Rigor Mortis
Feijóo, el hombre que no gobernó porque no quiso, parece que sigue sin tenerlo muy claro. Viaja de charco en charco para que nadie lo cruce. No sabe estarse quieto, no sabe guardar silencio. Y tapa un descosido con un roto. ¿No hay ningún médico en este país dispuesto a ayudarle a quitarnos al perro de encima, que le firme la baja por dos meses?
Pero algo ha aprendido. Al igual que su enemigo íntimo, ha evitado hacerse una foto con Milei. La fotografía de la obra de la motosierra que parecen querer para nosotros da auténtico pavor. Y es que hay que vigilar con quién te haces fotos. El mundo está lleno de sinvergüenzas y narcotraficantes deseando inmortalizar su torso apolíneo con la gente de bien.
De esta manera, la gente quiere votar a Feijóo, pero no puede. No por sus tropiezos al hablar, sino porque, si lo hace por correo, un cartero cambiará su voto. Y si va a su colegio electoral a votar, un okupa le quitará su casa mientras está cumpliendo con su deber como buen español. Y es por eso por lo que, de un tiempo a esta parte, cada vez hay más establecimientos de comida a domicilio. Forma parte de una conspiración «socialcomunistajudeomásonicaetarra» para, mediante el miedo a la okupación de tu vivienda, impedir que la gente de bien vote bien. ¿Lo de la ETA? Dales tiempo, ya llegará.