Mejorar el sistema educativo. Este es el objetivo con el que se desarrollan las evaluaciones de diagnóstico educativo que cada año realiza la Consejería de Educación, Cultura y Deportes de Castilla-La Mancha entre el alumnado de 4º de Primaria y 2º de la ESO. Unas pruebas en comunicación lingüística y matemáticas que, tal y como subraya la directora general de Innovación Educativa y Centros, Mariló Pérez Pintado, “no tienen efectos académicos, pero sí ofrecen una valiosa información para que tanto los centros educativos como la administración puedan tomar decisiones orientadas a la mejora”.
Concretamente, en la provincia de Cuenca han participado este curso 3.639 estudiantes de 104 centros educativos. En total, las pruebas se han desarrollado en 69 colegios de Educación Primaria, con 1.847 alumnos de 4º curso, y en 35 centros de Secundaria, con 1.792 estudiantes de 2º de la ESO.
“Es una herramienta más”, resume Pérez Pintado, quien explica que el objetivo principal es “diagnosticar el grado de logro del alumnado” en ambas etapas educativas y conocer la situación real del sistema en cada momento.
Más allá de las pruebas, la evaluación incorpora también cuestionarios dirigidos a familias, alumnado y profesorado. A través de ellos se analizan factores como el índice socioeconómico y cultural o las expectativas familiares, elementos que posteriormente ayudan a interpretar los datos obtenidos. Y con toda esta información, la Consejería elabora distintos informes.
Por un lado, cada alumno y su familia reciben un documento individualizado con los resultados obtenidos; a los centros educativos se les entrega un informe específico para que analice los resultados de sus alumnos y alumnas y así puedan diseñar actuaciones de mejora; y, finalmente, la administración regional dispone de un documento global del conjunto de Castilla-La Mancha. “Los centros hacen una reflexión sobre los resultados y plantean actuaciones que incorporan después a sus planes de mejora”, explica Pérez Pintado, quien insiste en que las pruebas permiten ofrecer “una radiografía” tanto de cada centro como del sistema educativo regional.
Si bien, la información recopilada también sirve a la Junta para definir políticas educativas y establecer prioridades. “Nos permite avanzar en estrategias y saber dónde debemos poner más el acento”, señala la directora general.
“No tienen efectos académicos, pero sí ofrecen información para que tanto los centros educativos como la administración puedan tomar decisiones para mejorar”
Uno de los aspectos que más preocupa a las familias, reconoce Pérez Pintado, es el posible impacto de estas pruebas en las calificaciones del alumnado. Sin embargo, insiste en que “no es un examen, no tiene una calificación ni efectos académicos”. Además, subraya que el proceso se desarrolla bajo criterios de confidencialidad.
La directora general destaca, además, la evolución que han experimentado estas pruebas desde su implantación. El primer año se realizaron íntegramente en papel, aunque actualmente casi todo el proceso se desarrolla en formato digital, salvo la prueba de expresión escrita.
Cabe recordar que estas evaluaciones responden a una obligación establecida por la LOMLOE y se desarrollan en todas las comunidades autónomas con competencias educativas transferidas. En el caso de Castilla-La Mancha, este es el tercer año que se desarrollan.