Es noticia en Cuenca: Baloncesto Gimnasia rítmica Carrera de montaña Club Natación Cuenca Vivienda en Cuenca Motor Plan XCuenca

Contra el fuego

Estos últimos días estamos comprobando cómo no es necesario estar en temporada de verano para que el fuego vuelva a arrasar montes en diferentes puntos de nuestro país. Al finalizar esta semana tenemos más de una veintena de incendios activos en Cantabria y una docena larga en Asturias. Algunas fuentes aseguran que en lo que va de año se han quemado más de 16 mil hectáreas en España, un 40% más que en el mismo periodo del año pasado y todavía no han llegado las canículas estivales.  Sean provocados por la mano del hombre o por avatares de la meteorología, lo que está claro es que cada vez se hace más difícil extinguirlos, bien porque con motivo del cambio climático se incrementa su volumen y su virulencia, bien porque no se destinan los medios suficientes para hacerles frente o porque se actúa con estrategias de control deficientes.

Está claro que los incendios forestales son una de las plagas de nuestro tiempo y que todos los esfuerzos son pocos para tratar de prevenirlos y extinguirlos en el desgraciado caso de que se propaguen.  La máxima de que "los fuegos en el monte se apagan en invierno" es una realidad, aunque estamos viendo por desgracia que también se producen cuando los termómetros marcan bajas temperaturas o ha llovido copiosamente. En estas circunstancias, es vital que las brigadas trabajen todo del año excavando cortafuegos, ubicando y despejando hidrantes y albercas para la carga en tierra de aviones y helicópteros y, lo que no es menos importante, desbrozando y gestionando los bosques para una mejor distribución de la flora y para despejarlos de combustibles. Tampoco está de más que Gobierno y autonomías desarrollen campañas ciudadanas de concienciación y garanticen un férreo control de las áreas quemadas para evitar la especulación y desanimar a los posibles pirómanos que pretendan actuar al servicio de oscuros intereses.

Ahora que se cumplen 20 años desde la creación de GEACAM, la Empresa Pública de Gestión de Ambiental de Castilla-La MANCHA, es de justicia felicitar a sus promotores y a sus trabajadores y trabajadoras, porque tras dos décadas de intensa labor ha quedado demostrado que se trata de una entidad que ha resultado indispensable para optimizar los recursos medioambientales de la región, prevenir y luchar contra los incendios forestales y velar por la sostenibilidad de nuestros ecosistemas.  Pero no es momento de dormirse en los laureles. El Gobierno regional debe echar el resto para dotar a GEACAM con más personal y más medios, porque las exigencias de un medio natural tan ingente y delicado como el castellanomanchego así lo requiere y porque cada año que pasa el calentamiento global crece y con él los problemas que la actividad humana no para de generar.