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"La obligación de un periodista es contar con honradez aquello que sucede"

Gustavo Sánchez, histórico corresponsal de RTVE en Cuenca se despide de la profesión tras cuarenta años de carrera y repasa una vida ligada al periodismo
"La obligación de un periodista es contar con honradez aquello que sucede"
Foto: Saúl García
05/08/2026 - Eduardo M. Crespo

Hubo un tiempo en que Radio Televisión Española se presentaba con un lema que muchos aún recordamos: ‘La pública, la de todos’. Gustavo Sánchez pertenece a aquella generación de periodistas que hizo suyo ese concepto del servicio público. La de quienes vivían pendientes de la llamada de última hora, del directo inesperado o de una noticia que había que contar para todo el país desde cualquier rincón de nuestra extensa provincia. Durante casi cuatro décadas, mientras Cuenca cambiaba, él estuvo allí para contarlo. 

“La obligación de un periodista es la de contar con honradez aquello que sucede y que su audiencia no conoce”, afirma Sánchez, cuya trayectoria profesional comenzó en Radiocadena Española, continuó en Radio Nacional de España y, desde marzo de 1992, ha estado ligada a la provincia de Cuenca como corresponsal de RTVE.

La voz y el léxico de Gustavo Sánchez explican muchas cosas. La suya es una voz serena, ligeramente aguda, de esas que inmediatamente nos remiten al clásico locutor de radio. Su manera de expresarse también revela una forma muy concreta de entender el oficio; su léxico es preciso, limpio, con respeto por la palabra, esa obligación de la que siempre nos habla Álex Grijelmo.

Sánchez llegó desde Madrid para cubrir una provincia prácticamente desconocida para él. Lo que nunca imaginó es que aquel destino acabaría convirtiéndose en su casa. Porque, además de desarrollar aquí la mayor parte de su carrera, Cuenca terminó regalándole algo más importante. “Aquí he encontrado todo, mi pareja, mi gente. Es una ciudad que conocí de casualidad y dije: ‘Joder, qué bonita’. Nadie me dijo que acabaría aquí... y aquí estoy, encantado de la vida”. 

Cuando aterrizó en la ciudad, nos cuenta, la provincia era muy distinta a la actual. La autovía a Madrid todavía era un proyecto, el Auditorio estaba en construcción, la Universidad daba sus primeros pasos y el paisaje urbano terminaba mucho antes de donde hoy se levanta el nuevo Hospital Universitario de Cuenca. Desde entonces, Gustavo Sánchez ha narrado con rigor algunos de los capítulos más importantes de la historia reciente de Cuenca, como la declaración de Ciudad Patrimonio de la Humanidad, la llegada de la Alta Velocidad, el crecimiento del campus universitario o la apertura del nuevo complejo hospitalario. “Desde que llegué hasta ahora, el avance de la provincia es más que evidente”, resume.

Pero está claro que el periodismo no solo se escribe a través de las buenas noticias. También nos obliga a convivir con el dolor. A lo largo de estas décadas ha informado sobre grandes incendios, sucesos que conmocionaron a la provincia o jornadas de enorme tensión informativa, como el asesinato de las jóvenes Laura y Marina, que le obligó a enlazar directo tras directo durante días para distintos programas de RTVE. En el extremo opuesto, los momentos irrepetibles, como la inesperada estancia de los entonces príncipes de Asturias en el Parador de Cuenca tras su boda o las entrevistas a grandes de las letras y la música como, José Saramago o Lenny Kravitz. “Esa es una de las grandezas del periodismo: nunca sabes qué historia va a depararte el día siguiente”.

Gustavo Sánchez también ha sido testigo de otra gran transformación: la de su propia profesión. En estos cuarenta años ha pasado de transportar cintas Betacam hasta Toledo o Madrid para que pudieran emitirse, e incluso esperar a que un motorista las recogiera, a realizar conexiones en directo desde cualquier punto de la provincia: “Las mochilas de transmisión han sido un antes y un después. Ahora mismo haces directos desde cualquier parte, envías desde cualquier sitio. Ha sido un gran cambio”. 

Pero los cambios tecnológicos muestran a veces su peor cara. Sánchez observa con preocupación cómo las redes sociales han abierto la puerta a la difusión de bulos y a personas que informan sin contrastar los hechos. “La herramienta es excelente, pero se está utilizando en un noventa por ciento de mala manera”, lamenta. Frente a esa realidad reivindica los mismos principios que le han acompañado desde sus comienzos: la vocación de servicio, la paciencia y la honradez. “Si yo te enseño lo que hay, lo que hay tiene que ser verdad”.

Quizá por eso, cuando le preguntamos qué consejo daría a quienes hoy empiezan en una redacción, no habla de tecnología ni de audiencias. Habla de perseverancia. “Hay que ser contumaz, paciente y veraz”, responde. Tres palabras que, probablemente sin pretenderlo, resumen también su extensa y brillante carrera.

‘Gus’ se despide de antena. El 28 de julio eligió el ‘Comfortably Numb’, de Pink Floyd, como la canción con la que RTVE le ha dicho, con emoción contenida, “gracias y hasta siempre, Gustavo”. Se apaga un micrófono, sí, pero permanece la voz de quien durante décadas ha contado Cuenca para toda España.