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Cuenca

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Especial Semana Santa 2020
Día Daño Cerebral

“Nadie te dice que sufrir un daño cerebral cambia la vida”

La Asociación de Daño Cerebral de Cuenca presta ayuda a más de 80 usuarios que han sufrido un ictus, un traumatismo craneoencefálico o un tumor cerebral

“Nadie te dice que sufrir un daño cerebral cambia la vida”
Fotos: Saúl García
30/10/2020 · Paula Montero

Invisibles. Así se sienten las personas que padecen una pluridiscapacidad tras sufrir un daño cerebral. ¿Qué es? Se trata de una lesión en el cerebro que se produce de forma súbita por un golpe, un accidente cerebrovascolar, un tumor o una infección, aunque la mayor parte de los casos son a causa de un ictus.

En Cuenca, la Asociación de Daño Cerebral (ADACE) ayuda a más de 80 usuarios y sus familias para brindarles apoyo, información, asesoramiento y actividades rehabilitadoras tanto de logopedia, como de fisioterapia o psicología puesto que el daño cerebral tiene consecuencias cognitivas, emocionales o del lenguaje y estas personas necesitan reconducir su vida diaria.

Este grupo de personas celebra el Día del Daño cerebral cada 26 de octubre y luchan para que se reconozcan sus derechos porque “las discapacidades físicas visibles a simple vista son más importantes que otras que no se aprecian como el daño cerebral”, destacan desde Adace Cuenca Lucia Espinosa, terapeuta ocupacional y Celia Buedo, trabajadora social.

Además, indican la importancia de acudir a ADACE tras salir del hospital ya que la fase aguda que abarca hasta los seis meses desde que se produce la lesión es la más importante en la recuperación porque el cerebro tiene más plasticidad. “Los pacientes y las familias tienen que acudir cuanto antes porque somos ese hombro en el que pueden apoyarse, un primer contacto con el que sienten alivio al sentirse comprendidos”.

Foto: Saúl García

EN PRIMERA PERSONA

Imagina que tienes 47 años y una mañana sientes que no puedes moverte o hablar y ni siquiera puedes avisar a tu mujer para que te ayude. Era un ictus y es lo que José Herraiz sufrió hace seis años y su mujer Evelin González ha estado a su lado para ayudarle en su recuperación. “Con los años vas aprendiendo que esta enfermedad es una adaptación contínua”, explican. Unos duros primeros días porque “cuando sufrí el ictus solo era un cuerpo en una cama, estaba vivo pero no conocía, no hablaba y nadie te avisa de todo lo que viene después, ni al paciente ni a la familia”.

José perdió la movilidad de la parte derecha de su cuerpo y tenía que hacer uso de una silla de ruedas, pero tras cumplir una terapia rehabilitadora de nueve meses en Guadalajara y continuarla en ADACE Cuenca ha conseguido volver a andar y moverse con cierta soltura. “Han sido unos años díficiles pero ahora mismo podemos hacer balance positivo, vemos la vida de otra manera y somos más humanos”, explica Evelin.

Desde la experiencia, agradecen a ADACE la comprensión porque “nadie te enseña lo que hay detrás, nadie te dice que sufrir un daño cerebral cambia la vida, tanto la del paciente como de la familia”. Por este motivo, desde la Asociación mantienen firme su lema: Una vida salvada merece ser vivida. Y además con dignidad. Gracias a su impulso, “ADACE es la estrella que ha iluminado nuestro camino”.

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