La Casa Zavala podría reabrir sus puertas con o sin el legado de Antonio Saura
El Ayuntamiento de Cuenca está decidido a recuperar la Casa Zavala como espacio cultural y aprovechar que se trata del único inmueble de la ciudad homologado para albergar exposiciones de relevancia fruto de las obras, valoradas en más de 1,8 millones de euros, que se llevaron a cabo antes de su reapertura como Fundación Antonio Saura en el año 2008, las cuales entre otras cosas garantizan su adecuada climatización y condiciones de seguridad.
Pero otra cosa es que el espacio, ubicado en la plaza de San Nicolás y de más de 500 metros cuadrados, vaya a volver a abrir como museo dedicado al legado del pintor Antonio Saura, fallecido en 1998 y considerado uno de los más pintores más relevantes de la segunda mitad del siglo XX.
A que sea el propio Ayuntamiento, y no la Fundación Antonio Saura, quien gestione, si no total al menos parcialmente, este espacio que lleva cerrado desde octubre de 2015 fruto de la crítica situación económica en que se encontraba como consecuencia de la caída del apoyo público, es a lo que parece desde luego encaminado el proceso abierto recientemente por el equipo de gobierno, consistente en tratar de revertir el convenio firmado en 2001 por el que el Consistorio cedía el uso de la Casa Zavala a la Fundación Antonio Saura.
La concejal de Cultura, Marta Segarra, reconocía este martes a los medios que la idea del Consistorio es que el edificio pueda retomar su actividad cultural teniendo en cuenta que con este fin se lo cedió, en los años setenta del pasado siglo, la viuda del arquitecto Juan de Zavala. Y aseguraba que el equipo de gobierno iba a intentar “por todos los medios” dotarle de una actividad “paralela” a la de la Fundación Antonio Saura, “de ahí que se haya estudiado con nuestros jurídicos la posibilidad de compartir el uso”.
Claro que esta apuesta por “compartir” el espacio se hace en un momento en el que la Fundación no tiene ninguna actividad, ni desde el equipo de Gobierno hay mucho optimismo de que pueda recuperarse por más que, entre sus patronos, se encuentren, entre otros, el propio alcalde, Ángel Mariscal, y el director de la Fundación de Cultura Ciudad de Cuenca, Pedro Mombiedro. Es más, Mariscal, ya advertía hace meses que el problema era “de difícil solución”, y Segarra hablaba esta semana de que la Seguridad Social estuvo cerca de “embargar sus bienes” por impagos, “con unos trabajadores que estuvieron dos años sin cobrar”, situación de la que culpa al anterior equipo de gobierno.
Corta andadura
Hay que recordar que la Fundación inició su andadura en 2008, una vez que en 2005 una sentencia del Tribunal Supremo confirmaba la validez jurídica de su existencia ante la oposición a ello de la hija de Antonio Saura Marina. Contó para ello con un fuerte respaldo de la Junta de Comunidades, que aquel año aprobó una partida de 159.000 euros anuales para este recurso, lo que, unido al respaldo de otras administraciones, como la Diputación, hizo que el presupuesto sobrepasara los 200.000 euros.
Sin embargo, solo tres años después, en 2011, la administración regional abandonó su Patronato y la partida que le venía destinando quedó en el aire, confirmándose su desaparición en la siguiente legislatura, presidida por María Dolores de Cospedal.
Fueron entonces cerca de 160.000 los euros que se dejaron de ingresar, lo que puso el ambicioso proyecto confeccionado en 2008 contra la espada y la pared por mucho que la ausencia de esa ayuda tratara de compensarse con la ofrecida por el Consorcio Ciudad de Cuenca, que desde 2011 aportó unos 80.000 euros anuales.
PROYECTO A LARGO PLAZO
Algunos agentes culturales consultados por Las Noticias apostaban recientemente por confeccionar, entre todas las administraciones, “un proyecto a largo plazo” que garantizara la apertura y el mantenimiento del museo. Pero, el gran problema, está en que, para que la Fundación Antonio Saura siguiera haciéndose cargo de él, antes sería necesario resolver su deuda, que podría ser superior a los 300.000 euros.
Y parece claro que, si no es así, y es el Ayuntamiento de la capital el que opta por retomar la actividad, no tendrá fácil relanzar el proyecto dada su delicada situación económica y, sobre todo, correría el riesgo de perderse la identificación del edificio con Antonio Saura, para muchos el gran y principal atractivo de la Casa Zavala.