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Almendra

La cosecha de almendra se reduce en un 80 por ciento en la provincia

Las variedades de floración tardía salvan una cosecha muy afectada por las heladas. Este año la cosecha ha comenzado con mayor incertidumbre por la bajada de los precios, aproximadamente un 33 por ciento menos que en la pasada campaña.
30/09/2017 - C.I.P.

La recolección de la almendra en la provincia confirma las previsiones de merma que hace meses venían augurando los productores. Las heladas de principios de primavera han causado pérdidas que se elevan por encima del 80%, por el contrario la calidad es excelente y a pesar de la escasa pluviometría las nuevas variedades de floración tardía “salvan” la cosecha.

Las variedades tempranas como las tradicionales ‘comuna’ o ‘largueta’, que en la provincia de Cuenca se concentran fundamentalmente en Minglanilla, Villalpardo, El Herrumblar, la zona de Mira, Aliaguilla, Talayuelas y Landete, son las que han resultado más afectadas, con pérdidas que en algunos casos se elevan por encima del 90%, mientras que la merma en las variedades mejorantes de floración tardía como la vairo, constantí, lauranne, o francolí, que son las que más abundan en esta comarca han aguantado mejor el envite del frío y la sequía. En este caso, según señala desde Motilla del Palancar, Fernando Pinedo, técnico de la empresa Crisolar las pérdidas se cifran aproximadamente en un 50%. Con todo habrá que esperar al término de la cosecha para poder cuantificar las pérdidas con exactitud.

Aumento del cultivo

El cultivo del almendro se ha extendido por toda la provincia en los últimos años. La bajada de producción en California disparó los precios, que han llegado a situarse casi en los 9 euros por kilo de grano sin cáscara, animando a los productores a diversificar sus cultivos con un producto que además tiene una gran demanda de mercado.

“En Castilla-La Mancha, con unas 86.000 hectáreas declaradas en la última PAC, el almendro triplica la extensión que se cultivaba hace unos cinco o seis años”, apostilla el director comercial de Almendras Olmeda de Motilla del Palcancar, Carlos Olmeda. En el caso de Cuenca, según la declaración de 2016, la superficie está por encima de las 16.500 has, la práctica totalidad de secano, pero la previsión es que vaya en aumento, tanto por nuevas plantaciones como por la explotación de las que aún no han entrado en producción. Y es que no hay que olvidar que un almendro necesita al menos un periodo de cuatro años para comenzar a dar fruto, y no es hasta el séptimo cuando alcanza su máximo rendimiento.

Este año la cosecha ha comenzado con mayor incertidumbre por la bajada de los precios, aproximadamente un 33 por ciento menos que en la pasada campaña. La producción a nivel nacional es mayor que la del pasado año, pero “no por cantidad” puesto que la demanda sigue estando por encima de la producción y la previsión es que siga en aumento, pero quien marca los precios es Estados Unidos, “nosotros apenas somos un 2% en la producción mundial” apostilla Fernando Pinedo.

Precios

Tras un largo periodo de sequía, California ha vuelto a recuperar su nivel de producción y la entrada de almendra americana al mercado ha generado el desplome de los precios. Productores como Alberto Argudo, de Olmedilla de Alarcón, confía en que a lo largo de la campaña se puedan recuperar, aunque desde Almendras Olmeda, su director comercial considera que se mantendrán en los márgenes que se están manejando, y que según señala se sitúan en unos 4,40 euros para el fruto convencional y unos 6,40 para el ecológico, una modalidad de cultivo que tiene muy buenos resultados en las tierras de secano de la región.

La rentabilidad desde luego no es la de años anteriores, pero aún así la almendra sigue siendo una buena alternativa a los cultivos de secano.

“El agricultor viene de dos años de precios excesivamente altos y es normal que se inquieten ante la bajada. Ahora tienden a ajustarse a un precio normal, yo creo que los precios están estables y no creo que esta campaña vayan a experimentar cambios bruscos ni al alza ni a la baja”, añade Olmeda.

Los precios siguen siendo aceptables, el problema este año en la provincia de Cuenca es la elevada reducción de cosecha. Por el contrario la calidad es muy buena y a pesar de la sequía el rendimiento de las variedades tardías es bueno. “Al haber menos cantidad por árbol el calibre es grande”, cuenta Pinedo.

En los últimos tiempos son estas variedades tardías las que están proliferando en el sector del almendro, en cuya mejora se está haciendo una gran apuesta. Y es que según señala Olmedo “la gente se está dando cuenta que hay que tener producto y calidad, y que hay que irse a variedades tardías, cero por ciento amargas, para salir al exterior. Es la salvación del producto español”.

El problema con el que se encuentra el sector en este sentido es con “los almacenes piratas, que compran todo lo que les llega, no tienen trazabilidad ni control. Y si la almendra amarga, que se vende por separado, se mezcla con la dulce tenemos un problema. A nivel internacional, como en EEUU por ejemplo, el sabor amargo no lo conocen, allí es una alerta alimentaria”, señala Olmeda, al tiempo que incide en que al ser la almendra americana la que marca los precios “la única salida que tenemos es vender calidad”.