La Policía Local refuerza el control de los patinetes tras su auge
Los Vehículos de Movilidad Personal (VMP), especialmente los patinetes eléctricos, han dejado de ser una imagen puntual para convertirse en una escena cotidiana en las diferentes calles de la capital conquense. Su implantación ha crecido de forma notable en los últimos años, especialmente entre la población adolescente, y ese auge ha obligado también a la Policía Local a intensificar el control sobre una movilidad que, aunque útil y cada vez más extendida, sigue generando numerosas infracciones y no pocos riesgos para peatones y usuarios.
Así lo ha explicado el oficial Rubén Espejo, uno de los agentes que ha participado además en las recientes charlas divulgativas impulsadas por el Ayuntamiento sobre este tipo de vehículos. Describe la situación actual de los VMP en la capital conquense como la de un fenómeno claramente al alza, toda vez que en los últimos años “se ha detectado un incremento notable” y su presencia se ha hecho cada vez más visible en la movilidad urbana diaria.
Aunque el perfil de usuario es diverso, desde el punto de vista policial llama especialmente la atención la franja juvenil, tanto por su presencia como por las conductas irregulares que se detectan en ocasiones. No obstante, también precisa que se observa un uso creciente entre personas de otras edades, que ven en estos vehículos una fórmula práctica y eficaz para moverse por la ciudad.
Sobre las actuaciones policiales, el oficial detalla que desde 2024 se han realizado más de 62 intervenciones, una cifra que se refiere a las actuaciones más reseñables y que quedan registradas, como accidentes, atropellos, inmovilizaciones o infracciones de carácter peligroso. Sin embargo, subraya que la realidad diaria va mucho más allá de ese número, ya que las actuaciones relacionadas con VMP son prácticamente diarias o semanales y muchas tienen un carácter informativo, preventivo o de colaboración, por lo que en la mayoría de los casos ni siquiera quedan reflejadas en el sistema informático policial.
Precisamente, Espejo incide en que hasta ahora ha predominado más la labor informativa que la sancionadora. Explica que, al no existir hasta fechas recientes una normativa suficientemente clara y haberse producido además constantes modificaciones y cambios, se optó inicialmente por un periodo de adaptación antes que por una respuesta estrictamente punitiva. Ese enfoque, señala, se adoptó también desde el sentido común.
Ahora bien, deja claro que cuando la infracción se comete con “manifiesto desprecio” al resto de usuarios de la vía, o cuando se trata de vehículos que en realidad no pueden ser considerados VMP, la Policía Local actúa de forma inmediata, procediendo incluso a su inmovilización. Lo mismo ocurre cuando estos vehículos son utilizados por menores de 16 años, supuesto que conlleva automáticamente la inmovilización y la necesidad de contactar con sus padres o tutores.
En este sentido, el oficial confirma que el control se ha incrementado desde la implantación de nuevas exigencias, como la obligatoriedad del registro, la placa identificativa y la contratación de un seguro obligatorio. Eso sí, matiza que la intensificación del control depende también de las posibilidades operativas de cada jornada y del número de patrullas efectivas disponibles.

INFRACCIONES
Las infracciones más frecuentes siguen dibujando un mapa claro de los problemas de convivencia y seguridad que están planteando estos vehículos. Espejo enumera entre las más habituales circular por la acera, no respetar la fase roja de los semáforos, llevar dos ocupantes en un mismo vehículo, no respetar el sentido de las calles o conducir sin haber alcanzado la edad mínima de 16 años. A ello se suma una cuestión que preocupa especialmente a los agentes por el riesgo que entraña para los propios usuarios: circular sin alumbrado homologado y sin elementos visibles o reflectantes, sobre todo en condiciones de escasa visibilidad.
Junto a estas infracciones de circulación, la Policía Local está detectando cada vez más incumplimientos administrativos. Entre ellos, Espejo cita no haber inscrito el VMP en la DGT, no haber obtenido la correspondiente placa identificativa adhesiva o no llevarla colocada en el lugar reglamentario, además de la falta del seguro obligatorio.
