La provincia de Cuenca dará en las próximas semanas un paso inédito en la gestión de sus montes públicos con la creación de dos mancomunidades forestales que permitirán a once municipios unir esfuerzos para comercializar de forma conjunta sus aprovechamientos madereros y dinamizar la economía de estos municipios de la Serranía conquense.
La iniciativa, impulsada al amparo de una orden de ayudas financiada con fondos europeos a través del Gobierno regional, busca que “la unión haga la fuerza”, resume el técnico de la Delegación Provincial de Desarrollo Sostenible, Jesús Reyes.
Y es que una mancomunidad es la fórmula por la que varios ayuntamientos se asocian para gestionar un asunto concreto. En este caso, se trata de coordinar los aprovechamientos forestales de montes de titularidad municipal, muchos de ellos catalogados como de utilidad pública. “La titularidad es de los ayuntamientos, aunque la gestión técnica la realiza la Junta, y las ganancias de los aprovechamientos revierten en los municipios”, detalla.
Hasta ahora, cada consistorio debía tramitar de manera individual sus expedientes tanto para la corta como para la subasta de madera. “Eso implica papeleo, procedimientos administrativos y sacar lotes pequeños que, en ocasiones, no resultan atractivos para las empresas”, explica Reyes. Con la mancomunidad, el procedimiento se unifica y los lotes se agrupan. “Si este año toca cortar en tres montes de distintos municipios, se saca un único lote más grande, más jugoso y más fácil de comercializar”, añade.
En la provincia se han aprobado dos expedientes de subvención para impulsar esta fórmula. El primero corresponde a la nueva Mancomunidad Sierra Alta, integrada por Huélamo, Tragacete y Vega del Codorno. Entre los tres suman alrededor de 10.000 hectáreas de monte público. El segundo agrupa a ocho municipios de la Serranía Media (Alcalá de la Vega, Boniches, La Huérguina, Huerta del Marquesado, Salinas del Manzano, Salvacañete, Zafrilla y Tejadillos) que rondan las 8.000 hectáreas conjuntas, y se denominará Mancomunidad Los Serranos.
El técnico de la Delegación insiste en que la creación de estas mancomunidades no implica cortar más madera. “Cada monte tiene su proyecto de ordenación, que fija cuánto y cuándo se corta con criterios técnicos de sostenibilidad. Eso seguirá exactamente igual”, subraya. La diferencia radica en la fase administrativa y económica, ya que a partir de ahora se trata de unificar el procedimiento y la comercialización para dinamizar el aprovechamiento y facilitar que entren empresas.
MANCOMUNIDAD SIERRA ALTA
En el caso de la Sierra Alta, el impulso ha partido de los propios ayuntamientos. Diego Yuste, alcalde de Tragacete y presidente de la nueva mancomunidad, explica que la idea surgió tras conocer la convocatoria de ayudas. “Llevamos muchos años gestionando aprovechamientos silvícolas y creemos que es mejor ir juntos que cada uno por su cuenta”, afirma.
Yuste pone un ejemplo práctico: “Si Tragacete saca dos lotes de mil metros cúbicos, Huélamo otros mil y Vega del Codorno quinientos, por separado pueden resultar menos atractivos. Pero si los unimos en un lote mayor, es más interesante para las empresas y pueden ofrecer un mejor precio”. A su juicio, la comercialización conjunta puede traducirse en mayores ingresos para los tres municipios.
Y es que, en los pueblos enclavados en pleno Parque Natural de la Serranía de Cuenca, los recursos son limitados, y una de las principales fuentes de ingresos proviene del monte, explica Yuste. Por eso, las subastas de madera, los pastos, las colmenas, las setas o los cotos de caza forman parte del sustento económico de estos ayuntamientos. “No tenemos otras opciones como grandes instalaciones industriales o energéticas. Por eso creemos que debemos exprimir bien el recurso que tenemos”, incide.
“Nuestra principal fuente de ingresos es el monte, por eso creemos que es mejor ir juntos que cada uno por su cuenta”, detalla el alcalde de Tragacete
Además de la madera, la mancomunidad abre la puerta a nuevas líneas de trabajo. Yuste señala la posibilidad de impulsar un coto micológico común o de aprovechar los restos de corta para proyectos vinculados al pellet y la biomasa. “Se trata de darle otro movimiento al monte y de generar actividad económica ligada a él”, explica. Algo que podrá ser más beneficioso para los tres consistorios “siempre que se haga a través de la mancomunidad”.
Desde la Delegación Provincial, Reyes recuerda que esta orden de ayudas cubre gastos de asesoramiento técnico y trámites necesarios para constituir la nueva entidad jurídica. “Es una ayuda para arrancar, para cubrir gestoría, estatutos o contratación de asistencia técnica”, detalla. A día de hoy, ninguna de estas dos mancomunidades estaba constituida en Cuenca, por lo que la previsión es que ambas comiencen a funcionar en los próximos meses.
POTENTE HERRAMIENTA
La experiencia ya ha dado resultados en otras provincias como Guadalajara, donde, según apunta Reyes, la gestión conjunta ha permitido activar cortas en montes pequeños que antes quedaban desiertos por falta de interés empresarial. Por ello se espera que en la Serranía conquense la expectativa sea similar. “Somos optimistas”, reconoce el alcalde de Tragacete, quien no descarta que en el futuro se adhieran más municipios. “Cuantos más seamos, mejor, puesto que la mancomunidad es una herramienta muy potente que puede servir para mucho más que gestionar basuras, como ocurría tradicionalmente”.
Con cerca de 18.000 hectáreas de monte público agrupadas entre ambas iniciativas, Cuenca ensaya así una nueva forma de cooperación municipal que busca reforzar la competitividad de sus aprovechamientos forestales sin alterar los criterios de sostenibilidad. Un modelo que, como resumen sus impulsores, persigue algo sencillo: sumar para que el monte siga siendo motor de vida en los pueblos de la Serranía.