Cuenca roza los 1.900 accidentes laborales entre enero y agosto y eleva a 11 los fallecidos
Cuenca contabilizó alrededor de 1.900 accidentes laborales con baja entre enero y agosto de 2026. Aunque la siniestralidad global descendió, aumentaron los accidentes más graves y mortales. Once personas perdieron la vida durante esos ocho meses, siete más que en el mismo periodo de 2025, cuando se registraron cuatro, según los datos del Instituto Regional de Seguridad y Salud Laboral de Castilla-La Mancha.
Francisco Javier de la Cruz, director del Instituto Regional de Seguridad y Salud Laboral, señala que esos casi dos mil accidentes con baja registrados en la provincia conquense suponen un 11,1% menos que en 2025. Vicente Martínez, secretario general de UGT Cuenca, advierte de la gravedad de los indicadores. “Lo que más nos preocupa aquí son los datos de accidentes graves, muy graves, y sobre todo, aquellos que han resultado mortales”, señala. Según las cifras que ha recabado el sindicato, se produjeron 23 accidentes graves y once mortales, frente a los veinte graves y ocho mortales del año anterior. Aunque la comparativa con el resto del territorio castellanomanchego es desalentadora, pues Cuenca es la que más casos graves aglutina en sus cifras, CCOO de Castilla-La Mancha señala que la tendencia es preocupante y generalizada y alerta del incremento de la mortalidad laboral en la región. Según los datos difundidos por el sindicato, también en el ejercicio que comprendenlos meses de enero y agosto, se registraron 39 fallecimientos en accidentes laborales, quince más que en el mismo periodo del año anterior. La organización denuncia que el descenso del número total de accidentes no está evitando el aumento de los más graves. Por ello, junto a UGT, solicitarán en el Consejo Regional de Seguridad y Salud Laboral medidas urgentes y extraordinarias.
CULTURA PREVENTIVA
La agricultura y la construcción tienen un peso importante en la economía conquense y concentran riesgos específicos, desde el manejo de maquinaria hasta las caídas en altura. Francsico De la Cruz explica que “el sector agrario tiene per se, por las condiciones de trabajo, un índice de incidencia elevado”. Sin embargo, De la Cruz señala que hasta agosto de 2026, el índice de incidencia de la siniestralidad agraria había descendido un 20,6% en el territorio conquense, mientras que el de la construcción lo había hecho un 12,4%. Por ello, hace hincapié en que se está consiguiendo que en los sectores históricamente más afectados los trabajos de seguridad son efectivos.
UGT, por su parte, considera que aún se puede hacer más y señala que uno de los principales obstáculos para mejorar la seguridad es la falta de cultura preventiva en las empresas pequeñas. Martínez denuncia que la ausencia de representantes de los trabajadores dificulta detectar riesgos y exigir soluciones. CCOO coincide en que muchos accidentes podrían evitarse si se aplicaran las medidas de seguridad adecuadas. El sindicato señala especialmente las caídas en altura y advierte de que la ausencia de protecciones sigue teniendo consecuencias mortales. Reclama que la prevención se integre en la actividad cotidiana de las empresas y que los incumplimientos se aborden con contundencia.
NUEVOS RIESGOS LABORALES
La prevención no se limita a evitar caídas, golpes o atrapamientos. El estrés, la ansiedad y la sobrecarga de tareas también pueden perjudicar la salud de los trabajadores, especialmente cuando se combinan con jornadas prolongadas, falta de autonomía y dificultades para conciliar. CCOO alerta de que los problemas psicosociales se han convertido en una “nueva pandemia silenciosa” y reclama actuar sobre las condiciones de trabajo que originan ese malestar. Entre los factores de riesgo señala el aumento de las cargas y los ritmos de trabajo, las horas extraordinarias no remuneradas y la dificultad para compatibilizar la vida laboral y familiar. Además, añade otro desafío: La hiperconectividad. El uso constante del correo electrónico y del teléfono móvil puede borrar los límites entre trabajo y descanso. Por ello, los sindicatos defienden respetar los horarios, garantizar la desconexión digital y evaluar los riesgos psicosociales como parte de la prevención.
Blanca García Navarro, secretaria de Salud Laboral de CCOO, subraya también que las enfermedades profesionales deben ganar visibilidad. “Entre las enfermedades laborales que tenemos que visualizar están también las que derivan en problemas de salud mental, como el estrés o la ansiedad”, afirma. La responsable sindical reclama actualizar el listado de enfermedades profesionales para incluir patologías relacionadas con el trabajo que actualmente pueden quedar fuera del reconocimiento oficial como las psicosociales. También pide contemplar enfermedades específicas que afectan a las mujeres y mejorar la prevención desde una perspectiva de género. Entre ellas se señalan las afecciones relacionadas con la menstruación, un tema en el que no se suele hacer hincapié por desconocimiento en los centros de trabajo.
En esta línea, García Navarro advierte de que algunos equipos de protección individual se han diseñado históricamente tomando como referencia medidas corporales masculinas, lo que puede reducir su eficacia para las mujeres. En 2026 se cumplen treinta años de la entrada en vigor de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales. Para CCOO, aunque la norma supuso un avance importante y contribuyó a reducir los accidentes, las transformaciones del mercado laboral hacen necesaria una actualización. “Es necesario seguir avanzando y apostando por la mejora de las condiciones de trabajo y en una legislación que contemple los nuevos riesgos y las enfermedades producidas en el ámbito laboral”, sostiene García Navarro. Con esto, la digitalización, el teletrabajo y el cambio climático plantean nuevas exigencias. La representante sindical recuerda que las empresas deben garantizar unas condiciones adecuadas cuando se trabaja a distancia, incluidos los medios necesarios y la evaluación de los riesgos. Ante fenómenos meteorológicos extremos, también deben adaptar o suspender la actividad cuando corresponda. “Nos estamos jugando nuestra salud y en muchísimos casos la vida”, advierte. La sindicalista insiste en que los accidentes laborales son evitables en su mayoría y reclama compromiso de las administraciones, las empresas y los agentes sociales.
UGT coincide en la necesidad de reforzar la Inspección de Trabajo, ampliar los recursos preventivos y facilitar asesoramiento a las pequeñas empresas. Ambos sindicatos consideran que la reducción de los accidentes totales no es suficiente mientras persistan muertes y deficiencias de seguridad. La prevención requiere formación, vigilancia y una cultura empresarial que actúe antes de que ocurra un siniestro. En cuanto a la colaboración de las instituciones, De la Cruz señala que este trabajo se trata de “una carrera de fondo” pero que sigue un mismo objetivo: garantizar que la salud física y mental de los trabajadores no se ponga en riesgo para ganarse la vida.