La histórica clasificación de la Selección Española para la final del Mundial ha disparado el ambiente en las calles de todo el país, y Cuenca no es ajena a ello. Las calles se inundan de camisetas, banderas, bocinas y bufandas como reflejo de la ilusión que vive la ciudad en vísperas del decisivo partido que La Roja disputará el domingo 19 a las 21 horas ante Argentina. Sin embargo, el impacto económico del campeonato deja sensaciones dispares entre los comercios y establecimientos hosteleros.
Los comercios que venden artículos de animación están viéndose beneficiados por esta fiebre mundialista. Es el caso de Mercaoriente, donde Susana Zhou asegura que las ventas han ido creciendo conforme España avanzaba de ronda. Entre los productos más demandados por los conquenses se encuentran las banderas, pinturas para la cara, banderines decorativos, gorras y trompetas. La elevada demanda ha obligado incluso a reponer la mercancía en varias ocasiones. “Ya no nos quedan algunos productos y tampoco les quedan a los proveedores. Las banderas las hemos tenido que reponer varias veces”, explica Susana. A falta de este último empujón antes de la final, la gerente resta importancia al posible excedente de mercancía tras el torneo: “Liquidarlo o no me da igual. Lo que me importa es que gane España”, cuenta entre risas.
Diego López, desde la Agrupación de Hostelería y Turismo de Cuenca, aprecia que el torneo ha supuesto un revulsivo para el conjunto de la provincia, especialmente desde que España superase la fase de grupos y los encuentros comenzasen a disputarse a las 21 horas. “Lo dijimos al principio: todo iba a depender del camino que recorriera España. Hemos llegado a la final, así que no puede ir mejor la cosa”, afirma.
El secretario provincial puntualiza que, en un evento internacional de estas características, el impacto trasciende las dos horas del propio partido. “No es solo el encuentro, es el movimiento que se genera durante todo el día”, aprecia. Esto se agradece especialmente en julio, un mes que, históricamente hablando, no es el más propicio para la hostelería, tal y como comenta López. “Muchas salidas, poca entrada, calores… este tipo de eventos son un empujón”, explica. A su juicio, el Mundial consigue movilizar a toda la ciudad y crear un ambiente que se deja notar tanto en las calles como en los negocios.
La clasificación de España para la final ha disparado la venta de banderas, pinturas para la cara, bocinas y artículos de animación en los comercios conquensesLA HOSTELERÍA PIDE MÁS LIBERTAD
A pesar de lo que mucha gente podría llegar a pensar, dado que los bares suelen ser puntos de reunión habituales, la hostelería no comparte un balance muy halagüeño. Ramón Martorell, desde el Restaurante La Viña, lamenta que la ordenanza permita emitir solamente los partidos de España, lo que es una limitación importante. “Es una pena perder una oportunidad de trabajo pudiendo poner todos los partidos que coincidan con los horarios permitidos. No sabemos por qué no nos dejan ponerlos”, traslada Martorell, apelando a que se trata de una circunstancia puntual que sucede cada cuatro años y que sería altamente beneficioso que pudiesen emitir la totalidad de la cita mundialista.
Reconoce que en los últimos partidos sí se ha producido un ligero incremento de clientes en los partidos de la Selección Española, principalmente parejas jóvenes y grupos de amigos, aunque “no ha sido algo eufórico”. “No hemos llenado terrazas ni comedores”, asegura. Aun así, confía en que la gran final genere un ambiente algo más festivo. “Esperamos que el domingo esté más animado. Más que por el negocio, por la fiesta para todos. Tenemos ilusión de que gane España”, concluye.
Otro de los aspectos que no ha dejado brillar a la hostelería conquense, según sus responsables, son las pantallas instaladas alrededor de la ciudad, que desvían a los clientes de los bares. Desde el Restaurante El Rincón de Teófilo, Puiu Alexandre Marian lamenta que el Mundial “está siendo fatal para la hostelería”. Más allá de la limitación en cuanto a la emisió de los partidos, considera que, mientras establecimientos como el suyo deben cumplir estrictamente las normativas sobre consumo y terrazas, las proyecciones públicas hacen que los asistentes acudan con bebidas propias en espacios públicos. “Se permite hacer botellón al aire libre, que se supone que es ilegal”, reivindica.
Según detalla, únicamente notó un ligero aumento de clientes en los cuartos de final ante Bélgica, si bien el resto de encuentros no han tenido apenas repercusión en su negocio. El hostelero considera que estas pantallas están restando oportunidades para su sector y reclama que, en futuras ocasiones, se valoren alternativas que compatibilicen estas iniciativas con no perjudicar a los negocios.
En medio de estas opiniones encontradas acerca del impacto económico, tanto comerciantes como hosteleros coinciden en un mismo deseo: que España levante la preciada Copa Mundial. La ciudad se prepara para vivir una noche histórica en la que, independientemente del resultado, el deporte rey se hará protagonista de la vida social de Cuenca. Casas, terrazas, parques y todo tipo de lugares sintonizarán la televisión para ver un choque que paralizará el país y que teñirá las calles de rojo y amarillo. Solo queda esperar lo mejor para un día que puede quedar en el recuerdo para siempre.
El comercio y la hostelería espera que la gran final del domingo sea un impulso para la economía y que los negocios locales tengan un repunte
