DIPUTACIÓN CUENCA ALMA ROMANA
Es noticia en Cuenca: Día de Todos los Santos Hermandad de San Isidro UCLM Cuenca

La falta de cinturón y la ITV caducada, las infracciones más comunes en Cuenca

Cuatro patrullas se despliegan en la capital para revisar documentación y alcoholemias en unos controles que, según el cuerpo, buscan más concienciar que sancionar
Fotos: Saúl García
02/11/2026 - Rubén M. Checa

El reloj pasa un par de minutos de las 9:30 de la mañana y, en el puente de la A-40 sobre el río Júcar, poco antes de la rotonda de Cáritas, la Policía Local comienza su despliegue. Cuatro patrullas toman posiciones en uno de los principales accesos a la ciudad. El objetivo no es otro que hacer un control rutinario de documentación, acompañado de pruebas aleatorias de alcoholemia, porque, como explica el oficial José Luis Garrote, “sigue siendo muy importante que saquemos de las carreteras a la gente que pueda llevar algún tipo de tasa positiva en alcohol”.

El dispositivo funciona como un engranaje. Al frente se sitúa el llamado escalón de selección, donde un agente decide qué vehículos entran en el control. Detrás, los policías trabajan por binomios en una zona habilitada para detener hasta tres coches a la vez. “Cada patrulla para su vehículo, lo documenta y, una vez que termina, lo saca del control y entra otro”, detalla Garrote. Cierra el despliegue un último coche patrulla, reservado para posibles persecuciones si algún conductor decide saltarse el control.

La elección de los vehículos tiene algo de azar, pero también de olfato policial. “Suele haber diferentes signos que los conductores o los acompañantes nos dan. Si vemos que hay algo sospechoso, algo de nerviosismo, algo que nos pueda alertar, ese vehículo lo paramos”, explica el oficial.

Tampoco el lugar es casual. La Policía Local cuenta con varios puntos establecidos en la ciudad y escoge uno u otro según el día de la semana y la franja horaria. Los controles más habituales se concentran en el casco urbano, aunque los agentes ya han trabajado en otras ocasiones en este puente, tanto en los carriles de entrada como en los de salida. La frecuencia, por su parte, depende de la plantilla disponible, ya que un dispositivo de este tamaño exige cuatro patrullas y no todos los turnos lo permiten. 

DEL CARNÉ A LA ITV

Una vez detenido el coche, el ritual empieza por los papeles: permiso de conducir, documentación personal y la del vehículo, con el seguro y la ITV. A partir de ahí, la mirada de los agentes recorre el habitáculo para comprobar que todos los ocupantes lleven el cinturón abrochado y que no viaje suelto ningún objeto o animal sin atar o ir en su trasportín que pueda convertirse en un peligro en caso de accidente.

El cinturón es, precisamente, la infracción que más se repite. Garrote reconoce que en un punto como este, a la entrada de Cuenca desde la autovía, quizá no aparezca tanto como en cualquier calle del centro, pero las denuncias por este motivo superan con holgura a las de cualquier otra infracción. “Mucha gente todavía no se lo pone, y de verdad que salva vidas”, lamenta.

El descuido sale caro, dado que no abrocharse el cinturón cuando es obligatorio supone una multa de 200 euros, que se queda en 100 con pronto pago en 20 días, y la pérdida de 4 puntos del carné. Además, la norma ya no admite excepciones dentro de la ciudad: desde el 1 de octubre de 2026, taxistas, conductores de VTC, repartidores y profesores de autoescuela, que hasta ahora podían circular sin él en casco urbano, también están obligados a llevarlo. 

Le siguen los problemas con la ITV. A veces se trata de un simple despiste con la fecha; otras, de vehículos que acumulan “hasta un año, año y pico” sin pasar la inspección.

Circular con la ITV caducada se castiga con 200 euros, que bajan a 100 si se pagan en los 20 días naturales siguientes, y no conlleva pérdida de puntos. Tampoco vale como excusa tener la cita pedida, ya que la única excepción es usar el coche para ir directamente a la estación de ITV a pasarla con cita previa. La sanción se endurece si la inspección ya se ha pasado y no ha ido bien: circular con la ITV desfavorable fuera de los desplazamientos permitidos cuesta también 200 euros, y hacerlo con una ITV negativa, 500 euros, sin posibilidad de pronto pago.

 Con el alcohol, en cambio, la ciudad sale bien parada. “En ese sentido, la gente en Cuenca está concienciada. No suelen salir muchos positivos”, detalla. Y conviene que siga siendo así, porque superar los 0,25 miligramos por litro en aire espirado supone 500 euros de multa y 4 puntos menos, una cifra que sube a 1.000 euros y 6 puntos por encima de 0,50, mientras que a partir de 0,60 la infracción deja de ser administrativa y pasa a ser un delito.

Las furgonetas y otros vehículos de mercancías también pueden acabar en el arcén si los agentes lo consideran oportuno, aunque su vigilancia específica, igual que la del transporte de viajeros y de menores, se reserva para las campañas concretas que marca la DGT a lo largo del año.

 

INFORMAR ANTES QUE MULTAR

Pese a las cifras, el oficial insiste en que la sanción no es el fin último del dispositivo. “No buscamos denunciar, ya que de lo que se trata es de sensibilizar al ciudadano e informarle de las consecuencias”, explica. Pone como ejemplo a los perros que viajan sin sistema de retención: en un accidente, el animal saldría despedido y se convertiría en un proyectil para el resto de ocupantes. “Denunciar es la última opción”, subraya.

La mañana avanza y los coches siguen desfilando por el puente, uno tras otro, bajo la mirada de los agentes. Ha habido alguna denuncia por falta de cinturón de seguridad, avisos de que la ITV está próxima a caducar. Así las cosas, Garrote hace balance con optimismo: “Cuenca es una ciudad en la que los conductores, de manera genérica, suelen ir correctamente. Podemos estar contentos de que, en líneas generales, la ciudadanía colabora y contribuye a una mejor movilidad”, concluye.