19 de Noviembre de 2019 Son las 16:04

Entrevistas

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Especial Semana Santa 2019
Christina Rosenvinge

“Al revisar historias del pasado, parecen una comedia”

La artista, que puso música en Cuenca al fallo del Premio Nacional de Arquitectura, comenzará en enero el fin de gira de su disco 'Un hombre rubio'

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Foto: Pablo Zamora
9/11/2019 · Dolo Cambronero

Armada con su guitarra, Christina Rosenvinge (Madrid, 1964) ponía este jueves en Cuenca la pincelada musical en la ceremonia del fallo del Premio Nacional de Arquitectura. La cantautora de ascendencia danesa celebraba que le hubieran invitado: “Me parece bien la idea de que todas las artes estén hermanadas; no son compartimentos estancos sino que se influyen. Creo que la intención de los organizadores ha sido que pensemos en las artes como un tejido vivo en el que se alimentan unas a otras”. La artista también ha mezclado disciplinas en Debut. Cuadernos y canciones, una especie de cuaderno de memorias en el que se desnuda con el hilo conductor de las canciones de su carrera en solitario.

¿La vuelta al pasado para el libro fue terapéutica o resucitaron fantasmas?

Tampoco hacía falta terapia pero sí ha sido interesante porque soy muy poco dada a hacer un ejercicio de nostalgia y mirar hacia atrás. Al tener que crear un relato con cosas que ocurrieron hace tiempo, me he divertido mucho comprobando la diferencia entre lo que parecía que estaba pasando y la percepción que tengo ahora. La comparación es positiva.

En el libro habla también de los fracasos. ¿Es un mito eso de que se escribe mejor desde la tristeza?

No, no se escribe mejor. Pero es verdad que las experiencias duras de la vida dan lugar a grandes canciones. Los seres humanos, desde el principio, hemos utilizado la música para sobreponernos a los miedos, a los traumas, a la incertidumbre. Es una medicina para el alma. Muchas canciones nacen desde ahí pero sirven para transformar todo eso en belleza. Es algo que se ha hecho desde el principio de los tiempos, las sociedades primitivas cantaban para ahuyentar a los malos espíritus. Creo que seguimos haciendo lo mismo.

La obra entremezcla también letras de sus canciones. ¿Con cuáles se quedaría? ¿Con cuáles se siente más identificada?

Con muchas canciones del último disco [Un hombre rubio]. Te diría que la última que he escrito: La piedra angular. Es un vals y está escrito desde el punto de vista de un hombre. Contiene cierta ironía. Me encarno en un crooner maldito. Fue muy divertido escribir esta canción y también lo es interpretarla en directo porque muchas veces la bailo con la gente. Normalmente lo que más nos gusta a todos es lo último que hemos hecho. En el libro hay mucho sentido del humor. Al revisar las historias, me ha parecido que muchas de ellas tenían un cierto tono de comedia. Se entremezcla esto con otros momentos que me han tocado vivir como el 11 de septiembre en Nueva York. Va de un extremo al otro.

Finaliza el libro con el ensayo La palabra exacta. ¿Cómo es su proceso de creación? ¿Cómo busca las palabras?

Normalmente, escribo primero la música. Creo que así las canciones son más ricas musicalmente. Si comienzas con la letra, luego la armonía cae en sitios menos arriesgados, más conservadores. Es complicado explicar el proceso de escritura. Hay una parte intuitiva: entender de qué trata esa canción porque esa melodía ya dice algo. El lenguaje musical está cargado de emoción y cuenta cosas. Al escribir la letra, hay que prestar atención a cuestiones de fonética, de ritmo y rima. Lo divertido de escribir el ensayo fue esto. Es algo que he explicado en ponencias pero es la primera vez que lo he puesto por escrito. Ha sido una experiencia muy buena y agradable. Ahora estoy viendo las reacciones de la gente.

En 'Un hombre rubio' homenajea a la figura de su padre y bucea en el rol de la masculinidad. ¿Qué le aportó este disco?

Fue un ejercicio muy divertido e intenso. Parte de una canción muy dramática, que es la de mi padre, pero a partir de ahí adopté esta forma de hablar desde el masculino general, que también implica al femenino. Es una forma de darle una vuelta de tuerca a la cuestión del lenguaje inclusivo. Pienso que las mujeres nos tenemos que apropiar más del masculino general porque esto, tal y como está construido el lenguaje, engloba a la totalidad. Es un ejercicio que hay que hacer más. Hay un grupo de canciones que hablan de la masculinidad tradicional, más cerrada, asfixiante, y llegué a esto por preguntarme qué había pasado en la vida de mi padre y por qué se sentía así. Luego me llevó a hablar también de mis hijos, que tengo dos hombrecitos rubios. Es un diálogo generacional y un cuestionamiento de la herencia, de la cadena de cómo se enseña la masculinidad.

"Los seres humanos hemos utilizado la música para sobreponernos a los miedos, a los traumas, a la incertidumbre. Es una medicina para el alma. Muchas canciones nacen de la tristeza pero sirven para transformarla en belleza"

El feminismo ha estado presente en sus canciones. ¿Ha sufrido machismo en el mundo de la música?

Hay sexismo en todos los ámbitos y es muy saludable que ahora se esté tomando conciencia. Porque durante muchos años, como había igualdad en las leyes, se suponía que la había en la sociedad. Está claro que no. Acabamos de asistir al debate [de los candidatos a presidir el país] y eran todos hombres. Falta mucho para que las mujeres estemos representadas igual que los hombres en los órganos de poder. Sobre si lo he sufrido, sí. Pero al haber tenido desde muy joven una conciencia y una educación feministas, he tenido argumentos y fuerza para luchar contra eso.

¿Cómo ha sido su evolución desde que empezó en Ella y Los Neumáticos?

Afortunadamente, el tiempo nos hace muchos más regalos y nos da más de lo que nos roba. Y esto también es algo de lo que quería transmitir con el libro. El tiempo te da mejor criterio, más empatía con los demás, más capacidad de comprensión con lo que ocurre... También se va quitando uno del centro y piensa más en el conjunto, en cómo funciona todo, tu vida, tu familia, todo como comunidad. En general, la gente mejora con el tiempo. Menos unos pocos... [Risas]

Fue Premio Nacional de las Músicas Actuales en 2018. ¿Qué supuso ese reconocimiento?

Fue un reconocimiento inesperado y me animó mucho. Es importante porque reconoce tu contribución al patrimonio cultural. Es un honor recibirlo. Fuera de que me lo dieran a mí, me parece fantástico que se premien figuras que no son tan evidentes, que no son la gente que más resalta, y que se reconozca la contribución de un montón de personas con carreras muy largas y que no estamos en los números uno.

¿Cuáles son los próximos retos?

Estoy trabajando en la música de una película y he producido a una banda de Granada. Estoy haciendo muchas cosas distintas. Y también preparo un par de proyectos importantes para el año que viene. Y en enero, el fin de gira de Un hombre rubio. Habrá una pequeña gira y tocaremos en Barcelona otra vez.

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