de Cuenca ha afrontado más de tres semanas marcadas por el tren de borrascas que ha dejado precipitaciones persistentes, rachas intensas de viento y episodios puntuales de granizo. El balance general continúa siendo de relativa normalidad dentro de la adversidad meteorológica, aunque el último fin de semana ha incrementado notablemente las intervenciones por los fuertes vientos.
Así lo explica el jefe del Servicio de Prevención y Extinción de Incendios de la Diputación, Nicolás López Molina, quien señala que en el conjunto de la provincia “hemos tenido las emergencias típicas asociadas a la meteorología adversa”, sin que se hayan producido inundaciones graves ni escorrentías súbitas como en otras provincias de Castilla-La Mancha o regiones como Andalucía. “Aquí no ha afectado muy gravemente a la población”, recalca.
El episodio más grave de todo el temporal fue el accidente en cadena de ocho vehículos registrado el viernes 6 de febrero en la autovía A-3, a la altura de Villares del Saz, provocado por una intensa granizada, en el que falleció una mujer. Más allá de este suceso, López detalla que no tienen constancia de daños personales derivados directamente de las borrascas.
Durante las semanas de lluvia continuada, las actuaciones se han centrado en desprendimientos de terreno en carreteras, especialmente en zonas de montaña y vías secundarias, así como en avisos por caída de cornisas y elementos de fachadas. En la zona de Cañamares se registró un desprendimiento en carretera provincial y también hubo episodios sin consecuencias personales en el término municipal de Cuenca.
El responsable provincial explica que la humedad prolongada deteriora los materiales de unión en cubiertas y fachadas. “Los áridos que hacen de ligazón se terminan deteriorando y pueden caer trozos de cornisa o azulejos”, indica, subrayando que se trata de situaciones lógicas tras periodos prolongados de lluvia si no existe un mantenimiento adecuado.
A esta situación se sumó el pasado fin de semana un cambio en el comportamiento del temporal. Cuando la borrasca comenzó a retirarse, se produjeron fuertes rachas de viento tanto el viernes como el sábado, lo que disparó las salidas de los bomberos provinciales.
“Sí que nos ocasionaron bastantes salidas producidas por el viento”, detalla López. Una de las actuaciones más relevantes tuvo lugar en el pabellón municipal de Landete, donde los bomberos trabajaron en el tejado ante el riesgo de que pudiera desprenderse y afectar al colegio cercano y a su patio. También se registraron intervenciones en Tarancón, Villarta y Saelices, donde el viento levantó cubiertas y provocó daños materiales en distintos puntos.
En paralelo, se mantuvo una vigilancia constante de varios cauces ante el incremento acumulado de los niveles de agua. En la cuenca del Guadiana, cerca de Salices, se alcanzó el nivel rojo por caudal, mientras que el río Escabas, en la zona de Priego, se situó en nivel naranja. Además, durante el fin de semana se monitorizó el río Cigüela en Salices ante el riesgo de afección a la carretera y a viviendas y establecimientos próximos.
También en El Provencio se realizó seguimiento del cauce a su paso por el municipio. En la urbanización de Los Perales, en Villalba de la Sierra, se registraron inundaciones en garajes como consecuencia de la crecida del Júcar, intervención que fue atendida por el Servicio Municipal de Bomberos de la capital en virtud del convenio entre ambas instituciones.
Con todo, López insiste en que la clave de este episodio ha sido el carácter continuo y no torrencial de la lluvia. “Lo más grave de los temporales es cuando la precipitación se acumula en poco tiempo”, explica. En esta ocasión, las lluvias han sido persistentes pero graduales, lo que ha permitido que la subida de caudales se produzca de forma progresiva, elevando el nivel freático sin generar crecidas súbitas ni atrapamientos.
“Cuando es por acumulación de lluvia, las emergencias no son tan graves en cuanto a daños personales; sí puede haber daños materiales”, añade.
Tras el paso definitivo de las borrascas, la provincia mantiene una situación de vigilancia activa, con daños materiales puntuales pero sin afección generalizada a la población.
“Estamos 24 horas al día preparados para cualquier suceso que pudiera ocurrir y aliviar los daños a personas y bienes”, concluye el jefe del servicio provincial.