¿Pactar? ¿No pactar?
Lo diga Pedro o lo diga el lucero del alba, vamos, lo diga quien lo diga, lo que está más claro pero que el agua clara es que, si después de lo que estamos viviendo en este nuestro país –y en la vecina Francia– con los incendios que están carbonizando nuestros campos no queda diáfano que hay que abordar un pacto de todos con todos, es decir, un Pacto, sí, de Estado, es que somos aún más irracionales de lo que solemos ser y nos mereceremos todo lo malo que en estos asuntos nos pase. Y es que lo único bueno de cuanto de malo nos ha golpeado estas semanas es la demostración de coordinación en la lucha contra las llamas que en general ha imperado, con más o menos matices, entre administraciones más allá y por encima de cualesquiera diferencias partidistas. No parece, ¡ay!, sin embargo que haya demasiada predisposición para ello ni por parte del principal partido de la oposición que dice que, bueno, que no es el momento, que ahora a apagar las llamas y luego se verá, recordando de paso que cuando el pasado año desde el gobierno también se planteó la cuestión ellos hicieron su propuesta y el ejecutivo no la tuvo en cuenta. Pues miren ustedes, que me da pero que lo mismo, que lo de ayer fue ayer y ahora es ahora y no me vengan con mandangas ni resquemores, de igual manera que tampoco me parece que sea pero que ni tantito así razonable la afirmación por parte gubernamental de que sí, que el pacto es necesario, pero que ellos no van a llamar a los populares para empezar a discutirlo. ¿Pero qué juego –más que nocivo– de despropósitos? Señores del gobierno, denle al teclado del móvil y propongan pero que ya, pero que de inmediato, un comienzo de conversaciones que la cosa urge, vaya si urge. Que el señor Sánchez huya, cual le acusan sus oponentes, del simple titular y dé el paso y el señor Feijóo, a más de reconocer, cual su partido ha hecho, la necesidad de actuar unidos y coordinados contra tan acuciante emergencia nacional, se trague el no fue y, dispuesto al que ahora sí que sea, diga voy y, sí, hablamos, aunque sus actuales socios en tantas autonomías y previsibles en cualquier para ellos exitosa consulta electoral nacional, prosigan, en su aberrante anticientífica irracionalidad –aunque ahora vengan a decirnos, que no niegan el cambio climático sino que dudan del factor humano como impulsor del calentamiento global– parloteando sobre fanatismo ecologista, negando la realidad que todos vemos y enredándose en desquiciadas teorías conspiranoicas. Por Dios, por todos los santos y por lo que más quieran: llámense, hablen, debatan y… actúen en comandita con, por supuesto, con, también, el resto de las fuerzas políticas de todo el, eso, el Estado. Y por poner para terminar una gota de bálsamo en el mal panorama, bienvenida sea, viniéndonos a nuestro entorno más cercano, esa aprobación por unanimidad del pleno de la Diputación conquense para dotarse de crédito para financiar las cincuenta plazas previstas para completar la puesta en marcha de los nuevos parques de bomberos de Cañete y Priego, lo que permitirá incrementar los efectivos de la plantilla del Servicio Provincial de Bomberos en un setenta y cinco por ciento. Que cunda el ejemplo.