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El túnel de Calderón, el más completo de los 17 oficiales

Fue utilizado por la población civil cada vez que se detectaba la cercanía de algún avión
21/11/2015 - G.D.

Como “el túnel antiaéreo más completo y grande” de los 17 oficiales que hay contabilizados en la capital conquense, todos ellos construidos durante la guerra civil (1936-1939) para proteger a la población de posibles bombardeos. Así califica Michel Muñoz, de la empresa Ares, Arqueología y Patrimonio Cultural, el túnel de la calle Calderón de la Barca que el Consorcio Ciudad de Cuenca aprobó rehabilitar en su última reunión con el fin de poder abrirlo al público en 2016 como un nuevo reclamo cultural y turístico que sumar al ya existente desde hace unos años en Alfonso VIII.


Se trata, en concreto, de un túnel de unos 130 metros cuadrados con capacidad para unas 200 personas cuya entrada está al comienzo de las escaleras que llevan al Hospital de Santiago y tiene forma de U muy abierta, terminando a la altura del bar Las Turbas. El inicio es muy ancho pero poco a poco se va estrechando y haciendo más bajo. Destacan en él unas bodegas de gran tamaño y una cúpula de cemento de gran altura, así como un puesto de tirador, cuyo propósito era interceptar posibles ataques.


Su material es de cemento y encofrado de piedra y yeso, como las infraestructuras de escultura civil de la época.

Muñoz explica que fueron canteros y albañiles, entre ellos algunos mineros llegados de Asturias que excavaron las rocas, quienes participaron principalmente en la adecuación de estos recursos, aunque en realidad buena parte de la sociedad se implicó en la tarea, incluidos alumnos de las escuelas, que ayudaban en las tareas de trasladar los escombros.


Estos túneles se fortalecieron además durante los años de la segunda guerra mundial (1939-1945), al temerse que España acabara entrando en la contienda obligada por Hitler y haber visto como los ejércitos americanos y británicos habían devastado ciudades como las alemanas Hamburgo o Dresde. Con este fin, se instalaron arcos de ladrillo que buscaban hacer más resistentes los túneles.


ALARMAS NOCTURNAS

Según explica Muñoz, en los años bélicos se activaba una alarma que se escuchaba en toda la ciudad en cuanto se detectaba la proximidad de algún avión. Y aunque en realidad la mayoría de los aviones pasaban de largo y hubo pocos bombardeos, en torno a media docena, por previsión fueron muchísimas las veces en que esa alarma sonó, casi siempre durante la noche, y haciendo que los conquenses abandonaran sus casas rumbo al refugio, donde ya aguardaban hasta el amanecer arropados con mantas.

Junto al túnel de Calderón, otro de los más grandes fue el ubicado en la calle San Francisco, ahora en peores condiciones, muy agrietado por la humedad, por lo que su rehabilitación sería bastante más costosa. Pero hay también otros en El Almudí, la calle Los Tintes y bajo el edificio del antiguo hotel Iberia.


ALICIENTE TURÍSTICO

Con el visto bueno del Consorcio a este túnel, Muñoz confía en que esta infraestructura sea un nuevo aliciente para la ciudad, sobre todo para lo que denomina “turismo histórico”, a su entender algo que puede redundar mucho en beneficio de una ciudad con “tanta riqueza monumental” como Cuenca. “Los túneles subterráneos atraem a mucha gente porque todos hemos visto en documentales cómo la gente se refugiaba en ellos. Y es un ejemplo de cómo en aquellos tiempos toda la sociedad se movilizó y el gran esfuerzo que les supuso”.