Uno de los puntos que más preocupa a los agentes está en la zona centro y, de forma muy especial, en el área peatonal de Carretería. Allí, según explica el oficial, este tipo de usuarios pone en riesgo a los peatones, que caminan con la confianza lógica de encontrarse en un espacio donde no va a irrumpir ningún vehículo.
A ello se añade una característica propia de los patinetes: son silenciosos y su llegada apenas puede percibirse. Espejo advierte de que ese factor incrementa el riesgo de atropello, especialmente en el caso de menores y personas mayores, a quienes podrían ocasionar lesiones de consideración.
Especialmente llamativa sigue siendo la utilización de estos vehículos por menores de 16 años. El oficial reconoce que esta conducta continúa detectándose “desgraciadamente” y que en muchos casos se produce por desconocimiento, no solo de los propios menores, sino también de sus padres o tutores. Incluso relata que se han encontrado situaciones en las que son los propios padres quienes acuden al colegio con el menor subido en el patinete, incurriendo a la vez en dos infracciones: transportar a dos ocupantes y permitir su uso por un menor que no tiene la edad mínima exigida.
Otro de los focos de preocupación se sitúa en los patinetes que superan los límites permitidos y que, por sus características, ya no pueden ser considerados VMP, sino ciclomotores u otra categoría distinta. Espejo insiste en que los padres deben asegurarse bien del vehículo que están comprando, porque en muchos casos existe desconocimiento y en otros la información que se facilita en el momento de la venta no deja suficientemente claras las prestaciones reales del patinete.
Explica que existen modelos con un primer modo de conducción limitado a 25 kilómetros por hora, pero que después permiten activar otros modos con los que se supera ampliamente ese límite. También hay vehículos que, por fabricación, se asemejan más a ciclomotores que a patinetes. De hecho, confirma que ya se han inmovilizado varios vehículos de estas características porque su uso no está permitido en vías abiertas al tráfico rodado. En este punto, recuerda que la DGT dispone de un listado actualizado de modelos homologados que conviene consultar antes de adquirir uno.
Respecto a la normativa, Espejo señala que el usuario debe conocer, en primer lugar, la ordenanza municipal que regula la utilización de estos vehículos en Cuenca, además de las resoluciones e instrucciones de la DGT y la reciente actualización de la Ley del Seguro. Añade que, en caso de duda, siempre es aconsejable consultar a la Jefatura Provincial de Tráfico o a la Policía Local. Entre los cambios más recientes cita la obligación de inscripción del vehículo, la obtención de la etiqueta o matrícula identificativa y la contratación del seguro obligatorio.
SANCIONES
Las sanciones, además, no son menores. Espejo detalla que circular con dos pasajeros en un mismo vehículo conlleva 200 euros; utilizar auriculares o teléfono móvil durante la conducción, otros 200; circular por la acera, 100; no respetar la luz roja del semáforo, 200; conducir siendo menor de 16 años, 200; y circular sin alumbrado, 100 euros. A ello añade que la infracción por circular sin seguro puede alcanzar los 800 euros. Cuando el infractor es menor de edad, precisa, la responsabilidad recae solidariamente en los padres o tutores.
A la par, la siniestralidad es ya una realidad. El oficial confirma que se han registrado varios atropellos relacionados con conductores de VMP, de distinta consideración y gravedad. En ese escenario, recalca que la responsabilidad del usuario es la misma que la de cualquier otro conductor de vehículo: debe asumir la responsabilidad civil por los daños personales o materiales que pueda ocasionar.
Tras las charlas impartidas a alumnos de institutos, la conclusión policial es clara: los jóvenes no son plenamente conscientes ni de la normativa aplicable ni de los riesgos que entraña la conducción de estos vehículos. Se está valorando ampliar estas campañas a otros sectores de población, aunque por ahora no hay nada concreto.
Con todo, la Policía Local considera que uno de los retos de una ciudad como Cuenca pasa por reducir la dependencia del vehículo privado y facilitar alternativas reales de desplazamiento, con más itinerarios ciclistas, mejor conexión entre el centro y los barrios y un modelo urbano más sostenible, menos contaminante y más amable para el peatón. Pero para que los patinetes formen parte de esa movilidad del futuro, insiste, deben usarse con “prudencia, respeto y sentido común”.