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Maese Workshop: artesanía digital para recordar Cuenca

El artesano conquense David Sánchez transforma el patrimonio, las leyendas y los símbolos de la provincia en piezas únicas
Maese Workshop: artesanía digital para recordar Cuenca
05/01/2026 - Rubén M. Checa

Detrás del nombre de Maese Workshop está David Sánchez González (Cuenca, 1994), un artesano que ha encontrado en la escultura digital una forma contemporánea de mirar al pasado, y donde hace uso de una palabra antigua para un proyecto que mezcla tecnología, tradición y emoción bajo su batuta como maestro del oficio.

Nacido el día de la Epifanía, David no oculta su fascinación por los símbolos. “Me gusta que todo lo que hago en el taller tenga un significado, una historia que nos recuerde a nuestras raíces, a nuestros abuelos”, detalla. Y es esa idea la que atraviesa cada una de sus piezas: desde gárgolas hasta santos, pasando por druidas, dinosaurios o belenes muy poco convencionales.

Lleva dos años como maestro artesano digital, aunque su camino no empezó ahí. Durante mucho tiempo trabajó como diseñador gráfico y modelador 3D en una empresa, hasta que de repente decidió dar un giro a su vida. Dejó su empleo, se fue a Sotos, su pueblo, “en plan ermitaño”, y ahí se lanzó a la que era su gran pasión. La escultura siempre había sido su afición, ya que desde pequeño hacía gárgolas de plastilina para ponerlas en la estantería a modo de decoración, pero en ese momento, aprovechando las técnicas de modelaje en 3D que ya tenía, decidió convertir esa afición en su forma de vida.

Sus primeros meses como artesano digital fueron modestos, recuerda David, ya que recorría las ferias y fiestas de pueblos a los que le invitaban. Pero ese contacto directo con la gente le permitió entender qué conectaba más con cada lugar, y a partir de ahí fue creando lo que él llama “una biblioteca de figuritas”, un archivo vivo de símbolos locales en los que no solo están presentes los fósiles de dinosaurios o las gárgolas de iglesias o la Catedral, sino que también están los patrones y patronas de los pueblos de la provincia.

Para David, Maese Workshop es “un taller de reliquias y recuerdos”. No utiliza la palabra recordar a la ligera. “Viene del latín recordis, revolver el corazón”, detalla. “Las cosas que nos emocionan se quedan grabadas, no se olvidan”, añade, y de ahí que detrás de cada pieza haya siempre una historia.

Lo ejemplifica con la escultura de San Miguel Arcángel de Tragacete, representado no como un guerrero imponente, sino como un joven. “Hay una leyenda que dice que, tras una gran nevada, el pueblo quedó aislado y el demonio envió lobos. Entonces apareció San Miguel y los salvó”, explica. Por eso, la figurita es solo la puerta de entrada a ese relato.

El proceso de trabajo combina tecnología y oficio. David modela cada pieza desde cero con el ordenador o su tablet. “A mí me gusta llamarlo artesanía digital, porque antes de la máquina hay una persona esculpiendo, no es automático”, subraya. Y es que, a partir del modelo 3D que se imprime, este se acaba puliendo para que el resultado final sea una auténtica obra única.

Además, hay ocasiones en las que a raíz de esa figura, se crean moldes de silicona, que después rellena con morteros naturales. El resultado final huye del plástico y busca el tacto de lo auténtico, y termina como empezó: con las manos de David puliendo hasta el más mínimo detalle.

Por otra parte, sus piezas también llegan hasta la gastronomía. Es el caso de una colaboración que ha hecho con el chef Jesús Segura, en el que a partir de la figura se ha hecho un molde de silicona, que luego sirve para rellenarlo del producto que se considere necesario “y a parte de ver la pieza, también puedes degustarla”.

Cada figura incorpora además un código QR que lleva a su perfil de Instagram, que también se ha convertido en una biblioteca virtual. “Puedes ver el modelo 3D original y escuchar una locución que te cuenta el simbolismo”, explica. El objetivo es que la pieza sea interactiva y emocional.

Además, muchas de sus figuras sirven para autofinanciación de parroquias, fiestas o restauraciones. “Es un suvenir autóctono”, subraya, habiendo recibido encargos para que después las organizaciones los vendan y consigan así fondos propios. Por eso, Maese Workshop está “a disposición de la ciudad y de todos”. Un proyecto joven que mira al pasado y a las tradiciones para construir recuerdos duraderos.