Universitarios de la Región ya pensaban unir la Mancha a Castilla la Nueva
Nueve años antes de que el Boletín Oficial del Estado publicase el Estatuto de Autonomía de Castilla-La Mancha (10-08-1982), unos jóvenes universitarios de la Región, denominada entonces Castilla la Nueva, sentían el pálpito de que la Mancha, conocida universalmente por el Quijote, pero desconocida en el aspecto más cercano de sus cosas y de sus gentes, fuese más reconocida en el ámbito nacional. De ahí que en febrero del año 1973, un grupo de estudiantes universitarios de Cuenca, Ciudad Real, Guadalajara y Toledo (Albacete entonces pertenecía a la Región de Murcia), organizase en el Colegio Mayor “Juan Luis Vives” de Madrid la I Semana de Estudios Regionales de Castilla la Nueva”, pero con bastante acento manchego.
Entre aquellos jóvenes estudiantes amantes de su tierra estaban Emilio Fernández, Dimas Ruiz, Jesús Cordente, Joaquín Sánchez, Santiago Castillo, Miguel Contreras, Carlos Gimeno, Ángel Bosch, Carlos Uribes y Salvador Encina.
En los primeros días de febrero de 1973 en el Colegio “Juan Luis Vives” se vivieron con intensidad los actos programados por aquellos entusiastas estudiantes, que en horario vespertino pudieron proclamar a través de la palabra y de la música, las bellezas y la historia de las cuatro provincias que, junto a Madrid, formaban la Región de Castilla la Nueva con todo el acento manchego que destila la obra más universal de la literatura: El Quijote. Las ayudas económicas fueron pocas, para no variar, y aquellos intrépidos universitarios, amantes de su tierra, tuvieron que rascarse el bolsillo y echar mano de los amigos y empresas conocidas.
En ese año de 1973, quien esto escribe se encontraba en Madrid realizando el Servicio Militar en el Servicio Geográfico del Ejército, en la llamada Brigada Topográfica, que tenía su sede en el Cuartel General del Ejército con entrada por la calle Prim. Estando en la “mili” enviaba una crónica semanal al “Diario de Cuenca” con el título “De Cibeles a Carretería”, amén de otras colaboraciones, pues ya pertenecía a la plantilla del periódico. Asistí por tanto a alguno de los actos celebrados en el colegio mayor, situado en la calle Francisco Suárez, al lado de la Plaza de Castilla.
En la edición de “Diario de Cuenca” del 11 de febrero de 1973 aparece la información con el titular a tres columnas. “La I Semana de Estudios Regionales de Castilla la Nueva, un éxito”, con el siguiente sumario: “Nuestra Región no está bien conocida”.
Dimas Ruiz, uno de los organizadores, señalaba en la reseña del diario que “La Semana se ha organizado porque queríamos resaltar un poco nuestra Región, pues creo que está muy poco conocida en Madrid y, sobre todo, en el ambiente universitario”. Dimas agradecía la colaboración encontrada en las personas que intervinieron en los actos programados: “Quiero resaltar que todas las personalidades que han venido lo han hecho con mucho gusto y siempre aleccionándonos a nosotros, además de gratuitamente. Tanto a Segundo Pastor, Federico Muelas –aunque a última hora no pudo venir– Francisco García Pavón, el grupo de teatro de la Casa de Guadalajara, “Nuevo Mester de Juglaría” y los danzantes de Villanueva de Alcardete, les queremos agradecer públicamente su magnífica colaboración”.
Otro de los estudiantes, Joaquín Sánchez, ofrecía su opinión sobre la Semana y la razón de organizarla: “Como manchego, la Semana de Castilla me ha parecido algo que estaba pidiendo la Mancha a gritos. Que se la diera a conocer tal y como es en todos sus aspectos. El bagaje cultural que arrastra la Mancha es debido a “El Quijote” y por ello se la conoce universalmente; creo que hay que descifrar todo lo que ha escrito Cervantes”.
El óptense Carlos Uribes mostraba su satisfacción por la excursión realizada a Cuenca con sus compañeros del colegio mayor. “Me gustó volver a Cuenca, porque hacía tres años que no iba. Disfruté explicándoles a mis compañeros todo lo bonita que es Cuenca”.
Uno de los actos estrellas de aquella I Semana, fue la charla-conferencia del escritor Francisco García Pavón. En aquel año de 1973, García Pavón era una de las personalidades más conocidas de la cultura española, pues además de que había ganado el Premio Nadal en 1969 y finalista del referido premio en los años 1945 y 1967, la serie de televisión “Plinio”, que contaba las peripecias del jefe de policía local de Tomelloso, le auparon a esa fama que da la pequeña pantalla, aunque libros como “El rapto de las sabinas”, que obtuvo el Premio Nacional de la Crítica en 1969, avalaban la trayectoria del gran escritor castellano-manchego.
El afamado escritor de Tomelloso, me comentaba que “a la Mancha nadie la hace caso”. “Es una tierra humillada”, venía a decir con cierta rabia y dolor este escritor, que tanto hizo por reivindicar las virtudes de la tierra manchega. Y añadía: “Cuenca es una región (sic) con mucha personalidad y bienvenida a la Mancha, porque completa su configuración de una manera muy bella. Diferencias o analogías grandes entre las costumbres y tradiciones no hay. La diferencia entre un manchego de Ciudad Real y otro de Cuenca no creo que sean excesivamente radicales”.
No cabe duda de que aquella primera Semana de Castilla la Nueva, en torno a la Mancha, fue una de tantas semillas que luego germinaron en la actual Región de Castilla-La Mancha.