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Las Noticias de Cuenca


3/10/2021

"Tiempo de esperanza"

Cuando un pequeño pueblo recupera su escuela después de casi medio siglo cerrada se extiende la agradable impresión de que algo está cambiando en el medio rural. En la anterior legislatura comprobamos con tristeza cómo se cerraban muchos colegios de pequeñas localidades de la provincia, que perdían así una de sus principales garantías de futuro: la formación de sus niños y niñas cerca de los suyos, en su entorno. Esta semana hemos asistido a la inauguración de la Sección Escolar de Fuentenava de Jábaga, adscrita al Centro Rural Agrupado “Elena Fortún”, de Villar de Olalla. Fue un acto de los que se dice “de campanillas”, porque estuvo presidido por la ministra de Educación, Pilar Alegría, acompañada por la plana mayor del Gobierno regional, las autoridades provinciales y por muchos de los vecinos. La propia ministra definió muy bien el espíritu del evento como “un canto a la esperanza” y el alcalde, José Luis Chamón, expresó elocuentemente y con lágrimas en los ojos la emoción de todo un municipio por recuperar un bien indispensable para evitar que la población se vea obligada a emigrar o a realizar desplazamientos largos que contribuyan a su desarraigo.

Fue la propia ministra la que calificó esta reapertura como una proeza, pero la Educación no debe suponer un esfuerzo hercúleo sino un derecho que hay que repartir generosamente para hacernos a todos iguales, independientemente de nuestro origen, situación geográfica o nivel de ingresos. Garantizar la enseñanza en cualquier núcleo urbano, por pequeño y pobre que sea, no es un privilegio sino una obligación de los gobiernos, porque si un pueblo no tiene escuela carece de uno de los principales nexos de unión de sus gentes con el territorio y queda a merced del éxodo de sus vecinos. En su emocionado discurso, el alcalde de Fuentenava de Jábaga dio en el clavo para describir uno de los males de nuestro tiempo: no es que vivamos en la “España Vaciada”, término ya tópico que cada vez convence a menos gente, habitamos en la “España Desaprovechada”. Y nunca mejor dicho, porque si algo está denostado en los tiempos que corren es el valor añadido que la vida adquiere cuando se habita en pequeños núcleos urbanos, a pesar de que la pandemia ha revertido en cierto modo la opinión dominante de que en las ciudades hay de todo y se vive mejor.

Si a un buen sistema educativo añadimos infraestructuras suficientes, avances tecnológicos como la banda ancha y las energías renovables y garantizamos además una Sanidad decente, entre otros servicios indispensables, como recoge la Ley contra la Despoblación de Castilla-La Mancha, quizá podamos hablar pronto en provincias como la nuestra de una “Cuenca rellenada”. Por eso fue tan importante el acto de Fuentenava de Jábaga, porque abre la puerta a un concepto de vida que tenemos que recuperar a toda costa, un concepto en el que la Escuela Pública, con mayúsculas, es indispensable para que todos tengamos las mismas opciones de prosperar y de cara a que los más pequeños adquieran los rudimentos suficientes para que la sociedad no les fuerce a ir lejos de sus pueblos y les obligue a vivir en unas condiciones que, con un mayor nivel cultural adquirido en su propia tierra, seguramente no hubieran elegido. El arraigo es fuente de estabilidad y eso es precisamente lo que se necesita para erradicar la despoblación. Los 10 alumnos de esta sección del “Elena Fortún” se unen así a los 70.000 que estudian en más de 2.100 pueblos de toda España. Son ya, por derecho propio, jóvenes pioneros de la igualdad de oportunidades.

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