Medallas con sabor a oro
Con la misma fuerza e ilusión que el primer día, el sanclementino Juan Diego Haro demuestra que el trabajo constante tiene su recompensa. El duatleta regresó del Campeonato de Europa con una valiosa medalla de bronce y, tan solo unos días después, volvió a demostrar su gran estado de forma en el Campeonato de España, donde volvió a hacerse con una presea.
Se presentaba a ambas citas en su último año en la categoría de edad 40-44, algo que el propio deportista reconoce que influye bastante. A ello se sumaba el hecho de que esta temporada no ha podido competir apenas, aunque mantenía la forma gracias a sus constantes entrenamientos. Antes del Europeo, tan solo se había testado en un duatlón invernal y en algunas pruebas del Circuito de Diputación. Aún así, las sensaciones eran positivas y dio la talla bajo un sol de justicia –en torno a los 35 grados, con una elevada humedad– en Banyoles, sede de la cita continental en la que acabó asegurando la tercera plaza tras un gran segmento final de carrera a pie. “Había gente muy fuerte. Soy del último año de mi categoría y esos cinco años de diferencia se notan mucho. Uno va con la ilusión de conseguir una medalla y, aunque fuese de bronce, me vine con un sabor de boca como si hubiera sido un oro”, afirma con satisfacción el sanclementino. No es para menos, y es que, en las categorías de veteranos, el nivel competitivo es elevado, con ex corredores de élite y preparaciones casi profesionales.
“Volví, estuve dos días en Cuenca y luego a Calahorra”, comenta entre risas Juandi Haro, que pronto se embarcó en otra aventura. Consciente, de nuevo, que era su último año en la categoría, acudió sin muchas expectativas. Acabaría subcampeón en 40-44 y quinto en la general, lo que ratifica su buen momento. “Gané mi propio oro porque fue un esfuerzo grande y, a pesar de la fatiga acumulada, la cabeza hace que el cuerpo rinda. Estoy muy feliz porque lo he dado todo”, celebra.
COMO EL PRIMER DÍA
Pero más allá de los resultados, el sanclementino asegura que su principal motivación y motor es superarse año tras año. Íntimamente ligado al deporte desde muy pequeño –judo, fútbol…–, ha mantenido esa mentalidad hasta el día de hoy. “Mi cabeza siempre ha querido mejorar, pero desde un lado positivo, nunca obsesivo. Veía que, si hacía las cosas bien y me cuidaba, iba mejorando. Esa es mi motivación: ir consiguiendo pequeños logros y metas que me mantengan ilusionado”, traslada el sanclementino, quien, como profesor de Educación Física, trata de trasladar a sus alumnos esa filosofía de mantener hábitos saludables.
Tras estos últimos y grandes resultados, Juandi pone el foco en el Campeonato del Mundo que se disputará en Abu Dabi, si bien su presencia dependerá de lo apoyos económicos que pueda encontrar para financiar los gastos. En caso de no poder acudir, no faltaría en las últimas citas del Circuito de Diputación, donde es un habitual.
Sea como sea, el objetivo está claro: seguir disfrutando del deporte y mantenerse entre los mejores duatletas internacionales de su categoría.