Cobarde, ruin y mezquino
Llegó por fin el día. Pasado mañana iremos todos a votar; bueno, no todos. Hay que recordar a los españoles con derecho a voto a los que además de echar de su país les han impedido votar de forma cobarde, ruin y mezquina. La democracia será menos democracia sin ellos, una democracia de las que prescinde de debates, una democracia vista a través de un plasma. Todo depende del color del plasma con el que se mire, aunque hay cosas... que nunca pueden verse de color de rosa. Mariano Rajoy no se atrevió a asistir al archifamoso debate a cuatro, sabedor, quizás, de sus limitaciones y carencia de argumentos, sin embargo, pensó que podría quedar en buen lugar contra el perdedor del debate, contra Lenguaraz Sánchez, presentando una España rosa, una España que no reconocería ni la era geológica que la parió. Como un Judas de mesa-camilla negó y negó: Negó el rescate, negó los recortes, negó el paro, negó hasta negar... mintiendo y mintiendo una y otra vez, manipulando la estadística, tergiversando... negó todo, excepto lo innegable: La corrupción de su partido. No la negó, solo le sonrojó, activó su tic nervioso y le hizo tartamudear. Hay que ser ruin y mezquino, efectivamente; mucho ruin y mucho mezquino. Mientras, Laloli hablaba de la gestión de Nacho Villa al frente de RTVCM como ejemplar. Con esa idea de ejemplaridad... lo entiendo todo. ¡Viva Suiza!