Mientras el balón acapara la atención de los cientos y cientos de millones de aficionados que siguen ávidamente el Mundial de fútbol, en Cuenca, los más pequeños también juegan su propia competición y sueñan con emular a sus ídolos. Así sucede en el VI Campus de Verano del CD Ciudad Encantada, que se contagia de esa fiebre futbolera para hacer de cada mañana una fiesta en la que el compañerismo y la diversión al aire libre son, junto al balón, los grandes protagonistas de estas semanas de vacaciones.
Bajo la dirección de Rafael Roche, Guillermo Martínez, Adrián de Julián y Christian Sánchez, el campus, ampliamente consolidado ya en la capital en esta sexta edición, sigue recibiendo la confianza de las familias año tras año: “La semana pasada tuvimos 48 niños y esta ya contamos con 56”, destaca Christian. Desde los más pequeños –4 y 5 años– hasta los más mayores –15 y 16 años–, todos encuentran su lugar al estar divididos los inscritos en tres grupos y contar con ejercicios específicos y adaptados a sus edades. “Los mayores están súper involucrados con los más pequeños. Para los entrenadores es muy gratificante ver que no vienen solo a mirar y jugar por ellos mismos. Echan una mano en todo lo que pueden”, aprecia el monitor.
El día a día del campus está diseñado para disfrutar cada minuto antes de que apriete el calor: comienza a las 9:30 horas en el pabellón del CEIP Ciudad Encantada para, posteriormente, dividirse por zonas. La mayoría de la acción se desarrolla en el Obispo Laplana. Hasta las 11 horas, calentamiento, juegos dinámicos, situaciones de finalización, rueda de pases, conducción, rondos… tras el merecido descanso para almorzar, llegan los siempre queridos ‘partidillos’. Aprovechando la cita mundialista, se asignan selecciones a los distintos equipos que se forman en el campus. “¡Todos quieren pedirse a Noruega!”, comenta Christian entre risas, mientras que la semana pasada era la sorprendente Cabo Verde la selección de moda entre los jóvenes. A partir de las 12:30 horas, y tras una mañana de intenso fútbol, llega el momento más deseado por todos: un refrescante chapuzón en la piscina del Luis Ocaña.
Entrenamientos, campeonatos inspirados en el Mundial, piscina y convivencia hacen del campus una de las citas más esperadas del veranoDIGNO DE REPETIR
Los protagonistas tienen claro por qué repiten año tras año. Yago Rodríguez, de 12 años, disfruta de su quinta edición consecutiva. “Lo mejor son los ratos que pasamos juntos, los partidillos y el buen rollo que hay. Aquí vienes a jugar al aire libre y te echas muchas risas”, destaca. Por su parte, Matías Vallejo, de 16 años, pasará las cinco semanas completas del campus tras repetir la experiencia del año pasado. “El año que viene paso a juvenil y hay que prepararse, en verano también. Sirve para conocer nuevos amigos, pasártelo bien y no estar todo el rato encerrado en casa”, comenta. El pequeño Mateo Mena, de 8 años, supo cómo convencer a su familia: “Vine, vi que jugaban muy bien y le dije a mi padre que me apuntara. Él me decía: ‘No, porque luego me tienes todo el día con la pelota en casa’. Y yo le respondí: ‘Claro, si no me apuntas...’ Al final cedió y me dijo: ‘Vale, te apunto y así no me rompes nada en casa’”, cuenta entre risas. Los tres juegan durante la temporada en el club y, por supuesto, no han querido parar en verano.
Fútbol, convivencia y valores se adueñan del VI Campus CD Ciudad Encantada, que se extenderá hasta el próximo viernes 31 de julio. Para más información e inscripciones se pueden consultar las redes sociales del club, donde se facilita el contacto para formalizarlas.

El campus no solo busca mejorar la técnica de sus participantes, sino que tiene claro cuál es su objetivo: formar en valores, una seña de identidad que el CD Ciudad Encantada trabaja durante toda la temporada y que, por supuesto, se traslada a esta actividad estival. “Esto es una escuela y, aunque a todos nos interesa ganar, lo primero es la deportividad en las edades formativas. Les enseñamos que, si no se gana hoy, se aprende, y pasado mañana se vuelve a intentar, sin enfadarse con el árbitro ni con los rivales. La educación y el trato mutuo es lo mejor”, asegura Christian. Por ello, durante los entrenamientos y los partidos se insiste en el respeto hacia los árbitros, los rivales y los propios compañeros, evitando protestas y fomentando actitudes positivas dentro y fuera del terreno de juego.
Asimismo, destaca que el campus es una perfecta introducción para dar el salto al fútbol federado, y es que muchos de ellos han acabado uniéndose al club tras su paso veraniego.