El homenaje de Cruz Roja a décadas de solidaridad
Durante décadas, miles de personas han acompañado, en silencio, la labor humanitaria de Cruz Roja en la provincia de Cuenca. Se trata de hombres y mujeres que, a través de una aportación periódica, han contribuido a sostener importantes programas sociales, sanitarios, de juventud y niñez sin buscar ningún tipo de protagonismo. Un compromiso nacido del corazón que ha permitido a la organización estar presente allí donde más se le necesita.
Lamentablemente, muchos de esos socios ya no están, pero su huella permanece ahí. Por ese motivo, Cruz Roja Cuenca rendirá homenaje a sus socios fallecidos, reconociendo una solidaridad de décadas que, en muchos casos, seguirá viva a través de sus esposas, maridos o hijos.
La iniciativa nace de una observación muy concreta realizada desde el área de Captación y Alianzas Empresariales de la entidad. Su responsable en la provincia, Andrea Briseño Urán, nos explica que el día a día con los socios fue lo que permitió detectar una realidad profundamente humana. “Nos dimos cuenta de que muchas personas, familiares del socio fallecido, continuaban colaborando con Cruz Roja incluso pasados uno o dos años”, nos cuenta.
En muchos casos, esa continuidad no responde únicamente a una decisión económica, sino a un sentimiento de respeto y cariño hacia la persona que durante tanto tiempo formó parte de la organización.
“Para el socio era muy importante aportar a Cruz Roja, y sus familiares han querido mantener ese legado”, afirma Briseño. Ese gesto, que en ocasiones pasa desapercibido, refleja un fuerte sentido de pertenencia y una forma de entender la solidaridad como un valor que se transmite. Desde la organización entendieron entonces que era necesario detenerse, mirar esas historias y agradecerlas de forma explícita y personal.
El homenaje consistirá en la entrega de una placa y un diploma conmemorativo a los familiares de los socios fallecidos. En la placa puede leerse el lema ‘Tu energía nos hace llegar muy lejos’, un mensaje que simboliza cómo la ayuda de cada persona sigue impulsando la labor humanitaria incluso después de su ausencia. “Queremos que las familias sientan ese orgullo y que sepan que no solo el socio fue importante para nosotros, sino también ellos”, subraya la responsable provincial.

El diploma recoge un texto de agradecimiento que apela directamente a la memoria y al compromiso. “En memoria y gratitud por los años de compromiso y solidaridad que dejaron huella en nuestra misión humanitaria. Su legado vive en Cruz Roja y será parte de esta gran causa”. Un mensaje que busca acompañar, reconocer y poner en valor una colaboración que, en muchos casos, se extendió durante gran parte de una vida.
Desde Cruz Roja Cuenca explican que el reconocimiento se realizará de forma personalizada, familia a familia. No habrá un gran acto colectivo ni una ceremonia institucional al uso. “Es un tema muy sensible”, afirma Briseño. “Hay familias para las que la pérdida es reciente y todavía les duele mucho recordar. Por eso tratamos de hacerlo con mucha cercanía, de manera individual y respetando los tiempos de cada persona”.
El contacto con las familias se realiza desde la empatía, explicando el sentido del homenaje y permitiendo que sean ellas quienes decidan cómo y cuándo recibirlo. El objetivo no es remover emociones, sino transformar el recuerdo en un gesto de gratitud.
Detrás de esta iniciativa hay historias de fidelidad que hablan de décadas de compromiso. Cruz Roja Cuenca cuenta con numerosos socios que han permanecido vinculados a la entidad durante más de 40 años. “Tenemos personas que han sido parte de esta causa durante toda una vida”, nos cuenta Briseño.
En uno de los casos más representativos, tras el fallecimiento de un socio con una larga trayectoria, su esposa y su hijo continuaron colaborando durante un tiempo en su nombre. Finalmente, la viuda decidió hacerse socia para seguir unida a la organización. “Ese tipo de historias son las que nos hacen ver el verdadero valor de los socios”, ha subrayado.
Más allá de los números y las cuotas, la solidaridad es un valor que perdura en el tiempo, creando los eslabones de una cadena que nunca se rompe

Para la entidad, la figura del socio va mucho más allá de la aportación económica. “El socio no es solo una cuota”, afirma la responsable de captación. “Es una historia, una decisión consciente de ayudar, una manera de estar presente en la vida de otras personas y de dejar un legado”. Una forma de entender la solidaridad que conecta directamente con los valores de Cruz Roja.
Desde el punto de vista estructural, el papel de los socios es también fundamental. “Representan aproximadamente el 30% de la financiación de la organización”, asegura Briseño. Gracias a estas aportaciones se sostienen proyectos sociales, sanitarios, de infancia, juventud y atención en emergencias en toda la provincia.
Actualmente, Cruz Roja Cuenca cuenta con 6.136 socios en la provincia, entre personas y empresas. A esta cifra se suman numerosos donantes particulares que colaboran de manera puntual o periódica, especialmente en situaciones de emergencia. “Todos ellos son muy importantes para nosotros”, ha subrayado la responsable provincial.

Hacerse socio es posible desde una aportación mínima de 3 euros mensuales, una cantidad que, sumada al esfuerzo colectivo, permite mantener la actividad diaria de la organización. “Cualquier donación cuenta”, afirma Briseño, recordando además que estas aportaciones cuentan con deducciones fiscales.
Más allá de los números y las cuotas, el homenaje quiere lanzar un mensaje claro: la solidaridad tiene un valor que perdura en el tiempo, creando los eslabones de una cadena que nunca se rompe.
