“La Feria ha cambiado, pero mantiene la esencia de cuando yo era niño”
Arturo Martínez Barambio lleva toda una vida viviendo la Feria y Fiestas de San Julián desde prácticamente todos los ángulos posibles. Primero fue aquel niño al que su madre llevaba al parque de San Julián y que acudía con toda la familia a la feria; después llegó el joven que disfrutaba de las atracciones y las noches de fiesta y, más tarde, el músico que se subía al escenario de las verbenas del Vivero o el profesional que permanecía entre bambalinas haciendo posible conciertos y actos. Ahora, a sus 61 años, cambia de lugar. Y es que, después de haber colocado durante décadas los micrófonos a numerosos pregoneros, será él quien se sitúe delante del atril para abrir San Julián 2026. Lo hará con un pregón que está escribiendo entre viajes, conciertos, pianos y festivales por toda España y en el que la música, inevitablemente, tendrá mucho que decir.
¿Qué sintió cuando el alcalde le propuso ser pregonero?
Me llevé una sorpresa, evidentemente, porque es algo que no te esperas ni de cerca. Son de esas cosas que no sabes por dónde te van a venir y, de repente, te encuentras con ello. Me quedé muy sorprendido y, por supuesto, muy contento. Es algo que te llena de alegría. Ha habido grandes pregoneros y pregoneras y que te inviten a ser quien inaugure, por decirlo de alguna manera, las fiestas de tu ciudad es algo a lo que evidentemente no puedes decir que no.
Quedan pocos días. ¿Cómo está preparando el pregón?
Lo estoy haciendo de una manera un poco curiosa porque mi trabajo me lleva ahora en verano por toda España con el alquiler y la afinación de pianos. Me llevé un cuaderno y voy escribiendo donde puedo. He apuntado cosas en Castro Urdiales, en Sisante, en La Unión durante el Festival del Cante de las Minas, en Segovia, en Ayllón... En la furgoneta, tomando un café o en cualquier rato libre. Se me ocurre algo, pienso “me tengo que acordar de esto” y lo apunto. Después ya le voy dando forma.
¿Será un pregón musical?
Mi intención es hacer algo musical, evidentemente, porque la música va conmigo a todos lados. La llevo siempre encima. Sin música hay un vacío muy grande. Quiero contar mis vivencias desde niño hasta hoy y lo que han supuesto las ferias para mí. Junto a eso habrá cosas relacionadas con la música y también con la ciudad, porque un pregón no deja de ser también una oportunidad para hablar de Cuenca.
¿Cuál es su primer recuerdo de las Ferias y Fiestas de San Julián?
Recuerdo que mi madre me llevaba al parque de San Julián a ver el guiñol de Chupagrifos. Tendría cuatro o cinco años y nosotros vivíamos en Tiradores, así que estaba muy cerca. También recuerdo ir con mis padres a la feria a tomar los churros, que a mi padre le gustaban mucho, junto con mis hermanos y hermanas. Después era muy inquieto e iba a todo: actos deportivos, culturales, conciertos, la feria taurina... Mi padre también me inculcó la afición a los toros.
¿Qué recuerdos conserva con más cariño de aquellas fiestas?
Precisamente los de ir con mis padres y mis hermanos a la feria. Eso es lo que más recuerdo. Y después se lo he trasladado a mis hijos y a Paloma, mi mujer. Lo que yo hacía hace muchos años prácticamente lo he repetido cuarenta años después con mi familia. La feria ha evolucionado y muchas cosas han mejorado, pero la base sigue estando ahí: las atracciones cuando eres niño, el algodón de azúcar, la manzana, los churros, los conciertos... A veces miras alrededor y piensas: “Esto es como cuando iba yo”.
Y después pasó de disfrutar de la fiesta a participar directamente en ella como músico.
