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Jueces de paz, justicia de proximidad en los pueblos

Ante la propuesta de desaparición de este cargo por parte del Ministerio, nos acercamos a la labor que realiza esta figura que se ocupa de resolver conflictos menores entre los vecinos

Jueces de paz, justicia de proximidad en los pueblos
2/7/2022 · Dolo Cambronero

Su labor es fundamental en los pueblos pequeños. Median en los conflictos menores entre los vecinos con el fin de impedir que lleguen a los tribunales y llevan el registro de los nacimientos y defunciones. Son los jueces de paz, una figura con cerca de dos siglos de existencia que podría desaparecer dado que el anteproyecto para la eficiencia organizativa del Ministerio de Justicia plantea su sustitución por oficinas judiciales que tendrían más competencias.En la provincia de Cuenca, hay una veintena de juzgados de paz y agrupaciones de estos, que dan servicio a las localidades que no cuentan con juzgados de primera instancia. 

Según la memoria del Tribunal Superior de Justicia de Castilla-La Mancha, los juzgados de paz y las agrupaciones llevaron a cabo en 2020 –últimos datos disponibles– un total de 6.460 actuaciones (2 verbales civiles, 156 conciliaciones, 2.470 exhortos civiles, 220 penales preventivas y 2.603 exhortos penales). 

Uno de los juzgados de paz con más actividad en la provincia es el de Quintanar del Rey. Luis López  Zamora, jubilado de 77 años, lleva cinco terciando entre los vecinos como juez de paz. Esta figura suele ser lega, es decir, no experta en la materia, aunque en su caso sí tiene conocimientos de esta área dado que ha sido funcionario en los juzgados de Motilla del Palancar y en el Tribunal Superior de Justicia de Castilla-La Mancha (TSJ).

“Somos jueces sin toga muy necesarios en los pueblos. Nuestra actividad se desarrolla casi desde el anonimato pero la labor que se hace es muy importante”, destaca, haciendo hincapié en que ayudan a resolver las desavenencias que surgen entre los vecinos “para una conciliación amistosa entre las partes a fin de que no lleguen a los tribunales”. “Es una labor muy próxima al ciudadano”, añade.

Las plazas para juez de paz se convocan cada cuatro años en los pueblos. El candidato debe tener el visto bueno por mayoría absoluta del Ayuntamiento, quien después eleva la propuesta al TSJ de la comunidad en cuestión, cuya Sala de Gobierno hace finalmente el nombramiento.

La provincia de Cuenca cuenta con una veintena de juzgados de paz y agrupaciones, que tienen entre sus funciones los trámites del Registro Civil. En 2020, llevaron a cabo un total de 6.460 actuaciones

AGRUPACIÓN DE JUZGADOS 

El de Quintanar del Rey es una agrupación de juzgados de paz que da servicio, además de a la propia localidad (7.500 habitantes), a los municipios de El Peral, Villanueva de la Jara y Villagarcía del Llano. Acompañan en sus labores a López Zamora dos funcionarios: secretario y auxilio judicial, quienes se trasladan a estos pueblos previa citación de los vecinos implicados para llevar a cabo diferentes trámites.

Durante 2021 se llevaron en esta agrupación 397 asuntos civiles y 542 penales. Los juzgados de paz también se suelen ocupar del Registro Civil aunque, en este caso, de estas diligencias se ocupa otro trabajador aparte dado el gran volumen de trabajo que acarrean estas cuestiones.

Los conflictos por lindes concentran gran parte de las actuaciones que llevan a cabo los juzgados de paz. “Uno que coge un terreno, que lo labra... Y nadie quiere arreglarse”, cuenta López Zamora. En estos supuestos, su labor es lograr que lleguen a un acuerdo. Como anécdota, destaca un caso en el que fueron a colocar los hitos para delimitar dos parcelas. “Cuando ya estaban todos conformes dice fulano que ahí no, que lo moviera un poco. ¡Un centímetro y medio en un terreno rústico!”, se ríe. “Se dejó arreglado pero a los dos días, viene otra vez el vecino y me cuenta que el otro ha empezado a hacer zigzag metiéndose otra vez en su propiedad”, continúa relatando. “Es que se me fue el tractor pero ya no va a pasar más”, se defendió el otro.

