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La provincia podría afrontar la mejor campaña de girasol de los últimos años

Las previsiones de Asaja apuntan a una buena cosecha ante la primavera tan lluviosa, la buena nascencia y el excelente desarrollo de la planta

La provincia podría afrontar la mejor campaña de girasol de los últimos años
Foto: Miguel A. Ramón
4/8/2020 · Miguel A. Ramón

Aún queda mucho para la cosecha, allá por el mes de septiembre, las previsiones iniciales apuntan a que la campaña del girasol de este año en la provincia de Cuenca va a ser bastante buena a nivel productivo. Así lo pone de manifiesto el secretario general de Asaja Cuenca, Manuel Torrero, quien llega a asegurar que “en caso de que todo se desarrolle con normalidad y sin incidencias de consideración podríamos encontrarnos frente a la mejor campaña del girasol de los últimos tres años en nuestra provincia”.

Y es que, a su juicio, los prolegómenos de la temporada están siendo excepcionales con una primavera muy lluviosa, que es siempre muy beneficiosa para el girasol al necesitar agua de fondo, a lo que se ha sumado la excelente nascencia del cultivo en toda la geografía provincial y, por supuesto, el buen desarrollo de la planta propiciado por las últimas tormentas en zonas tradicionalmente productoras, que han permitido que el girasol haya crecido mucho en talla y esté muy frondoso. Unas condiciones que a priori hacen pensar en estas buenas previsiones, aunque deja claro que aún es pronto para lanzar las campanas al vuelo.

No en vano, Torrero recalca que en estos momentos este cultivo se encuentra en una fase muy delicada, como es la floración y el desarrollo de la “torta”, y las elevadas temperaturas de los últimos días pueden afectar negativamente tanto a ese proceso como al cuajado de la pipa. De ahí que considere fundamental estar pendiente de lo que vaya a ocurrir en los próximos días.

MENOS SUPERFICIE

En cuanto a la superficie destinada en la provincia al girasol este año, el secretario general de Asaja Cuenca indica que superan las 125.000 hectáreas. Una cifra que constata el descenso continuado que se viene experimentando, sobre todo, en los últimos tres años. Periodo en el que, según asegura, se han perdido en torno a 3.000 hectáreas de este cultivo. Fenómeno que, desde su punto de vista, tiene un claro origen, que no es otro que la baja producción de los últimos años y sus reducidos precios en el mercado, al igual que está ocurriendo con otro cultivo muy conquense, como es el cereal, aunque últimamente está experimentando una ligera revalorización. Superficie que los agricultores están dedicando principalmente al cereal y al barbecho, si bien en algunos casos optan por alguna leguminosa, pero son los menos.

Una tendencia que, en opinión de Torrero, es de comprender, si se tiene en cuenta que hoy en día los agricultores de secano no cuentan con un cultivo rentable como alternativa al girasol.

Pero en este descenso de la superficie dedicada al girasol en la provincia de Cuenca tampoco se puede obviar, tal y como ha remarcado el secretario general de Asaja Cuenca, la tendencia de muchos agricultores a optar por el barbecho en vez del girasol en aquellas parcelas colindantes con los montes ante el alto riesgo de daños por animales, ya sean grandes cérvidos o pequeños roedores, como conejos, etc.

"Existe el temor generalizado de que el girasol alto oléico vaya a estar al mismo precio que el normal"

DAÑOS Y PRECIOS

Y es que estos daños en el cultivo del girasol por estos animales son algo cíclico en muchas zonas de la provincia, que, por cierto, en este año, aún no han tenido especial incidencia, entre otros motivos, según Torrero, porque “se han registrado muchas precipitaciones durante la primavera y el verano, lo que está posibilitando que a estas alturas del año los animales aún tengan comida en el monte y no se vean en la necesidad de ir a las explotaciones agrícolas en busca de alimento. No obstante, es de la opinión de que esto volverá a producirse en cualquier momento según vaya avanzando el verano, cuando la pipa ya esté madura.

Es por ello que considere fundamental que la actividad cinegética se pueda desarrollar con normalidad con el fin de controlar las poblaciones de estos animales.

Otro problema al que se enfrentan los productos de girasol es, sin duda, los bajos precios del mercado. No en vano, Torrero llama la atención sobre el hecho de que el final de la pasada campaña estuvo marcado por los bajos precios, llegando incluso a pagarse el girasol alto oléico al precio del normal. Algo inasumible que, a su juicio, fue un duro varapalo para el sector, de ahí que espera que este año no se vuelva a producir, aunque existe un temor generalizado al respecto.

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