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Acogimiento familiar

“Ser familia de acogimiento es una experiencia única, merece la pena”

En la provincia de Cuenca hay 152 niños y niñas tutelados por la Junta. Solo 18 familias forman parte del programa de acogida

“Ser familia de acogimiento es una experiencia única, merece la pena”
Foto: Saúl García
10/2/2021 · Paula Montero

Un año más, la Consejería de Bienestar Social busca familias para acoger a menores mientras están bajo la tutela de la administración. Se trata de niños y niñas de 0 a 18 años que no pueden estar con sus familias biológicas por diversos problemas como abandono, maltrato físico, psicológico o abusos sexuales, entre otras causas. Por ello, necesitan una nueva oportunidad para crecer en un entorno apropiado, sin eliminar por completo el vínculo con su familia de origen.

Y ahí están las familias de acogimiento para sujetar la mano de estos niños y niñas que tanto apoyo y cariño necesitan. Se trata de “la mejor alternativa para que no pasen por un centro residencial y así puedan vivir en un ambiente apropiado durante su crecimiento”, asegura Ricardo Luengo, jefe de Servicio de Infancia y Familia de la Dirección Provincial de Cuenca. Una fórmula de carácter temporal que les protege y además permite a sus familias biológicas solucionar sus problemas para que puedan regresar con ellos en el mejor de los casos o, por otro lado, esperar hasta encontrar una familia adoptiva.

Claro ejemplo de esta labor social son Ana y Miguel, ya que junto a sus tres hijos conforman unas de las 18 familias conquenses que prestan asistencia a menores a cargo de la administración. En su caso, esta es la cuarta experiencia en el acogimiento y sin dudarlo la definen como “única e impactante”. A día de hoy, cuidan de una niña de tan solo 15 meses, “por la que nos desvivimos y sentimos una gran responsabilidad”, comentan. En cuanto a la llegada de estos menores a sus vidas la describen como “emocionante, igual que cuando das a luz a tus propios hijos”, resume Ana. Pero, sin duda, el momento más duro comienza “cuando nos comunican que se va, porque hay que empezar a elaborar una despedida. Pasas un duelo, como cuando pierdes un familiar”, apostilla.

Sin embargo, esta práctica les ha aportado muchas cosas buenas, por ejemplo, “nuestros hijos han aprendido a valorar lo que tienen porque otros niños no disfrutan de algo tan básico como unos padres”, explican.

Sin embargo, es importante tener claro que se trata de una medida temporal, algo que no impide “crear lazos muy fuertes, porque los sentimientos son libres”. Sin dudarlo, animan a otras familias a hacer lo propio porque “hay personas que enriquecen el mundo gracias a sus conocimientos y nosotros ayudamos a la sociedad desde el punto de vista práctico”, destacan.

Como veteranos en esta praxis, definen la experiencia como “satisfactoria” aunque si bien es cierto que siempre les invade un doble sentimiento. Por un lado, siempre les quedará esa tristeza al desprenderse de los menores porque, “se va una parte de tu vida y de tu corazón”, pero saben que, por fin, estos niños y niñas van a ser felices.

SITUACIÓN EN CUENCA Y PROVINCIA

En la actualidad, en la provincia de Cuenca hay 152 niños y niñas conquenses tutelados por la administración regional. De estos, 75 están en Acogimiento Residencial mientras que 77 se encuentran en régimen de Acogimiento Familiar. Esta última es una medida temporal, incompatible con la adopción pero que facilita el desarrollo armónico de la personalidad de los niños y niñas, al tiempo que mantienen la relación con su familia de origen.

En cuanto a Acogimiento Familiar, 39 chicos y chicas permanecen a cargo de su familia extensa, es decir por parientes de hasta cuarto grado como son abuelos, tíos, primos o hermanos mayores, pero no siempre se puede. Por este motivo surge la segunda alternativa: Acogimiento en Familia Ajena, como es el caso de Miguel y Ana. A día de hoy, 7 familias conquenses están acogiendo a menores tutelados y además, hay dos que todavía están libres y 9 que están en periodo de descanso tras haber concluido una experiencia de acogimiento recientemente.

Además, en función de las características y necesidades de estos menores la temporalidad del acogimiento varía. En este sentido existen varios tipos. El primero puede durar desde unos días hasta varios años y se conoce como acogimientos de urgencia. Los temporales, destinados a menores de todas edades pueden abarcar un espacio temporal de hasta dos años como máximo.

Por último se encuentra el acogimiento permanente, aquel que permite al menor estar junto a su familia de acogimiento hasta que cumpla la mayoría de edad. Sin embargo, ninguno es definitivo puesto que si la familia biológica recupera su buen funcionamiento los niños y niñas pueden regresar a ella.

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