Con todo y a pesar de sus más y sus menos, asegura que su experiencia como juez de paz durante estos siete años ha sido “gratificante”. “Me gusta poder ayudar a los demás sin perjudicar a ninguno. Intento asesorarles y me ha ido bien. Me apoyaron los concejales de todos los partidos y luego me renovaron en el cargo. Conozco a los vecinos y ellos a mí. Me respetan y creo que la gente del pueblo me aprecia”, dice con humildad.

Jueces de paz, justicia de proximidad en los pueblos

RETRIBUCIÓN SIMBÓLICA 

La recompensa que se lleva por esta tarea es satisfacción personal dado que la retribución económica que reciben los jueces de paz, dependiendo del número de habitantes al que atiendan, es simbólica. “440 euros cada tres meses”, precisa María Jesús Caballero Santiago, jueza de paz de la agrupación de Villamayor de Santiago, que también da servicio a los municipios de Palomares del Campo, Zafra de Záncara, Montalbo, El Hito, Villarejo de Fuentes, Almonacid del Marquesado, Puebla de Almenara y Hontanaya.

Esta vecina de la localidad de 57 años lleva siete como jueza de paz aunque antes había estado otros cuatro como segunda de a bordo en este cargo. En su caso, no tenía conocimientos de justicia dado que se había dedicado a la ayuda a domicilio. El diagnóstico de un cáncer supuso el punto de inflexión que le animó a dar el paso: “No quería estar en mi casa. Salió la plaza, presenté la solicitud y me eligieron. La gente me conoce desde siempre. Pero yo soy una persona normal”, puntualiza.

Este juzgado de paz cuenta también con una secretaria y un auxilio judicial, que se encargan de los diferentes trámites. Además de las tareas de conciliación en conflictos entre los vecinos, este órgano se ocupa asimismo de las diligencias del Registro Civil, desde la inscripción de nacimientos, defunciones y matrimonios a la emisión de certificados y de las fe de vida.

Aunque la ahora jueza de paz no había tenido antes contacto con la materia, Caballero Santiago asegura que le “encanta la justicia” y le reconforta poder ser útil a sus convecinos mediando entre ellos cuando tienen conflictos, muchos de ellos relacionados con las lindes en el campo. “También hay algunos problemas con las viviendas antiguas. Por ejemplo, si comparten tuberías y uno le echa las aguas al otro... Estas dos cosas suelen ser lo más habitual en Villamayor”, detalla. 

La mediación por cuestión de lindes en el terreno rústico es una de las actuaciones más frecuentes de los jueces de paz

Reconoce que estos siete años han dado para “muchas anécdotas”. “Tengo para escribir un libro”, bromea. Aunque admite que hay algunas personas “más conflictivas”, dice que hasta ahora no ha tenido ningún problema. “Y si lo ha habido, lo he solucionado. Todos nos conocemos en el pueblo pero se respeta el puesto que ocupo. Aquí no hay confianzas”, matiza.

Mirando al futuro dice que le gustaría continuar si la volvieran a elegir y respecto a la posible desaparición de esta figura, recalca la gran labor que desempeñan en los pueblos dado que solucionan muchas cuestiones a sus vecinos. 

Su homólogo de la agrupación de Quintanar del Rey remarca que “no está conforme” con esta propuesta de eliminación por parte del Ministerio. “Esta figura es esencial en los pueblos. Quien ejerce de juez de paz suele ser una persona muy respetada por sus vecinos. Por eso son referentes para la conciliación”, hace hincapié, poniendo el acento especialmente en que la labor de este cargo es “muy humana” con el fin de procurar la armonía en los municipios. 

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