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Serena Cuenca cumple dos décadas acompañando a menores con TDAH

Actualmente atiende a una treintena de usuarios y sus familias a quienes ofrecen sesiones de psicología, refuerzo escolar y orientación
Fotos: Paula Montero
17/04/2026 - Paula Montero

Dos décadas acompañando, comprendiendo y dando respuestas a lo invisible. Este es el tiempo que la Asociación Serena lleva trabajando en Cuenca para mejorar la vida de niños y niñas con Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) y la de sus familias. Veinte años en los que se ha convertido en el principal recurso especializado en la ciudad, ofreciendo refuerzo escolar, atención psicológica y orientación familiar para mejorar la vida de quienes conviven con este trastorno del neurodesarrollo.

Actualmente, más de 30 menores acuden al centro, una cifra que refleja tanto la necesidad existente como una mayor visibilización del trastorno en los últimos años. “No es que ahora haya más casos, sino que ahora el TDAH es más visible”, explican desde la asociación, donde la demanda continúa creciendo e incluso empiezan a recibir consultas de adultos. 

Uno de esos usuarios es S. C. H., un adolescente de 15 años que estudia en la capital conquense. Lleva aproximadamente dos años acudiendo al centro y su caso refleja el camino que recorren muchas familias hasta encontrar apoyo especializado.

Según explica, fue su madre quien empezó a sospechar que algo ocurría cuando era pequeño. “Notaba que era más revoltoso, más inquieto, que no prestaba atención”, recuerda. Tras acudir a un especialista, llegó el diagnóstico de TDAH y a partir de ese momento comenzó la búsqueda de recursos que pudieran ayudarle en su día a día.

Finalmente dieron con Serena  y desde entonces, acude al centro principalmente para recibir refuerzo escolar. “Aquí trabajamos en función de las necesidades, hacemos refuerzo de las asignaturas y también actividades”, explica. 

Eso sí, más allá de las actividades que llevan a cabo en la sede, S. C. H. destaca la ayuda que recibe para organizarse y estudiar en casa. “Me han dado consejos que me ayudan a concentrarme”, agradece. 

 

Almudena Collado, psicóloga del centro, explica que el trabajo con estos menores se centra en apoyar funciones que, debido al trastorno, resultan más difíciles de desarrollar de forma autónoma. Y es que, “el TDAH es un trastorno del neurodesarrollo, lo que significa que la madurez  de estas personas es más lenta de lo habitual. Por ejemplo, a la hora de sentarse a estudiar y mantener la concentración les cuesta más”, señala.

Por ello, en las sesiones se les guía para mantener la concentración y la perseverancia en las tareas. “Les recordamos que vuelvan a la actividad, que saquen los libros, que terminen los ejercicios que tienen entre manos”.

Además del refuerzo escolar, Serena también ofrece sesiones de psicología orientadas a la gestión emocional ya que muchos menores experimentan frustración o dificultades para comprender lo que les ocurre. “A veces ven que hay mucho caos dentro de ellos y aceptar el trastorno es complicado”, cuenta Collado. En esos casos, la intervención psicológica ayuda a comprender el TDAH, gestionar emociones y reforzar la autoestima.

Otro de los pilares del trabajo de Serena es el acompañamiento cercano. “Es muy importante que sientan que tienen a alguien con quien hablar, que no les va a juzgar ni considerar menos”, añade la psicóloga. 

 

El TDAH no tiene cura, pero sí tratamiento a través del que se consiguen amortiguar los efectos

Más allá de los propios usuarios, la labor de Serena también se extiende a los familiares ya que muchos necesitan orientación para aprender a gestionar el TDAH en casa. S.C.H. conoce bien esta realidad.  “Mi madre empezó a leer libros, a informarse, a buscar información por todas partes para comprender qué me pasaba”, cuenta.

Y para los profesionales, esa implicación familiar es clave. “Muchas veces el problema es que, como no se ve, la gente piensa que son niños maleducados o que simplemente se portan mal”, dice Collado. De ahí la importancia de visibilizar el trastorno y ofrecer información rigurosa a familias y profesionales de la Educación.

Es importante recordar que el  TDAH no tiene cura, pero sí tratamiento. Según explica Almudena Collado, el objetivo de los fármacos es “amortiguar los efectos”, pero estos se deben combinar con apoyo psicológico, refuerzo educativo y acompañamiento familiar.

En los últimos años, además, el conocimiento científico sobre este trastorno ha avanzado considerablemente. “En las últimas décadas ha habido un despliegue enorme de investigaciones, publicaciones y guías. También han mejorado los tratamientos farmacológicos, con más opciones y menos efectos secundarios”, afirma.

Con todo, a lo largo de estos 20 años, Serena se ha convertido en un punto de referencia para las familias conquenses que buscan respuestas y apoyo. Para muchos menores, además, es un espacio donde sentirse comprendidos ya que normalmente eso no ocurre. De ahí que S.C.H. lance un mensaje claro: “Queremos que nos den una oportunidad porque somos grandes personas”.

 

 

Tras el éxito de la I Jornada de Formación sobre TDAH, la entidad trabaja ya en una segunda edición

De cara al futuro, desde la Asociación Serena advierten también de las dificultades para sostener su labor. Las subvenciones públicas, tal y como explica su presidenta, Sonia Ballesteros, son cada vez menores mientras que el número de usuarios crece. Una situación que obliga a redoblar esfuerzos para contar con más recursos materiales y profesionales.

De hecho, la entidad se ve obligada a organizar al menos dos eventos solidarios al año para poder cubrir gastos. Pese a ello, Serena continúa impulsando iniciativas de sensibilización, como la I Jornada de Formación sobre TDAH celebrada el pasado 7 de febrero con ponentes de referencia nacional que fue todo un éxito. De ahí que ya estén trabajando en una segunda edición para  seguir concienciando a la sociedad, fomentar la empatía y avanzar en la inclusión bajo el lema: “Haz visible lo invisible”.