Sí. Recuerdo tocar en las verbenas del Vivero. Estaba al frente de la batería en una orquesta que se llamaba Línea Recta y estuvimos varios años. Había otras orquestas de Cuenca y nos íbamos repartiendo los días. Había muy buen ambiente. También trabajé mucho en el Concurso Hípico con el sonido, manejando los micrófonos de los jueces, y disfrutaba muchísimo de aquello. He participado en las fiestas y también me he divertido mucho en ellas.
¿Qué le pareció que se recuperaran las verbenas del Vivero?
A mí, personalmente, me pareció genial porque es algo muy ligado a mi vida. Se lo dije al concejal: me alegré muchísimo de que se recuperaran. De repente habían desaparecido las verbenas y ahora han vuelto. Yo participé en ellas como músico, pero cuando no tocaba también iba a bailar y a disfrutar. Ahora hay conciertos, grupos, la carpa joven y muchísima diversidad, pero esa música en directo de verbena en el Vivero tenía algo especial.
¿Qué significa la música para Arturo Martínez Barambio?
La música tiene que estar siempre. Donde no hay música hay un vacío. Cuando todos se van y ya no queda nadie, la música se queda contigo; nunca te abandona. Yo veo música por todos lados. Además, divierte y es un lazo de unión entre las personas. Siempre crea buen ambiente. A mí me pasa en Navidad, cuando quedo con amigos: “Arturo, tráete la guitarra”. Al final aparecen los villancicos y se monta una fiesta. La música tiene esa capacidad de unir.
Pregonó San Mateo en 2010. ¿Es diferente afrontar ahora San Julián?
Lo veo diferente y con más responsabilidad. San Mateo es más festivo y creo que permite un pregón algo más distendido. San Julián, dentro de que también estamos anunciando una fiesta, me parece un poco más serio, más para escuchar. El público también es diferente. En San Mateo tienes las peñas, las canciones y otro ambiente. Aquí siento un poco más de responsabilidad.
Durante muchos años ha estado detrás de los pregoneros...
Claro. He estado en muchísimos pregones con el micrófono, pero siempre detrás. Desde que ayudaba a mi padre en el parque de San Julián he estado colocando micrófonos, haciendo pruebas y preparando todo para otros pregoneros. Y ahora es algo que yo hacía para los demás y me toca hacerlo a mí. Es una doble responsabilidad.
¿Cómo ve actualmente la escena musical de Cuenca?
La veo positiva. Hay un buen conservatorio, una muy buena Escuela Municipal de Música, academias privadas y muchos músicos que han salido de Cuenca y ahora viven profesionalmente de ello en grandes orquestas nacionales e internacionales. Eso dice mucho de la base que existe. También siguen apareciendo grupos y continúan las rondallas, aunque ahí sí cuesta más encontrar gente joven. Es parte de nuestro folclore y nuestras tradiciones. Yo he salido toda la vida a cantar los mayos con mi padre.
Su trabajo también le permite estar junto a grandes artistas y en escenarios importantes.
Sí. He trabajado con gente como Pablo López y estoy haciendo muchos conciertos con el Teatro Real, que para mí es de lo más importante. Ellos tienen una carroza móvil que recrea la boca del Teatro Real y con la que hacen galas líricas por distintas ciudades. Yo llevo el piano y lo afino. Tengo actuaciones en Burgos, Teruel, Aranda de Duero, Pamplona, Toledo o San Sebastián de los Reyes. Que el Teatro Real cuente conmigo es algo muy importante para mí. Al final trabajas con grandes artistas y descubres que son gente totalmente normal.
Después de tantos años ligado a San Julián, ¿qué mensaje lanza a los conquenses para estas fiestas?
Que salgan a la calle y disfruten, que vayan a beber, a comer, a bailar y a pasárselo bien, siempre dentro de unos límites. Las fiestas están para eso. Además, el programa de San Julián tiene cosas para todo el mundo: deporte, cultura, actividades infantiles, música, propuestas para todas las edades... Es difícil que no encuentres algo que te guste. Y a mí, además, me gusta mucho la feria taurina y creo que este año hay una feria muy buena.