El Complejo Lagunar de Ballesteros, enclavado entre los términos municipales de Arcas, Valdetórtola y Villar de Olalla, ha iniciado este martes una nueva etapa con la presentación oficial del proyecto LIFE que permitirá recuperar este singular espacio natural casi único en toda la unión europea.
El alcalde de Arcas, Joaquín González Mena, ha agradecido la implicación institucional en una iniciativa que, según ha dicho, responde a “una aspiración” histórica: recuperar el entorno natural del complejo lagunar, “muy deteriorado” tras años de uso agrícola intensivo. Ha explicado que el proyecto no solo persigue restaurar el ecosistema, sino también convertirse en un elemento de difusión y atractivo para las localidades implicadas.
Desde el Gobierno regional, la directora general de Medio Natural y Biodiversidad, Susana Jara, ha subrayado que se trata de un proyecto “estrella” para Castilla-La Mancha.
Y es que, ha explicado, los humedales son estratégicos por su papel en la regulación del ciclo del agua, su función como sumideros de carbono y su capacidad para albergar una parte esencial de la biodiversidad. “Protegerlos hoy es proteger a las generaciones futuras”, ha dicho, alineando la actuación con la Estrategia de Humedales 2030 y el Reglamento europeo de Restauración de la Naturaleza.
La directora general ha recordado que la región cuenta con la Reserva de la Biosfera de la Mancha Húmeda y enclaves emblemáticos como el Parque Nacional de las Tablas de Daimiel o el Parque Natural de las Lagunas de Ruidera, y ha defendido que espacios más pequeños como Ballesteros son “auténticos tesoros” que deben preservarse, especialmente en un contexto de cambio climático.
ACTUACIÓN
El director de Fundación Global Nature, Eduardo de Miguel, ha detallado que el proyecto LIFE abarcará prácticamente todo el espacio Natura 2000 del complejo, algo “bastante singular” en Europa. Ha explicado que se actuará sobre 280 hectáreas y que el 94% de la superficie será adquirida para su renaturalización. El objetivo es eliminar los drenajes que desecaron la zona para favorecer cultivo, recuperar el régimen natural de inundaciones y restaurar hábitats prioritarios.
De Miguel ha descrito la singularidad geológica del enclave, formado por dolinas de hundimiento sobre yesos (un fenómeno poco frecuente en Europa) y ha señalado que aquí se concentra una de las mayores biodiversidades de carófitos de España.
Del mismo modo, ha anunciado la plantación de cerca de 250.000 ejemplares de masiega, plata autóctona de la zona, así como la restauración del bosque de galería del río San Martín, además de un ambicioso plan de educación ambiental para llegar a unos 5.000 escolares y poner en valor todas las actuaciones que se van a llevar a cabo.
El proyecto cuenta con un presupuesto cercano a los cuatro millones de euros, financiado en un 67% por la Unión Europea a través del programa LIFE. La Diputación Provincial de Cuenca aportará más de 450.000 euros, algo más del 10% del total. Su presidente, Álvaro Martínez Chana, ha destacado que se trata del segundo LIFE impulsado en la provincia en los últimos años, tras el desarrollado en la laguna del Hito, y ha defendido la colaboración público-privada como clave del éxito.
Además, Martínez Chana ha asegurado que será en el próximo pleno de la institución cuando se apruebe destinar esa partida cercana al medio millón de euros para ayudar con los trabajos de restauración y ha agradecido expresamente la implicación de los alcaldes de Arcas, Valdetórtola y Villar de Olalla, señalando que sin la “voluntad del territorio” el proyecto no habría sido posible.
El presidente provincial también ha resaltado el impacto educativo y económico del proyecto. Ha explicado que la actuación generará empleo en la zona durante las labores de restauración y que permitirá que escolares de la provincia conozcan y aprendan a cuidar estos espacios. “Se trata de colaborar, no de enfrentarnos por cuestiones medioambientales”, ha afirmado, defendiendo un “ecologismo positivo, proactivo y de la mano del territorio”.
En esa línea, Patricia Crego, delegada regional de Redeia, la matriz de Red Eléctrica, ha explicado que la empresa participa con una aportación de 180.000 euros, además de apoyo técnico y comunicativo. Ha señalado que este proyecto encaja en su estrategia de impacto integral, basada en maximizar los efectos positivos en el territorio.
El proyecto se va a desarrollar durante los próximos tres años y medio, hasta 2029. Para entonces, la imagen de Ballesteros, según han explicado los responsables, “nada tendrá que ver” con la actual. Volverán las láminas de agua estacionales, la vegetación palustre y la fauna asociada a un ecosistema que fue, durante generaciones, una gran llanura inundable.