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Más Orgullo que nunca

Según el informe "Estado del Odio 2026" elaborado por la Federación Estatal LGTBI+, actualmente más de la mitad del colectivo sufre en España algún acto de odio al año. Las agresiones físicas a estas personas se han triplicado desde 2024, ya que han pasado del 7% al 22%. El acoso alcanza al 36% y la discriminación al 29%.  Estas escalofriantes cifras no hacen sino ratificar que, lejos de avanzar en el respeto a los derechos humanos, la sociedad española hacia donde avanza es hacia un oscuro futuro donde la barbarie de unos pocos se impone a los comportamientos mayoritarios que deberían ser el espejo de un país civilizado.  Día sí y día también estamos asistiendo a una peligrosa involución de los valores democráticos ante la pasividad, o incluso la connivencia, de aquellas instancias que deberían actuar de oficio contra toda acción que intente conculcar dichos valores.

   La mera observación de las conductas de muchos jóvenes que menosprecian o agreden a personas que simplemente están ejerciendo su derecho a ser diferentes y a amar a quien les dé la gana, sea del sexo que sea, produce en las personas de bien la desgarradora sensación de que algo no se está haciendo bien en nuestro país. Ver a imberbes cantar el ‘cara al sol’ en las calles, arropados por banderas preconstitucionales o neonazis, o mirar imágenes de salvajes atacando a personas gais hiela el corazón y nos hace reflexionar sobre qué país queremos para nuestros hijos e hijas. La ignorancia parece ser la nota dominante entre quienes desean ver a fascistas gobernando o entre aquellos que se muestran indiferentes ante el sufrimiento de muchos de los miembros de un colectivo que no ha dejado de luchar por mantener un estilo de vida tan respetable como cualquiera, que han peleado contra viento y marea por salir a flote en un mar de intolerancia que pensábamos que había perdido profundidad, pero que vuelve a crecer ante el empuje de la intolerancia.

   Precisamente por eso se sigue celebrando el Día del Orgullo, aunque la mayoría de la población desearía que no fuera necesario celebrarlo. Lo conmemoramos porque no queremos que se olvide que la lucha continúa todavía porque el enemigo está cobrando cada día mayor fuerza impulsado por oscuros intereses que presionan para que la Humanidad no progrese hacia la tolerancia y el amor al prójimo. El 28 de junio salimos a la calle en honor de los que se esfuerzan y se esforzaron por mostrarse al mundo tal como son, sin tapujos, sin armarios y sin límites a su proyección personal. Y seguiremos intentando que deje de existir porque ello significaría que habrían desaparecido de la faz de la Tierra los energúmenos y los inútiles mentales que se creen superiores porque siguen una línea establecida por una tradición estúpida que desprecia la diferencia simplemente porque no es capaz de entenderla.