“San Mateo es mi pasión de toda la vida”
Seguir ejerciendo como maromero desde los 16 años no es poca cosa. Tampoco lo es que, precisamente por esa vinculación tan estrecha con San Mateo, te propongan pregonar las fiestas a las que has dedicado buena parte de tu vida. Décadas después de que le pusieran unos guantes en las manos y le animaran a sacar su primera vaca, Álvaro Guijarro continúa viviendo San Mateo con la misma ilusión de siempre, aunque este año afronta un nuevo reto: ponerse ante miles de personas para dar el pistoletazo de salida a las fiestas.
¿Cómo recibiste la noticia?
Con mucha alegría, pero también con sorpresa, porque no me lo esperaba. Para mí es un orgullo que me hayan elegido para pregonar San Mateo y estoy muy agradecido. Ya tengo preparado el pregón y ahora solo falta que llegue el día y salir al balcón con valor.
¿Qué quieres transmitir en el pregón?
Sobre todo, que la gente lo pase bien y disfrute. También quiero reivindicar el respeto a los animales y a nuestro patrimonio, porque forma parte de nuestra cultura San Mateo es para divertirse, correr la vaca, tomarse unas cervezas y disfrutar de las fiestas.
¿Cómo te vas a enfrentar a este momento tan señalado?
Con bastante nerviosismo. Por muchos años que lleves en estas fiestas y por mucha experiencia que tengas, ponerte en el balcón delante de tanta gente impone. Los nervios están ahí y, en mi caso, se están haciendo notar.
¿Qué significa San Mateo para ti?
San Mateo es mi pasión de toda la vida. Mi padre ya me traía de pequeño y desde entonces ha sido algo muy importante para mí. Hay momentos que son mágicos: cuando suena el petardo, cuando se dispara la adrenalina y, sobre todo, cuando te dan la soga para sacar la primera vaca. Yo siempre saco la primera y ahí empiezan los nervios, esa sensación en el estómago que hace que todo sea especial.
¿Cuál es el recuerdo más bonito que guardas de las fiestas?
El día en que Manolo, que entonces era jefe de maromeros, me ofreció los guantes y saqué mi primera vaca. Para mí fue un día glorioso, mágico. Es un recuerdo que tengo muy presente porque fue el comienzo de mi trayectoria como maromero.
Como pregonero, ¿será este año diferente?
Sí, con todavía más ilusión. Este año ya no soy solamente maromero, sino también pregonero. Estoy muy contento, muy orgulloso y, sobre todo, muy agradecido.
¿Qué consejo darías a quienes participan en la suelta?
Que tengan mucho cuidado. Este año los animales son tremendamente grandes, con mucho peso y mucha cabeza. Especialmente quienes están en las barreras tienen que ser conscientes de que una vaca tiene muchísima fuerza. Aunque vaya cogida por la maroma, hay momentos en los que no podemos sujetarla.
¿Alguna anécdota de los últimos tiempos?
Hace unos tres años ocurrió una que todavía recordamos. Una de las vacas, al salir de los toriles, se metió dentro de la zona donde estaban los maromeros y había autoridades allí. Fueron unos momentos de cierto pánico, porque además era una vaca enorme. Conseguimos cogerla de la cabeza y, por suerte, todo quedó en una anécdota. Después incluso nos lo tomamos con humor.
¿Con qué mensaje te gustaría que se quedara la gente?
Que tengan mucho cuidado y, sobre todo, respeto por el animal. La gente se fía demasiado y debe ser consciente de que estamos hablando de animales con mucha fuerza. Hay que andar con cuidado en la pista y no confiarse.
Y que la gente lo pase bien, que no haya ningún altercado y que todos puedan disfrutar. San Mateo es para vivirlo, para sentirlo y para disfrutarlo. Son cuatro días de fiesta y lo importante es que la gente se lleve un buen recuerdo, no un disgusto.