La villa romana de Noheda da un nuevo salto en su investigación arqueológica con un ambicioso proceso de escaneo tridimensional que permitirá la visita virtual al yacimiento con una precisión milimétrica. El proyecto, desarrollado junto a equipos italianos especializados y en el seno proyectos nacionales e internacionales, convertirá el enclave conquense en un referente de acceso abierto para investigadores y visitantes de cualquier parte del mundo.
El director arqueológico de Noheda, Miguel Ángel Valero, explica que esta actuación forma parte de la suma de tres grandes proyectos que actualmente se desarrollan en el yacimiento. Entre ellos se encuentra un proyecto nacional financiado por el Ministerio de Universidades, otro de carácter regional gracias al Gobierno de Castilla-La Mancha y una colaboración con el Consiglio Nazionale delle Ricerche d’Italia (el CSIC italiano) para comparar las grandes villas romanas españolas e italianas.
Durante toda la pasada semana, equipos especializados procedentes de Italia han trabajado en el yacimiento utilizando tecnología de última generación capaz de capturar hasta 200.000 puntos por segundo. El objetivo ha sido obtener una reproducción digital completa de Noheda mediante distintos sistemas complementarios: un láser escáner fijo, un escáner móvil y drones equipados con tecnología LiDAR.
El escaneo del yacimiento se ha realizado con tecnología capaz de captar 200.000 puntos por segundo
Valero detalla que el sistema fijo permite capturar los espacios con una precisión de un milímetro, aunque requiere diferentes posiciones para completar todos los rincones del yacimiento. Posteriormente, el escáner móvil rellena los espacios que quedan ocultos o incompletos y, finalmente, el dron genera una visión global de toda la superficie arqueológica.
“Lo que queremos es que cualquiera pueda recorrer Noheda desde cualquier lugar del mundo”, señala el arqueólogo, quien avanza que el proyecto culminará con la creación de una gran plataforma digital abierta al público y a la comunidad científica. En ella se podrán consultar esculturas, mosaicos, cerámicas y estructuras arquitectónicas en tres dimensiones, permitiendo incluso girar virtualmente las piezas o conocer exactamente dónde aparecieron durante las excavaciones.
La iniciativa responde, además, a una nueva forma de entender la investigación arqueológica. Valero recuerda que muchas villas romanas de todo el mundo fueron excavadas entre las décadas de 1950 y 1980 con metodologías muy distintas a las actuales, centradas sobre todo en recuperar mosaicos o piezas museísticas. “Ahora la arqueología es multidisciplinar y abierta”, afirma.
Por ello, defiende que toda la documentación obtenida en Noheda se publique en acceso abierto para facilitar nuevas investigaciones. “Hay investigadores que no pueden venir físicamente, pero gracias a esta documentación podrán estudiar el yacimiento igual”, explica.
Uno de los proyectos en los que se está trabajando reconstruirá cómo se vivía, qué se comía y cómo se construyó Noheda
El proyecto no solo permitirá conocer mejor la arquitectura de la villa, sino también reconstruir múltiples aspectos de la vida cotidiana de quienes habitaron el lugar hace más de 1.500 años. Los investigadores están estudiando desde la alimentación hasta la procedencia de los materiales, pasando por el clima, la vegetación o los sistemas constructivos empleados.
Uno de los trabajos más llamativos se centra en el análisis de los morteros empleados en la construcción. Gracias a estudios químicos y mineralógicos, los arqueólogos podrán determinar de dónde procedían las cales o cómo trabajaban los albañiles romanos. “Estamos creando tablas comparativas que ayudarán incluso a reinterpretar otras villas excavadas hace décadas”, detalla Valero. Durante la campaña de diagnóstico también se tomaron muestras de piedra con el fin de caracterizar los materiales utilizados en la construcción de las estructuras existentes. Los análisis realizados el pasado año en la sala cruciforme pusieron de manifiesto el uso predominante de piedras de origen local, incluyendo areniscas silíceas, conglomerados y yeso del Terciario, así como rocas cretácicas de composición carbonatada, tanto calcita como dolomítica. Ahora, los investigadores han ampliado estos estudios en la misma sala y en otras zonas del edificio para seguir profundizando en el conocimiento de los materiales constructivos empleados en Noheda.
La investigación también busca calcular cuánto costó construir Noheda. Para ello, los especialistas trabajan a partir del Edicto de Precios de Diocleciano, un documento romano que fijaba los costes oficiales de materiales y mano de obra a finales del siglo III.
A través del estudio de mármoles, maderas, esculturas o sistemas de transporte, los investigadores están reconstruyendo la enorme capacidad económica del propietario de la villa. Según explica Valero, Noheda llegó a reunir más de 30 tipos distintos de mármol procedentes de diferentes puntos del Imperio Romano, algo reservado únicamente para las élites más poderosas de la época.
Especial relevancia tienen también las esculturas halladas en el yacimiento. Los estudios realizados apuntan a que la mayoría fueron elaboradas específicamente para Noheda en talleres de Afrodisias, en la actual Turquía, considerada uno de los grandes centros escultóricos del siglo IV. De los 575 fragmentos escultóricos localizados, apenas dos corresponden a piezas reutilizadas de esculturas de las fases anteriores.
“Eso demuestra el enorme poder económico del dominus de Noheda”, explica el director arqueológico, quien subraya que muchas villas tardorromanas reutilizaban esculturas antiguas debido a la crisis económica del Imperio, algo que apenas ocurrió en el enclave conquense.

NOHEDA TRAS EL FINAL DEL IMPERIO ROMANO
Las investigaciones también están permitiendo conocer cómo evolucionó la villa tras el final del Imperio Romano. Valero pone el foco en las personas que permanecieron en el territorio después del abandono del complejo aristocrático y cómo adaptaron los espacios para sobrevivir a los cambios políticos, económicos y religiosos de la época.
“Nos interesa mucho esa transición”, apunta el arqueólogo. El proyecto de investigación, denominado ARC (Adaptación y Respuestas al Cambio), analiza precisamente cómo las comunidades locales afrontaron la caída del sistema romano y la transformación del territorio.
Otro de los estudios pendientes es el análisis genético de restos humanos encontrados en el yacimiento y cotejarlo con vecinos que vivan actualmente en localidades próximas a la villa. La Universidad Autónoma de Madrid comenzará próximamente la toma de muestras para intentar reconstruir posibles movimientos migratorios o conexiones poblacionales de la época.
A ello se suman investigaciones sobre alimentación. Los análisis de huesos de animales encontrados en varias vasijas han permitido descubrir el consumo habitual de buey, cordero viejo e incluso burro joven entre las poblaciones que ocuparon la villa en épocas posteriores.
En paralelo, Noheda continúa consolidándose como un referente internacional en el estudio de las grandes villas romanas. Valero recuerda que investigadores italianos ya sitúan el enclave conquense entre las villas más importantes del Mediterráneo occidental, tanto por sus dimensiones como por la riqueza de sus mosaicos y esculturas.
“Estamos hablando de la segunda villa más grande de Hispania”, destaca el director arqueológico, quien asegura que Noheda se ha convertido en un modelo de investigación arqueológica del siglo XXI gracias a la aplicación de nuevas tecnologías y metodologías científicas.
Pese a ello, y la suma con otras disciplinas académicas, como ingeniería de la edificación, geología, antropología, etc, Valero insiste en que ninguna recreación virtual podrá sustituir la experiencia de visitar el yacimiento en persona. “Todo esto también sirve para atraer turismo y para que la gente venga a conocer Noheda”, concluye.