¡Ya huele a vaca!
Con las fiestas de San Mateo a la vuelta de la esquina, el Casco Antiguo ya empieza a cambiar de aspecto. Los operarios del Servicio Municipal de Obras trabajan desde este martes en la Plaza Mayor y en las calles adyacentes, donde reponen los adoquines y las losas que el paso del año ha ido dejando sueltos, hundidos o directamente rotos. Un repaso que se concentra, sobre todo, en el tramo que recorrerán las vaquillas enmaromadas: la Anteplaza, la calle Alfonso VIII y los alrededores de los Arcos del Ayuntamiento.
A la vez que avanza esa reparación del pavimento, otro equipo instala ya las talanqueras que delimitarán el recorrido taurino durante los cuatro días de fiesta. Las barreras empiezan a levantarse en los puntos habituales como la Plaza Mayor, la Plaza de Obispo Valero o la subida hacia el Seminario y le dan a la plaza esa fisionomía tan reconocible que solo adopta una vez al año.
Es una estampa que se repite cada septiembre los días previos al 18, cuando comienza la fiesta matea, y que ya deja una expresión unánime entre los conquneses que pasean por el Casco antiguo: ¡ya huele a vaca!