De la emisora casera ‘Radio Noelia’ a toda una vida en las ondas
Corre el año 1994 y estamos en una habitación de una casa de Alicante. Una niña de apenas nueve años coloca una cinta virgen en su radiocasete, pulsa el botón de REC y, con la tranquilidad de quien sabe que ha encontrado su lugar en el mundo, anuncia: “Hola, soy Noelia, y esto es Radio Noelia”. Aquella niña no jugaba a ser periodista, sino que ya ensayaba para serlo.
Treinta años después, esa misma voz no solo despierta a toda una provincia desde los micrófonos de COPE Cuenca, sino que ahora, además, puede presumir de título académico: Noelia Barroso ya es Doctora.
Así, este 13 de febrero, Día Mundial de la Radio, cobra un sentido especial para la redactora jefe de la emisora conquense, que celebra una vocación que nació entre cintas y programas nocturnos escuchados bajo las sábanas. “Siempre lo tuve claro”, confiesa, recordando que siempre luchó por conseguir ocupar su lugar en las ondas. Estudió Periodismo en Murcia, y tras unas prácticas en la prensa escrita, consiguió su primer trabajo radiofónico en la emisora Radio Sirena de Benidorm.
Aquella experiencia fue breve, pero suficiente para confirmar que ese era su sitio. Tras aquel verano decidió marcharse a Madrid para especializarse y cursar el máster de Radio y Televisión de la COPE. Allí realizó prácticas en informativos nacionales, en la sección de terrorismo, en un momento especialmente intenso de la historia reciente de España.
Vivió de cerca el último atentado de ETA, en Palma Nova, y el proceso posterior de desarticulación de los zulos de la banda terrorista. Fue una etapa exigente, dura en lo informativo y muy formativa a nivel profesional, en la que compartió profesión con Juan Baño.
También guarda de esos años alguna anécdota que hoy cuenta entre risas, como aquella que le surgió cuando cubría una rueda de prensa de José Luis Rodríguez Zapatero en La Moncloa, y al ver que no llegaba a tiempo a su equipo de transmisión para el boletín, cometió el “error” de echar a correr por los jardines presidenciales para llegar a la zona de prensa. «En La Moncloa no se corre», le advirtieron los servicios de seguridad tras interceptarla y hacerle un semi placaje.
Su llegada a Cuenca parece escrita por un guionista romántico. Noelia aterrizó en la ciudad de las Casas Colgadas un 14 de febrero de 2010. Llegó por San Valentín para inaugurar una emisora que no existía y, sin saberlo, inició un idilio con esta tierra que dura ya 16 años. “Era un reto bonito abrir la radio en una provincia que desconocía”, admite.
Su primer día oficial coincidió con la colocación de la primera piedra del Hospital Universitario de Cuenca. Años después, cerró el círculo narrando su inauguración. Entre esa primera piedra y el edificio terminado, Noelia ha construido su vida, ha sido madre y se ha convertido en una conquense más.
En este tiempo, la voz de Noelia ha tenido que quebrarse, aunque nunca en antena, contando tragedias como el crimen de Laura y Marina o narrando la soledad de las calles durante la pandemia. “Recuerdo venir andando sola al estudio, con la ciudad vacía, para hablar de muerte y miedo. Fue durísimo”, rememora.
Sin embargo, es en la cercanía donde encuentra la magia. En el oyente que toca a la puerta de la emisora para explicarles cómo arreglar la cafetera que comentaron en el magazine local que estaba rota, o en el taxista que la reconoce solo con decir ‘buenos días’. “La gente te integra en su día a día, saben qué ropa ponerse según el tiempo que les das. Esa intimidad es insuperable”, asegura.
Esa pasión es la que traslada desde 2020 a sus alumnos de la Facultad de Comunicación de la UCLM. La docencia despertó en ella el gusanillo de la investigación, embarcándose en la titánica tarea de doctorarse. Madrugones de radio, tardes de clases, crianza y tesis doctoral. Un puzle imposible que ha logrado encajar a base de sacrificio para cosneguir el título de doctora. “Ha sido un camino arduo, muy duro, pero me llena de orgullo haberlo conseguido”, dice con satisfacción.
Hoy, la niña que grababa cintas en su cuarto es la Doctora Barroso. Pero cuando se enciende la luz roja del estudio, los títulos quedan en la puerta, porque en las ondas solo queda la periodista, la cercanía y la voz amiga de siempre. La radio, deja claro, es su medio, su casa y su vida. Feliz Día de la Radio, Noelia.